Destruirlo todo antes de irse: gobierno de Maldonado seca y rellena humedales para una pista de picadas
Enrique Antía anunció días atrás que avanzará en un proyecto para crear una pista de picadas en el medio de un delicado ecosistema de humedales.

La Intendencia de Maldonado anunció el 23 de enero el cierre definitivo del asentamiento Kennedy, un histórico barrio que había sido reubicado en los últimos años bajo la administración de Enrique Antía. Ese mismo día, la comuna informó sobre la construcción de una pista de picadas en un terreno que, según ediles del Frente Amplio (FA), forma parte de un humedal.
Esta decisión ha generado controversia entre los vecinos y defensores ambientales, quienes sostienen que el área es una “reserva departamental” y que estaría en riesgo si se lleva adelante este plan.
Según el gobierno departamental, se retiraron ocho camiones de escombros de los terrenos que ocupaba el Kennedy para rellenar antiguas piletas ubicadas sobre el Anillo Perimetral. La intendencia explicó que el espacio será utilizado para “la construcción de una pista de picadas, hacer segura la práctica de ese deporte y eliminar de las calles la problemática”.
La oposición cuestiona el proyecto: destruir un humedal para un “deporte”
La iniciativa no ha sido bien recibida por la oposición en el departamento. Los ediles frenteamplistas Joaquín Garlo y Juan Urdangaray presentaron un pedido de informes ante la Junta Departamental de Maldonado tras observar que “continúa el depósito de escombros y materiales pesados en las proximidades del humedal del arroyo Maldonado”.
En su solicitud, los ediles pidieron detalles sobre las autorizaciones ambientales correspondientes, los responsables del proyecto y los estudios de impacto ambiental realizados. “Considerando el impacto de estas intervenciones en el ambiente, particularmente en un ecosistema tan frágil como es el humedal, solicitamos que se nos informe si se cuenta con las autorizaciones correspondientes”, señalaron.
Garlo, quien también es futuro diputado del Movimiento de Participación Popular (MPP), presentó un informe en el que destacó la importancia del humedal del arroyo Maldonado. Lo describió como “uno de los ecosistemas más importantes del departamento de Maldonado por sus características únicas”, las cuales han motivado estudios académicos y la creación de normativas específicas para su protección.
El informe recordó que, en 2015, la Junta Departamental aprobó la creación del ecoparque Metropolitano del humedal del arroyo Maldonado mediante el decreto N° 3931. Este decreto define el área como “reserva departamental” y establece que es deber del Estado “propiciar un modelo de desarrollo ambientalmente sostenible, protegiendo el ambiente, y si éste fuese deteriorado, recuperarlo o exigir que sea recuperado”.
Preocupación de vecinos y operadores turísticos
La construcción de la pista de picadas también ha generado rechazo entre algunos vecinos, quienes se han manifestado en contra a través de redes sociales. Además, el operador de ecoturismo Gonzalo Millacet expresó su preocupación.
“No estamos en contra de la pista de picadas ni de la actividad, pero sí de dónde la quieren hacer. Este lugar es una reserva departamental”, afirmó Millacet. El operador turístico advirtió que la pista podría tener “consecuencias negativas” para la fauna y el ecosistema del humedal, además de generar contaminación sonora que afectaría a las aves y a los residentes de Maldonado Nuevo y La Barra.
Por su parte, Brandon Motta, responsable del proyecto, defendió la iniciativa en declaraciones a FM Gente. Motta explicó que el predio no solo albergará una pista de picadas, sino que también buscará fomentar el turismo. “Es un predio grande. Podemos generar ese turismo tan deseado por muchos. A los motorhome los corren de todos lados y el picódromo les va a prestar el lugar”, afirmó.
Motta aclaró que las actividades de picadas se realizarían únicamente los fines de semana y durante el día. “Solo un par de horas durante el día, en la noche no”, precisó.
El humedal del Arroyo Maldonado en riesgo: ruidosas motos en vez de aves
El humedal salino del Arroyo Maldonado tiene una conexión permanente con el Océano Atlántico, lo que genera un ambiente de marisma con características únicas en el país. Este ecosistema es relevante a nivel regional, ya que alberga uno de los mayores cangrejales de la costa, que sirve como sustento para diversas especies de peces y aves.
El Arroyo Maldonado se extiende desde su naciente hasta su desembocadura en el Océano Atlántico, abarcando una cuenca de aproximadamente 1.376 km². Junto con el Arroyo San Carlos, forma una red de cauces que incluye llanuras de inundación y humedales, cubriendo más de 13.000 hectáreas en el centro-sur del departamento.
Estos humedales presentan una marcada diferenciación de sur a norte, influenciada por el gradiente salino. En la zona media-baja del arroyo, este fenómeno permite la existencia de un ambiente de marisma, caracterizado por su biodiversidad única.
El área alberga una vegetación típica de los montes ribereños, con especies como el mataojo, el ceibo, el sauce criollo y el sarandí colorado. También se encuentran plantas comunes en el monte psamófilo, como el canelón, la coronilla y el tala gateador. Además, el humedal es hogar de gramíneas como la paja brava y arbustos como la envira.
Además, el humedal es un hábitat crítico para especies que no encuentran un entorno similar en otras zonas de la costa hasta la Bahía de San Borombón en Argentina y la Lagoa dos Patos en Brasil. Esto le confiere un valor destacado para la conservación de la biodiversidad.
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