MARTIN CAUTERUCCIO, MAXIMO GOLEADOR DE NACIONAL EN FORMATIVAS

"El Bombardero" de juveniles pone Primera

Históricamente, pocos han sido los grandes goleadores del equipo tricolor que nacieron en las divisiones formativas del club, en las que nacieron infinidad de volantes, defensas y últimamente arqueros, pero no aquel centrodelantero clásico que provoque el delirio de la hinchada. Quizás haya que retrotaerse a los tiempos de Hebert Revetria para encontrar un «nueve» formado por los tricolores, que luego comenzaron a importar goles: Dely Valdés, Juan González, «El Pato» Aguilera, «El Chengue», Abreu o Medina -entre otros- marcaron esa tónica, que solamente rompió en los últimos tiempos Luis Suárez, durando apenas seis meses en el primer equipo.

Sin olvidarnos de Varela, Albín o el propio Gonzalo Castro, la fábrica de goleadores estuvo parada algún tiempo, hasta el surgimiento del salteño Suárez que hoy juega en Holanda. Hoy presentamos al hincha de Nacional la nueva esperanza de gol: Martín Cauteruccio Rodríguez.

Nacido en el barrio Cordón, el delantero que cumplirá 20 años el 14 de abril jugó en el baby fútbol de Unión Vecinal y luego solamente vistió la camiseta alba, iniciando una meteórica carrera en preséptima; estuvo en el plantel principal en un par de prácticas de fútbol con Martín Lasarte y a mitad del año pasado pudo quedarse en el plantel principal, pero luego quedó relegado ante la llegada de Diego Alonso y Perrone.

 

Punta moderno

Cauteruccio llegó al plantel principal y en las dos primeras prácticas convirtió tres goles, por lo que, más allá de que pueda llegar algún otro delantero, se convierte en una de las mayores expectativas de los hinchas. El se define como «un jugador potente, que entrega todo a cada minuto … Intento colaborar bajando un poco, buscando los espacios libres y estar en constante movimiento. Depende de cómo nos paren, a veces juego más en el área, siendo pívot para los compañeros, pero siempre trato de estar moviéndome, picando en diagonal … Creo que a Carreño esto le ha gustado, es lo que me pide, que busque los espacios libres, y cuando hacemos «táctico» me felicita y también me corrige para mejorar».

Admirador de Batistuta y de Enzo Francescoli, Martín dice estar muy contento. «Esto lo estuve esperando mucho tiempo, así que ahora debo aprovechar al máximo porque es lo que siempre soñé, una de mis metas. Del año espero obviamente salir campeón, pero además poder tener minutos dentro de la cancha, tratar de hacer algo que beneficie al equipo».

 

Fascinado

Con varios de los juveniles ascendidos a Primera, Cauteruccio juega desde hace mucho tiempo, pero también ha jugado con varios de los actuales compañeros e incluso con alguno que ya no está: «Con Fornaroli y Oyarbide estamos juntos desde séptima, porque yo alternaba un año más arriba de mi categoría generalmente. El año pasado era de Cuarta pero jugaba en Tercera, con Ramírez (Jorge), «Nacho» La Luz … con Márquez estuve en Quinta, con «El Chori» en una o dos oportunidades, pero también tuve como compañeros al «Seba» Viera, a Luis Suárez, a Albín también, tuve la suerte de jugar con todos ellos porque desde chico estaba jugando en categorías más grandes».

De sus actuales compañeros, destaca a Marcelo Tejera: «Me fascina jugar con él por mi tipo de juego: siempre tengo la pelota donde yo la quiero … Me pasó en la primera práctica de fútbol, me movía y tenía ahí la pelota, con él se hace mucho más fácil jugar».

 

No desesperar

Pese a la cantidad de goles que lleva anotados, a Cauteruccio le ha tocado estar varios partidos sin convertir, sobre todo en el primer año de Cuarta, pero sabiendo que esto puede pasar el delantero tiene en mente seguir el ejemplo de lo que pasó el año pasado con Luis Suárez, en su momento duramente castigado por los hinchas. «Yo creo que se lo juzgaba y todavía no había ligado lo necesario en ese momento, pero luego demostró ser un gran jugador; lo que admiro de él es que al principio no le salieron las cosas pero nunca agachaba la cabeza. Yo trataría de hacer lo mismo si las cosas no anduvieran bien, dar todo por el equipo que es lo más importante. En mi corta trayectoria he tenido momentos malos, de no jugar, estar en el banco, y hay que tratar de saberlo sobrellevar».

Vive con su abuela y desde hace poco tiempo con su compañero Jorge Ramírez en el barrio Cordón; hijo de padres separados, no tiene hermanos biológicos pero sí uno «postizo», Sebastián (22), hijo del compañero de su madre ( «es como si fuera mi hermano»), y sueña con un gol en un clásico. Es el mayor goleador en la historia de las divisiones formativas de Nacional: ahora le toca confirmar sus condiciones en Primera División

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