El arbitraje de Vinčić, entre la sospecha previa y las jugadas que marcaron la final del Mundial 2026
Errores arbitrales y cuestionadas decisiones que no cotejó con el VAR dejan un sabor agridulce en el arbitraje del esloveno Slavko Vin?i? en la final del Mundial de la FIFA 2026.

El esloveno Slavko Vinčić cerró el Mundial 2026 dirigiendo la final entre España y Argentina en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, un partido que la selección española terminó ganando 1-0 en el tiempo suplementario con gol de Ferran Torres.
Su designación, confirmada por la FIFA el jueves 16 de julio, había generado polémica desde el primer momento y esa polémica se prolongó durante los 120 minutos de juego, con al menos tres decisiones que quedaron en el centro del debate.
El nombramiento llegó en un torneo que ya arrastraba cuestionamientos al cuerpo arbitral. Egipto había presentado un reclamo formal por parcialidad tras su derrota 3-2 ante Argentina, y los seleccionadores de Egipto y Sudáfrica habían denunciado públicamente inconsistencias en los criterios de sanción.
A eso se sumó que Vinčić llegaba a la final sin haber dirigido un solo partido de eliminación directa en todo el certamen, un dato que distintos medios señalaron como atípico para quien terminaría a cargo del compromiso más importante del fútbol mundial.
Su historial reciente en Europa tampoco ayudó a bajar la tensión: la plataforma Archivo VAR había cuestionado su designación citando la expulsión de Eduardo Camavinga en los cuartos de Champions ante el Bayern Múnich, una decisión que el exjugador Álvaro Arbeloa definió como determinante para «matar» ese partido.
Con los dos finalistas, el árbitro esloveno tenía antecedentes dispares
A Argentina solo la había dirigido una vez, en la sorpresiva derrota 2-1 ante Arabia Saudita en el debut de Qatar 2022, encuentro en el que el VAR le anuló tres goles al equipo de Lionel Scaloni.
A España, en cambio, la había beneficiado en cinco oportunidades anteriores sin conocer la derrota, incluida la semifinal de la Eurocopa 2024 ante Francia. Ese desbalance alimentó las sospechas antes del pitazo inicial, aunque el resultado final terminaría por desactivar buena parte de esa lectura.
Apenas quince minutos después del comienzo, el excolegiado alemán Patrick Ittrich, en la transmisión de MagentaTV, cuestionó en vivo que Vinčić no amonestara a Alexis Mac Allister por una entrada a dos pies sobre Dani Olmo, y advirtió que el esloveno corría el riesgo de perder el control del partido desde temprano.
La primera jugada de peso, sin embargo, llegó recién en el descuento del primer tiempo suplementario: en el minuto 96, España creyó haber marcado a través de Nico Williams tras un rebote dentro del área, pero Vinčić cortó la acción por un pisotón previo de Mikel Merino sobre Otamendi.
El VAR no intervino, ya que el protocolo solo habilita la revisión ante un error claro y manifiesto del árbitro de campo, y el gol quedó anulado pese a las protestas españolas.
El cierre del tiempo reglamentario trajo la jugada más determinante para el desarrollo del partido. En el minuto 93, con Argentina ya complicada por la salida por lesión de Lisandro Martínez, Enzo Fernández llegó tarde a una disputa con Pau Cubarsí y lo impactó con fuerza, en una acción que le costó la segunda amarilla tras haber sido amonestado antes por protestar. El VAR ratificó la expulsión y Argentina afrontó el alargue con un hombre menos.
Minutos después, ya en la reposición, Marc Cucurella le habló a Messi tapándose la boca, gesto sancionado con roja directa desde este Mundial bajo la denominada «ley Vini Jr» contra insultos encubiertos. Messi reclamó la expulsión de inmediato, Vinčić detuvo el juego, pero no fue al monitor, y consideró que la acción no ameritaba sanción. Cucurella terminó el partido en cancha.
El desenlace, con España como campeona, dejó en segundo plano la sospecha de un arbitraje favorable a Argentina que había dominado la previa. Lo que persistió fue el cuestionamiento puntual a la aplicación de los nuevos protocolos —particularmente el criterio dispar en las dos jugadas de «tapabocas»— y al uso limitado del VAR en decisiones límite, un debate que promete seguir abierto en los balances que dejará este Mundial 2026 sobre el trabajo arbitral.


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