"NOSOTROS LOS HEROES", DE JEAN LUC LAGARCE, POR EL GALPON

El Galpón en primer plano

Cualidades que ya ha podido apreciar nuestro público en las dos obras de Jean Luc Lagarce que ya se habían presentado: Yo estaba en mi casa y esperaba que lloviera (1998, dirección de Stanislas Nordey) y Justo el fin del mundo (9 de mayo de 2002, en sala 1 de El Galpón, dirección de Joel Joanneau). El dialogado es denso, pero nada retórico: las palabras valen por sí mismas, por lo que nombran y también por aquello que secretamente aluden o con lo que sigilosamente se alían, cada frase dice y también sugiere y el todo parece armarse por sí mismo, firme y carnal sobre el escenario pero a la vez incierto y vaporoso, como la vida misma. La acción, a cargo de un grupo de actores que sostienen complejas líneas argumentales con tanta realidad como fantasía, es zigzagueante, mercurial, paradójica, siempre sorprendente y verosímil. El comienzo de la pieza es el fin de una representación teatral. Se oyen raros diálogos y, al fin, aplausos, mientras Anna (Nadina González Miranda) espera sentada en una silla. Estamos entre bambalinas; aparecen en desorden los actores, todavía con sus trajes de época y sus coronas, pero ya con un aire familiar, a medias distendido, de estar en casa; pero hay que salir de nuevo y retomar a medias sus papeles y su empaque, para los últimos saludos en el escenario. Todos los personajes, muy bien y muy rápidamente definidos, muestran esa inquietante oscilación: suenan a realidad, pero también aluden a sueños secretos, a vidas posibles, a los seres que creemos nuestro deber representar en la vida diaria. Son una explosiva mezcla de imaginación y materia, de sensatez y una pizca de locura.

Así como en Yo estaba en mi casa… Lagarce no dudaba en apoyarse en la magia verbal de dos fragmentos literarios que invocan a la memoria, el poema de Gérard de Nerval «Fantaisie» y las primeras líneas de «Du coté de chez Swann», Nosotros los héroes nos ha traído una persistente reminiscencia de otro gran buceador de la memoria, Thomas Bernhard, y en particular de su obra «La fuerza de la costumbre». Nosotros los héroes es una obra típica de Lagarce, con su efecto de caos que lucha sin pausa por integrarse y organizarse; pero en esta pieza el efecto es el de caos, sí, pero ambleante en las orillas de la locura y que todavía lucha por integrarse y organizarse, de un modo muy semejante al del inolvidable (y ominoso) quinteto de cuerdas de la obra de Bernhard. La alusión, hacia el final, al asilo de Steinhof, así como la ubicación de la pieza en Europa Central nos parece casi un saludo o una reverencia hacia el atormentado escritor austríaco.

Uno de los mayores méritos de esta presentación de Nosotros, los héroes está en la brillante puesta en escena de César Campodónico, tan preciso, con tanta inteligencia del texto, tan equilibrado en el ensamblaje del complejo drama que tuvo entre sus manos como en sus mejores puestas en escena; recordamos aquí la discutible pero dinámica versión de «Platónov» de Chejov (teatro Circular, 1987). No menos valiosa fue su labor en las marcas y señales para la interpretación, donde todos los actores adoptaron un patrón medida único, como virtuosos ejecutantes de una misma orquesta. Dentro de esa textura interpretativa uniforme, sin embargo, hay que destacar la excelencia, que estuvo representada por Raquel Diana en una de sus mejores interpretaciones que recordamos de los últimos tiempos, a través de un personaje casi inasible compuesto con tanta fuerza como sutileza, Susana Castro, Sergio Lazzo, Diego Artucio y Nadina González Miranda.

Por todas estas cualidades, por la feliz alianza de una obra magnífica con un director inspirado y un elenco de excepción, tenemos a Nosotros los héroes como uno de los mejores espectáculos del año. Si pensamos además en «Las brutas», de Radrigán y en «Piedras y pájaros» de Marina Rodríguez, también de este año, no podemos sino concluir que El Galpón ha vuelto a estar en donde siempre debió estar: en el primer plano del teatro nacional. *

NOSOTROS, LOS HEROES, de Jean Luc Lagarce, en traducción de Laura Campodónico, por teatro El Galpón. Con Susana Castro, Sergio Lazzo, Claudia Trecu, Angeles Vázquez, Diego Artucio, Raquel Diana, Niel Rodríguez, Nadina González Miranda, Pierino Zorzini y Pachi Freire. Escenografía y vestuario de Hugo Millán, luces de Verónica Loza, selección musical de Diego Artucio, expresión de movimiento en los intermedios de Alejandra Darriulat, coreografía y entrenamiento de Tap de Julio De León, dirección general de César Campodónico. En teatro El Galpón, sala Atahualpa. *

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