Milei le quita el respaldo a Manuel Adorni: en Casa Rosada lo dan por expulsado
Con las varias causas por corrupción que flotan sobre su cabeza, uno de los hombres cercanos del gobierno ultraderechista mira al precipicio en que terminará su carrera política.

En la Casa Rosada dan por renunciado a Manuel Adorni. El jefe de Gabinete está cada vez más cerca de la palabra fin. El día comenzó con rumores que, con el correr de las horas, se fueron agigantando y sobre el final del viernes, se transformaron en confirmaciones que surgían de los despachos de los ministerios:
El tiempo de Manuel Adorni como jefe de Gabinete se está terminando. No importó la nueva defensa que Javier Milei hizo desde España donde manifestó que «Manuel es inocente» y que la justificación sobre la inversión en criptomonedas le parece «plausible». Todo indica que finalmente el Ejecutivo cedió a la presión de propios y aliados, y le soltará la mano al funcionario acusado de enriquecimiento ilícito, omisión maliciosa y falsedad ideológica, y que cada día suma nuevos escándalos.
Funcionarios de dos ministerios le confirmaron a Página/12 que Adorni no continuará en su cargo, pero advirtieron que había que esperar que el Presidente regrese de su sexta visita a España. En Casa Rosada, en tanto, se sucedieron reuniones y se vieron a los posibles reemplazantes. Uno de ellos, el actual ministro del Interior, Diego Santilli, se encontró con Karina Milei. En tanto, Ignacio Devitt ocuparía la cartera de Interior.
El blando respaldo de Milei desde España y la contradicción con decisiones anteriores
Desde España, Milei hizo una nueva defensa de su funcionario, pero esta vez aseguró que, si la Justicia «lo considerara culpable, lo vuelo (del cargo), lo eyecto yo de una patada». Pero insistió con que cree que «es un tipo honesto». «Manuel es inocente. Con lo cual, yo soy súper optimista de que no va a tener ningún tipo de problema. Pero yo te diría que yo no tiene problema con eso» ya que «a mis ministros los banco hasta las últimas consecuencias», dijo el primer mandatario en declaraciones a un medio español contrariamente a las determinaciones que llevó adelante con otros funcionarios, como José Luis Espert y Diego Spagnuolo, que fueron apartados mientras eran investigados por la justicia. El primero denunciado por vínculos con el narcotráfico durante la campaña. El segundo investigado por hechos de corrupción en la ANDIS.
Con la decisión prácticamente tomada comenzó la danza de los nombres de los posibles reemplazo. Esa nómina no es larga y tienen que cumplir con una condición, tener buena relación con la hermana del presidente, Karina Milei.
El escenario de reemplazo: Santilli a Jefatura y Devitt a Interior
El actual ministro del interior, Diego Santilli, sería el nuevo jefe de Gabinete, e Ignacio Devitt, que actualmente es el secretario de Asuntos Estratégicos de la Nación, ocuparía el cargo de ministro del Interior. Devitt, hoy día es uno de los hombres clave en la articulación de la agenda parlamentaria. Un nexo entre el Congreso y el Ejecutivo, que interviene a la hora de asegurar votos y revisar el poroteo.
Hay otro elemento que se le suma a esta decisión del gobierno, y es la presión que el PRO comenzó a ejercer en el Congreso para interpelar a Adorni. Si bien la sesión del jueves fracasó por falta de quórum, los proyectos que van contra el jefe de Gabinete siguen en pie. El próximo miércoles se reunirá la comisión de Asuntos Constitucionales del Senado para tratar estás propuestas, y de los 19 miembros, el oficialismo tiene seis y el peronismo, otros seis.
La definición en el Senado y los números ajustados para la interpelación
La definición dependerá de los siete legisladores restantes que pertenecen a bloques que vienen jugando alineados al Gobierno. Sin embargo, la oposición cree que puede lograr que algunos firmen los dictámenes. Si eso sucede, una semana después, podría tratarse la interpelación del jefe de Gabinete en el recinto. Si el proyecto de interpelación llega al hemiciclo, y logra las voluntades necesarias, Adorni tendría que asistir al Senado a dar explicaciones sobre las inconsistencias en sus declaraciones juradas. Si no convence a los presentes, con la mitad más uno de los miembros de la Cámara alta puede ser echado.
La situación para Adorni también está complicada en la Cámara de Diputados con el cambio de estrategia del PRO. Mauricio Macri, desde Mar del Plata, aseguró que el PRO va a votar la interpelación «en ambas Cámaras», y así busca empujar la salida del ministro coordinador, y el ingreso de Santilli a la Jefatura de Gabinete.
El respaldo de Macri a la interpelación y la presión del PRO
«Para que este cambio sea irreversible es que el PRO sostiene lo que dijo desde el primer día: el PRO va a votar por la interpelación de Adorni en ambas Cámaras», dijo al encabezar en el Complejo La Normandina de Mar del Plata una nueva edición de «El Próximo Paso», la gira que impulsa el espacio amarillo en distintos puntos del país con el objetivo de reorganizarse de cara a las elecciones de 2027. Allí también agregó: «El PRO no cambió de opinión. Mantener a Adorni destruye el cambio», dijo el expresidente.
Esta situación en el Congreso, donde la moción de censura se vuelve cada día una realidad cercana, parece ser la razón que flanqueó la muralla con la que Milei resistía a las presiones. Lo que se especula es que el todavía jefe de Gabinete presente la renuncia una vez que el Presidente pise suelo argentino.
Otra mancha en el expediente de Adorni: compras con tarjetas de crédito ajenas
Si algo le faltaba a Adorni era otro desaguisado. Ahora se supo que en la fiscalía de Pollicita se supo que el actual ministro coordinador adquirió, a través de su cuenta de Mercado Libre, un monitor gamer y dos proyectores con tarjetas de créditos ajenas. La compra, que superó los 5 millones de pesos, la habría realizado el año pasado y el monto que gastó fue mayor al sueldo que percibía en ese momento que rondaba los 3,5 millones de pesos.
El dato llamativo de esta operación es que para comprar los productos utilizó tarjetas de crédito que pertenecen a dos empleadas que trabajaban bajo su órbita, en la Vocería Presidencial. Según reveló La Nación el monitor gamer fue comprado el 19 de agosto pasado, y costó $2.184.999,05. En Mercado Libre figura como pagado con una tarjeta cuya titular es Laura Daniela Schiuma, directora general de Actividades Presidenciales de la Subsecretaría de Vocería y Comunicación de Gobierno de la Secretaría de Comunicación y Medios de la Presidencia.
Los detalles de las compras y los titulares de las tarjetas
En cuanto a los proyectores, aparecen como pagados el 13 de agosto de 2025 con dos tarjetas diferentes, a nombre de Luis Enrique Aluju, que al momento de la compra era coordinador de Información de Gobierno y Enlace de la Dirección Nacional de Planificación y Seguimiento de Campañas de la Subsecretaría de Vocería. Los proyectores, según las constancias, costaron 1.831.795 pesos cada uno.
A su vez, la Justicia tiene constancias de otra compra sospechosa que Adorni realizó a través de una funcionaria que se desempeñaba bajo sus órdenes. El 2 de junio del año pasado, Gisela Kocsis hizo una compra en un local de sommiers y ropa blanca donde pagó en efectivo $8.183.383 pesos. Se especula que la compra era para la casa que la familia Adorni adquirió a fines de 2024 en el country Indio Cua. Según los investigadores, en esa época el funcionario estaba equipando su residencia de fin de semana.
El testimonio del contratista y los gastos en efectivo
La factura a nombre de Kocsis fue encontrada en el teléfono de Matías Tabar, el contratista que se encargó de la remodelación de esa casa. Su testimonio complicó a Adorni porque reveló que solo en la remodelación de Indio Cua el funcionario y su mujer gastaron 245.929 dólares en efectivo.
La decisión del Gobierno de apartar a Adorni responde a una acumulación de factores que exceden la mera presión política. La existencia de investigaciones judiciales en curso, sumada a la evidencia de gastos personales que superan ampliamente sus ingresos declarados, configura un escenario de alto riesgo reputacional para la administración de Milei. La exposición mediática de estas irregularidades ha generado un desgaste que el oficialismo no puede absorber en el contexto de una gestión que busca mantener su discurso de austeridad y lucha contra la corrupción.
El cronograma legislativo: la inminencia de la salida
El avance de los proyectos de interpelación en ambas cámaras del Congreso representa un factor determinante en la decisión gubernamental. La posibilidad de que Adorni deba presentarse ante el Senado para responder por las inconsistencias en sus declaraciones juradas, y eventualmente ser removido por el voto de la mayoría, coloca al Ejecutivo en una posición incómoda. La pérdida de control sobre el proceso legislativo, sumada a la ruptura del bloque oficialista en comisiones clave, ha precipitado los tiempos políticos.
El rol de Karina Milei como articuladora de las negociaciones y su influencia en la selección de los nuevos cuadros evidencia el peso de la estructura de poder interna. La reunión con Santilli y la evaluación de Devitt para ocupar el ministerio del Interior indican que el reemplazo de Adorni no es solo un cambio de funcionario, sino una reconfiguración de alianzas dentro del espacio gobernante. La necesidad de garantizar la gobernabilidad y mantener el respaldo de sectores clave como el PRO ha sido un elemento central en el cálculo político.
El nuevo escándalo: más erosión de la confianza
El descubrimiento de las compras realizadas con tarjetas de crédito ajenas ha añadido una capa de complejidad a la situación. La utilización de medios de pago pertenecientes a subordinados para adquirir bienes personales de alto valor constituye una práctica que, más allá de su tipificación penal, genera un severo cuestionamiento ético sobre el ejercicio del poder público. La información divulgada por el diario La Nación y confirmada por fuentes judiciales ha acelerado el proceso de desgaste.
Las declaraciones de Milei desde España, en las que manifiesta su confianza en la inocencia de Adorni, contrastan con la decisión operativa que se toma en Buenos Aires. Esta aparente contradicción entre el discurso público y la acción política forma parte del repertorio habitual de gestión de crisis del oficialismo. La defensa del Presidente se inscribe en una estrategia de comunicación que busca preservar la imagen de lealtad, mientras se gestiona en paralelo la salida del funcionario para evitar mayores costos políticos.
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