La casa de Bernarda Alba se transforma en ópera: la versión de Miquel Ortega llega al Teatro Solís
Esta adaptación conserva la densidad dramática del original mientras amplifica su dimensión emocional a través de la música, transformando el silencio opresivo de la casa en un espacio sonoro cargado de tensión y destino.

El año 2026 marca los noventa años del asesinato de Federico García Lorca, ocurrido en agosto de 1936, y también el centenario del encuentro entre el poeta granadino y la actriz uruguaya Margarita Xirgu, vínculo que transformó la escena teatral hispanoamericana.
Fue en 1926 cuando Lorca y Xirgu coincidieron por primera vez, y esa relación artística derivó en montajes históricos como Mariana Pineda y La casa de Bernarda Alba, que Xirgu llevó a Buenos Aires en 1945, nueve años después de la muerte del autor.
El dramaturgo y poeta andaluz escribió La casa de Bernarda Alba en 1936, pocos meses antes de ser fusilado por fuerzas franquistas en Granada. La obra no llegó a estrenarse en vida de Lorca y permaneció inédita hasta 1945, cuando se representó por primera vez en el Teatro Avenida de Buenos Aires, bajo la dirección de Margarita Xirgu. Ese estreno póstumo, protagonizado por la actriz que había sido su gran intérprete y amiga, marcó el inicio del recorrido internacional de una obra que hoy es uno de los textos dramáticos más traducidos y representados del siglo XX.
Una adaptación que respeta la palabra
La partitura de Miquel Ortega, compuesta en 2007 por encargo del Teatro de la Zarzuela de Madrid, nace con una premisa clara: no intervenir sobre la palabra de Lorca sino potenciarla a través del canto. El libreto, elaborado por Julio Ramos, respeta el texto original del poeta con mínimas adaptaciones, lo que convierte a esta ópera en una experiencia donde la poesía lorquiana se mantiene intacta.
La propuesta musical de Ortega, compositor y director de orquesta con una extensa trayectoria en el género lírico, se caracteriza por una escritura vocal que privilegia la claridad del texto y una orquestación que subraya los estados emocionales sin recargar la escena. Como el propio compositor ha señalado, «la música debe servir a la palabra, no ocultarla. En La casa de Bernarda Alba hay una verdad poética tan poderosa que cualquier intervención musical debe estar a su servicio».
Esta aproximación sitúa la ópera dentro de una corriente contemporánea que busca recuperar la dimensión narrativa y emocional del género sin renunciar a las herramientas del lenguaje musical actual. Ortega recurre a una orquestación que incluye instrumentos de cuerda, viento y percusión, con momentos de gran densidad sonora que contrastan con pasajes de extrema desnudez, casi minimalistas, que evocan el clima asfixiante de la casa.
Una puesta en escena de jerarquía internacional
La producción que se presentará en el Teatro Solís es una coproducción de la Comedia Nacional y el propio Solís, con la dirección musical de Martín Jorge y la dirección escénica de Amelia Ochandiano. Ambos nombres aportan solvencia y experiencia a un proyecto que busca situar a Montevideo como plataforma para el repertorio lírico contemporáneo.
Jorge es uno de los directores de orquesta uruguayos con mayor proyección internacional, y su trabajo en el ámbito operístico lo ha llevado a los principales teatros de América Latina y Europa. Su conocimiento del repertorio y su sensibilidad para el género le permiten abordar una partitura compleja como la de Ortega con la precisión que exige una obra de estas características.
Ochandiano, por su parte, es una directora escénica española con una sólida carrera en teatro, ópera y cine. Su lectura de La casa de Bernarda Alba parte de un conocimiento profundo del universo lorquiano, y su propuesta escénica, en colaboración con el escenógrafo Ricardo Sánchez Cuerda y la vestuarista Soledad Capurro, promete una puesta en escena que respeta la austeridad trágica del texto.
El elenco: voces con experiencia y juventud
El reparto reúne a cantantes de trayectoria consolidada y figuras emergentes del canto lírico. La mezzosoprano venezolana Nancy Fabiola Herrera, con una carrera internacional que incluye presentaciones en el Royal Opera House de Londres, la Ópera de París y el Teatro Colón de Buenos Aires, asume el rol protagónico de Bernarda Alba, una de las partituras más exigentes vocal y dramáticamente del repertorio contemporáneo.
Junto a ella, la soprano uruguaya Kismara Pezzatti interpreta a La Poncia, el personaje que funciona como contrapunto de la autoridad de Bernarda. Pezzatti, con una extensa trayectoria en ópera y zarzuela, aporta la experiencia necesaria para un rol que requiere tanto solvencia vocal como presencia escénica.
El resto del elenco está integrado por Carolina Rotela (Martirio), Clementina Moreira (Magdalena), Carla Sampedro (Amelia), Flavia Berardi (Angustias), Lina Mendes (Adela), Alejandra Wolff (María Josefa) y Blanditánike Soret (La criada). La mayoría de ellas han trabajado en producciones anteriores de la Comedia Nacional y del Teatro Solís, lo que asegura un conocimiento compartido del espacio escénico y una comprensión profunda de la obra.
La Orquesta Filarmónica de Montevideo, que ya ha participado en otros montajes líricos del Solís, completa el dispositivo musical bajo la batuta de Martín Jorge.
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