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Uruguay analiza un posible gobierno de Bolsonaro en Brasil y sus efectos sobre el Mercosur

El Ejecutivo sigue con atención quiénes podrían integrar un eventual gobierno de Flávio Bolsonaro y qué posición adoptaría Brasil sobre el Mercosur, mientras Orsi defiende una relación bilateral independiente de las afinidades políticas.

Foto: Presidencia
Foto: Presidencia

El gobierno de Yamandú Orsi comenzó a analizar los posibles efectos políticos y comerciales que tendría para Uruguay un cambio de signo en Brasil después de que Flávio Bolsonaro terminara primero en la primera vuelta presidencial y avanzara al balotaje contra Luiz Inácio Lula da Silva.

La atención de Montevideo no está puesta únicamente en quién ocupará el Palacio del Planalto. Para Uruguay, una eventual alternancia en Brasil podría modificar el equilibrio dentro del Mercosur, la orientación de Itamaraty y las prioridades económicas y diplomáticas del principal país de América del Sur.

Según informó El País de Uruguay el 6 de octubre de 2026, fuentes del Ejecutivo señalaron que el resultado brasileño fue recibido con sorpresa y que ya existe interés por conocer quiénes podrían integrar un eventual gabinete de Bolsonaro, en particular quién quedaría al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño.

El resultado que cambió el escenario previsto

Flávio Bolsonaro obtuvo alrededor del 47% de los votos en la primera vuelta del 4 de octubre, mientras que Lula consiguió aproximadamente el 45%. Ninguno superó el 50% necesario para ganar directamente, por lo que ambos volverán a enfrentarse el 25 de octubre de 2026.

Con casi la totalidad de las mesas escrutadas, Bolsonaro había recibido algo más de 56 millones de votos, frente a unos 53,7 millones de Lula. El resultado modificó un escenario en el que sectores políticos brasileños y regionales habían considerado posible que el actual presidente llegara con ventaja a la segunda vuelta.

El avance de Bolsonaro estuvo acompañado, además, por un crecimiento significativo de su espacio político en el Congreso brasileño. Reuters informó el 5 de octubre que el Partido Liberal amplió considerablemente su representación parlamentaria y alcanzó 28 bancas en el Senado, frente a las 15 que tenía anteriormente.

Ese dato importa también fuera de Brasil. Un Ejecutivo respaldado por un Congreso más inclinado hacia la derecha tendría mayor capacidad para impulsar cambios en la política económica, comercial y exterior del país.

Uruguay mira especialmente a Itamaraty

Uno de los principales focos de atención del gobierno uruguayo es Itamaraty, como se conoce tradicionalmente a la Cancillería brasileña.

La razón es práctica: Brasil posee un peso determinante en las negociaciones del Mercosur y cualquier modificación de su estrategia internacional repercute directamente sobre Uruguay, Argentina, Paraguay y Bolivia.

El País informó que en el Ejecutivo uruguayo existe especial interés por conocer quién podría asumir la Cancillería en una eventual administración de Flávio Bolsonaro y qué posición adoptaría respecto del bloque regional.

No se trata de una discusión abstracta. Uruguay ejerce durante el segundo semestre de 2026 la Presidencia Pro Témpore del Mercosur y su política exterior viene colocando la apertura comercial entre sus prioridades.

La Cancillería uruguaya tiene previsto, por ejemplo, organizar el 2 de diciembre en Maldonado un encuentro empresarial entre el Mercosur y la Unión Europea. Brasil, además, comprometió US$ 1.000 millones al Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur, mecanismo que financia proyectos en países del bloque, incluidos emprendimientos vinculados a Uruguay.

Orsi separa afinidades políticas de la relación entre Estados

La cercanía política entre Orsi y Lula es conocida, pero el presidente uruguayo buscó marcar una separación entre las afinidades partidarias y las responsabilidades institucionales.

Consultado el 5 de octubre sobre el balotaje brasileño, Orsi sostuvo que su vínculo con los países vecinos se mantiene independientemente del signo político de sus gobiernos.

“Mi relación con los países vecinos ha sido la misma con uno o con otro gobierno”, declaró el mandatario, según reprodujo Debate Uruguay. También planteó la necesidad de diferenciar las preferencias políticas de la relación formal entre los Estados.

El canciller Mario Lubetkin transmitió una posición similar después de conocerse los resultados. Lubetkin calificó la elección brasileña como “una gran fiesta de la democracia” y reafirmó que Uruguay mantendrá su relación bilateral con Brasil cualquiera sea el resultado del balotaje.

Para el gobierno uruguayo, esa continuidad es especialmente relevante debido a la profundidad de los vínculos comerciales, fronterizos y políticos que existen entre ambos países.

El Mercosur aparece en el centro de las preocupaciones

El eventual cambio de orientación brasileña podría repercutir especialmente en el Mercosur, una institución en la que las posiciones de Brasil tienen un peso difícil de sustituir.

Uruguay ha defendido durante diferentes administraciones la necesidad de contar con mayor margen para negociar acuerdos comerciales y diversificar mercados. La forma en que un eventual gobierno de Bolsonaro plantee la flexibilización del bloque será, por lo tanto, una de las variables que Montevideo seguirá con mayor atención.

Al mismo tiempo, el gobierno de Orsi tiene intereses concretos asociados al funcionamiento actual del Mercosur.

En septiembre, la Presidencia informó que las preferencias comerciales relacionadas con el acuerdo Mercosur-Unión Europea habían generado para Uruguay beneficios estimados en US$ 27 millones durante sus primeros meses de aplicación: más de US$ 12 millones mediante preferencias arancelarias y otros US$ 15 millones vinculados al uso de cuotas.

Ese escenario explica por qué cualquier alteración profunda de la estrategia brasileña respecto del bloque tendrá una dimensión económica además de política.

Un mapa regional más inclinado hacia la derecha

La elección brasileña también es observada en Montevideo dentro de un proceso político regional más amplio.

El desempeño de Flávio Bolsonaro y el crecimiento del Partido Liberal en el Congreso reforzaron la presencia de sectores conservadores y de derecha radical en el mayor país de América Latina. Reuters describió el resultado legislativo como una fuerte expansión de la derecha brasileña y destacó que el PL logró la mayor representación en ambas cámaras.

Para el Frente Amplio, una eventual derrota de Lula modificaría además el mapa de alianzas políticas regionales. Para el Estado uruguayo, sin embargo, el problema inmediato es diferente: garantizar una relación funcional con Brasil cualquiera sea el resultado electoral.

Esa distinción explica el mensaje público transmitido tanto por Orsi como por Lubetkin después de la primera vuelta.

Brasil seguirá siendo estratégico para Uruguay

La discusión continuará abierta hasta el 25 de octubre, cuando más de 150 millones de electores brasileños estarán habilitados para definir la Presidencia entre Lula y Flávio Bolsonaro. Hasta entonces, Uruguay deberá trabajar con dos escenarios.

Una victoria de Lula implicaría continuidad en buena parte de la relación desarrollada durante los últimos años. Un triunfo de Bolsonaro abriría interrogantes sobre la integración regional, la composición de Itamaraty y la estrategia comercial brasileña, aunque no implica por sí mismo que esos cambios ya estén definidos.

Por eso el gobierno uruguayo comenzó a mirar más allá del resultado electoral y a estudiar las señales provenientes del entorno de Bolsonaro.

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