El fuego en la Amazonía cayó 80% en 2025, récord de menos incendios en 41 años
La selva más grande del planeta tuvo en 2025 su mejor registro desde que existen mediciones sistemáticas. En el bioma amazónico brasileño ardieron 3,1 millones de hectáreas, la cifra más baja desde que arrancó la serie histórica en 1985.

El dato cobra todavía más peso al compararlo con 2024, cuando el fuego devoró un récord de 15,8 millones de hectáreas: la caída de esta tendencia es del orden del 80%.
La información surge de la segunda edición del Informe Anual del Fuego en Brasil, un trabajo que reconstruye cómo se comportó el fuego en el territorio brasileño a lo largo de los últimos 41 años, entre 1985 y 2025. El documento fue dado a conocer el martes 21 de julio en Brasilia, en la sede de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA).
La presentación convocó a un abanico amplio de actores: autoridades de la OTCA, técnicos del proyecto que elaboró el relevamiento, representantes de organismos públicos, cuerpos de bomberos y entidades dedicadas al monitoreo, la prevención y el manejo integrado del fuego.
Un desafío que no entiende de fronteras
Para Vanessa Grazziotin, directora ejecutiva de la OTCA, combatir los incendios en la cuenca amazónica exige que los ocho países que integran la organización trabajen de manera coordinada, y que ese esfuerzo vaya de la mano de una mejora concreta en la calidad de vida de quienes habitan la región.
“Nuestro esfuerzo es transformar la Amazonía en una región que garantice no solo la supervivencia, sino también una vida digna para toda su población, mediante el manejo sostenible de las riquezas naturales, los bosques y los demás recursos del bioma. Esto incluye enfrentar la amenaza del fuego”, sostuvo Grazziotin.
La funcionaria aprovechó la instancia para resaltar la puesta en marcha de la Red Amazónica de Manejo Integral del Fuego (RAMIF) y los progresos en el armado de un marco operativo común, pensado para que los países puedan responder de forma articulada frente a episodios extremos.
Lo que ganó la selva se notó en todo el país
El retroceso del fuego en la Amazonía terminó arrastrando hacia abajo la estadística nacional. En el conjunto de Brasil, las llamas alcanzaron 12,7 millones de hectáreas durante 2025, un 58 % menos que el año anterior y un 31 % por debajo del promedio histórico anual, calculado en 18,4 millones de hectáreas.
El bioma amazónico explicó el 24,7 % de todo lo quemado en el país. El Cerrado, en cambio, volvió a quedar al frente de los más castigados, con 8,7 millones de hectáreas afectadas, equivalentes al 68,6 % del total brasileño. Entre ambos ecosistemas concentraron más del 93 % de la superficie incendiada en el año.
La herida de largo plazo: 41 años de cicatrices
El respiro de 2025 no debería leerse como una victoria definitiva. Mirado en perspectiva, el panorama revela la dimensión del problema. Entre 1985 y 2025, cerca de 88,6 millones de hectáreas del bioma amazónico se quemaron al menos una vez. Esa extensión equivale al 21 % de la Amazonía brasileña y al 42,5 % de todo lo que ardió en el país a lo largo del período.
La reincidencia es otro motivo de alarma. Alrededor del 68 % de las zonas afectadas sufrieron el fuego dos o más veces en esas cuatro décadas. Y dentro de ese universo, el 31,6 % volvió a arder en lapsos de hasta dos años, un intervalo demasiado corto para que la vegetación logre recuperarse.
El trabajo precisa, además, que el 52 % de la superficie quemada cada año en el bioma correspondía a áreas intervenidas por la actividad humana, sobre todo pastizales. El 48 % restante eran formaciones nativas: bosques, campos y humedales.
Gonzalo Llosa, coordinador técnico del Observatorio Regional Amazónico (ORA), subrayó el valor de contar con series históricas de esta profundidad para sustentar políticas de prevención y respuestas conjuntas.
“Aunque los datos presentados se refieren a Brasil, la dinámica del fuego atraviesa fronteras. Para el ORA, integrar series nacionales y regionales es esencial para anticipar riesgos, fortalecer los sistemas de alerta y apoyar respuestas coordinadas entre los países amazónicos”, señaló Llosa. El especialista agregó que también resulta clave relevar las capacidades reales de las instituciones encargadas de intervenir y, llegado el caso, reforzarlas para que actúen con mayor eficacia frente a la amenaza.
Ciencia abierta para decidir mejor
Detrás del informe hay tecnología de punta. La iniciativa que lo produce trabaja con imágenes de los satélites Landsat, de 30 metros de resolución espacial, y aplica técnicas de aprendizaje automático para detectar las marcas que deja el fuego sobre el terreno.
La llamada Colección 5 suma dos herramientas inéditas. Una estima la severidad potencial de los incendios a partir de los cambios en la vegetación y el suelo antes y después del fuego; la otra mide el tiempo que transcurre entre un episodio y el siguiente en un mismo lugar. Toda esa información puede filtrarse por bioma, estado, municipio, tipo de cobertura, uso del suelo y categoría de tenencia de la tierra.
Tasso Azevedo, coordinador general del proyecto, puso el acento en el valor de generar datos accesibles, actualizados y con respaldo científico. “El impacto lo generan quienes utilizan los datos”, afirmó. En la misma línea, Ane Alencar, al frente del área de fuego, explicó que conocer la recurrencia, la severidad y el intervalo de retorno de los incendios permite entender cómo cambian los patrones de quema y orientar tanto la prevención como la aplicación de la Política Nacional de Manejo Integrado del Fuego.
El balance de largo plazo para todo el país impresiona: entre 1985 y 2025, unos 208 millones de hectáreas ardieron al menos una vez. Es, aproximadamente, el 24 % de Brasil; dicho de otro modo, una de cada cuatro hectáreas. Y en el 64 % de esas zonas el fuego golpeó más de una vez.
Tanto el informe como los mapas y los datos de la Colección 5 están disponibles de manera gratuita, al igual que el registro audiovisual de la presentación en la pagina oficial de OTCA.
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