cine latinoamericano

Se estrena en Cinemateca “Bye bye, paraíso”, co-producción de Costa Rica, Uruguay y Colombia

Bye Bye Paraíso, ópera prima de Kim Elizondo Navarro, se estrena el 13 de agosto con una historia que atraviesa la dependencia económica, el envejecimiento femenino y las promesas rotas del turismo en Costa Rica.

El 13 de agosto se estrena Bye Bye Paraíso, la ópera prima de la directora costarricense Kim Elizondo Navarro. Una coproducción entre Costa Rica, Uruguay y Colombia que retrata la historia de Vilma, una mujer de 45 años que habita una casa de lujo frente al mar, sostenida económicamente a la distancia por su pareja estadounidense.

Cuando él no llega a su encuentro anual y el dinero comienza a escasear, ese paisaje de ensueño se transforma en el escenario de una historia atravesada por la espera, la soledad y la necesidad de reinventarse.

La película, protagonizada por María Luisa Garita Ramírez, construye su universo a partir de la distancia entre la vida que imaginamos y la vida que finalmente nos toca habitar.

La mujer y el espejismo del “Príncipe azul”

Vilma no es un personaje casual. Es el resultado de un proceso de investigación que incluyó visitas a locaciones, conversaciones con el equipo creativo y un grupo focal con mujeres mayores de 40 años, cuyas experiencias influyeron directamente en la construcción del guion. Kim Elizondo Navarro, directora y co-guionista junto a Gabriela Fonseca Villalobos, explica:

“La historia se nutre de recuerdos familiares, de la migración de mi abuelo a Estados Unidos y de testimonios de mujeres latinoamericanas que mantenían vínculos con hombres extranjeros bajo la expectativa de prosperidad”.

Esa materia prima dio forma a una protagonista que encarna la dependencia económica en las relaciones de pareja, las desigualdades de género, el envejecimiento femenino y las diferencias de clase que el turismo exacerbó en Costa Rica. Vilma no espera solo a un hombre. Espera la validación de un sistema que le prometió que la salvación llegaría desde afuera.

Captura de pantalla
Captura de pantalla

El montaje como herramienta de tono y silencio

Ana Guevara, montajista de la película, jugó un rol clave en la definición del ritmo narrativo. En una historia donde la espera es el motor dramático, el montaje no puede limitarse a ordenar planos. Guevara describe el proceso:

“Trabajamos desde la primera lectura de guion para identificar los espacios de silencio, las pausas que dicen más que los diálogos. El paraíso es abrumador cuando no hay con quién compartirlo, y eso debía sentirse en el corte”.

El trabajo de Guevara y Elizondo Navarro priorizó la economía narrativa. La película, con una duración de 98 minutos, evita el relleno emocional. Cada plano de la casa frente al mar, cada encuadre de la marea o del turista anónimo, sostiene la tensión entre el lujo vacío y la urgencia de reinventarse.

La mirada de Kim Elizondo Navarro

La directora costarricense es egresada de Dirección de Ficción de la EICTV (Cuba) y graduada en Producción Audiovisual por la Universidad de Costa Rica. Su vínculo con el cine surgió inicialmente desde la edición y el trabajo en televisión y publicidad, antes de concentrarse en historias de mujeres y problemáticas socioambientales.

Su filmografía incluye los cortos Tragedia (2018), Ama (2020) y La reina de esta calle (2026), además del documental autorreferencial El pan de cada día (2026). Con Bye Bye Paraíso, Elizondo Navarro no solo debuta en el largometraje de ficción, sino que consolida una mirada crítica sobre las promesas rotas del turismo y la dependencia afectiva.

María Luisa Garita Ramírez: el rostro de la espera

La elección de María Luisa Garita Ramírez para encarnar a Vilma no fue fortuita. La actriz sostiene la película desde la contención. Su interpretación evita el gesto melodramático y apuesta por la sutileza de quien mira el mar sabiendo que el barco no llegará. En palabras de la directora:

“Vilma es una forma de mirar tanto a las familias como al país desde una perspectiva íntima. No queríamos juzgarla, queríamos entender cómo se llega a ese lugar de dependencia”.

La actuación de Garita Ramírez, acompañada por Beatriz Ospina Calderón en el elenco, construye un contrapunto entre la soledad doméstica y la irrupción del otro como espejo.

Bye Bye Paraíso será, pues, una pregunta sobre el costo emocional de las promesas de bienestar. Es también un espejo de las economías del cuidado y el turismo en Centroamérica, donde el paisaje de ensueño suele ocultar desigualdades estructurales.

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