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Uruguayos de la Flotilla Global Sumud regresan tras ser secuestrados por Israel en aguas internacionales

Israel abordó embarcaciones de la Flotilla Global Sumud a más de 1.200 km de Gaza; dos uruguayos regresan hoy tras gestión de la Cancillería.

Foto: Global Sumud Flotilla
Foto de archivo: Global Sumud Flotilla

Jorge Vignolo, representante del PIT-CNT, y Daniela Lopes, integrante de la Coordinación por Palestina y colaboradora de Radio Centenario, se encuentran en tránsito hacia Uruguay este domingo 3 de mayo. Su regreso se produce días después de que fuerzas del ejército israelí abordaran las embarcaciones de la Flotilla Global Sumud en el Mar Mediterráneo, a una distancia que supera los 1.200 kilómetros de la Franja de Gaza. La Cancillería uruguaya realizó gestiones diplomáticas ante sus embajadas en Israel y Grecia que derivaron en la liberación de ambos ciudadanos.

El itinerario de retorno contempla una escala en Barcelona y una conexión desde Madrid antes del vuelo final hacia Montevideo. La organización Global Sumud Flotilla Uruguay convocó a sus seguidores a recibir a Vignolo y Lopes en el Aeropuerto Internacional de Carrasco alrededor de las 19:30 horas. Ambos presentan marcas físicas del operativo: según la misma organización, los dos uruguayos recibieron golpes durante el abordaje.

Una tercera ciudadana uruguaya, Ana Zugarramurdi, no forma parte del grupo que regresa. Según informó Radio Centenario, Zugarramurdi continúa en la misión a bordo de una de las embarcaciones que logró eludir la interceptación israelí. Esa nave se encuentra actualmente en costas griegas, a la espera de condiciones climáticas que permitan reanudar el trayecto hacia Gaza.

La flotilla, el abordaje y los detenidos

La operación de las fuerzas israelíes se ejecutó durante la madrugada del 30 de abril frente a las costas de la isla de Creta. Soldados abordaron más de 20 embarcaciones bajo oscuridad total, con armas apuntadas hacia los tripulantes que permanecían en cubierta con las manos en alto, según los relatos de quienes estuvieron a bordo. La flotilla transportaba ayuda humanitaria con destino a la población de la Franja de Gaza y tenía a bordo activistas de múltiples nacionalidades. El total de personas retenidas en el operativo alcanzó las 175, aunque versiones de los organizadores elevaron esa cifra a 211.

Daniela Lopes transmitió en tiempo real desde una de las embarcaciones: «estamos siendo rodeados por lanchas policiales y buques militares». Jorge Vignolo, por su parte, declaró desde altamar: «estamos siendo interceptados por el ejército aunque no sabemos qué ejército es ni que es lo que están buscando, estamos en aguas internacionales así que no deberían hacer lo que están haciendo». Ambas declaraciones fueron difundidas por la organización antes de que se interrumpieran las comunicaciones con varias naves. El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, confirmó posteriormente a través de redes sociales que los integrantes de la flotilla serían liberados en una playa de Grecia.

El viernes 2 de mayo, la mayoría de los tripulantes desembarcaron en Creta, donde fueron trasladados a un centro de salud para una evaluación de su estado físico. El Ministerio de Exteriores griego informó que no había sido notificado previamente de la operación israelí, que ocurrió fuera de la jurisdicción de ese país.

Qué dice el derecho internacional sobre la interceptación

La operación israelí abre un debate jurídico en torno a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, conocida como UNCLOS por sus siglas en inglés. Ese tratado, vigente desde 1982, restringe las facultades de interdicción en aguas internacionales a supuestos acotados: piratería, tráfico de personas, tráfico de drogas o situaciones en las que medie el consentimiento del Estado de bandera de la embarcación interceptada. Ninguna de esas circunstancias fue invocada de manera verificable por las autoridades israelíes en relación con los barcos abordados.

El argumento central que sostienen quienes cuestionan la legalidad de la operación es la ausencia de jurisdicción territorial. Las embarcaciones se encontraban a más de diez días de navegación de las aguas territoriales israelíes en el momento del abordaje. En esa situación, el derecho marítimo internacional no habilita a ningún Estado a detener naves de pabellón extranjero sin el consentimiento del Estado correspondiente o sin encuadrar la acción en alguna de las excepciones reconocidas.

El término «piratería» fue empleado por varios gobiernos para describir lo ocurrido. Turquía lo utilizó de manera formal a través de su cancillería, señalando además que la acción «vulnera el principio de libertad de navegación en alta mar». Sin embargo, los especialistas en derecho marítimo distinguen ese concepto del acto de Estado: técnicamente, la piratería en el marco de la UNCLOS refiere a conductas de actores privados, no estatales. Cuando el abordaje lo realiza una fuerza militar, el encuadre jurídico más preciso apunta a la captura ilegal de embarcaciones civiles, el uso extraterritorial de la fuerza y la posible violación del derecho internacional humanitario.

Israel defiende su bloqueo naval total sobre Gaza

Israel argumentó que el bloqueo naval sobre Gaza es una medida legítima orientada a impedir el ingreso de armamento al territorio controlado por Hamas. Las fuerzas israelíes emitieron advertencias previas a los barcos para que desviaran su rumbo antes de ejecutar el abordaje. Desde la perspectiva oficial israelí, la operación fue presentada como parte de un esquema de seguridad ya establecido, no como una acción excepcional. El gobierno israelí también describió la flotilla como una maniobra orientada a generar una crisis política en el marco de las negociaciones sobre la segunda fase del acuerdo de paz para Gaza.

La reacción diplomática fue rápida en varios países. Italia exigió la liberación inmediata de sus nacionales, a quienes la oficina de la primera ministra Giorgia Meloni describió como «detenidos ilegalmente». Turquía instó a la comunidad internacional a adoptar una postura frente a lo que calificó de acto ilegal. Greenpeace Internacional, que tenía a su buque Arctic Sunrise en la zona, informó haber presenciado hostigamientos y abordajes a unas 45 millas náuticas al oeste de la isla de Kythira, a aproximadamente 600 millas de Gaza.

El PIT-CNT se pronunció durante el acto del 1° de mayo. Varios dirigentes de la central sindical denunciaron públicamente que Vignolo y Lopes habían sido «secuestrados por el ejército de Israel» mientras participaban en una misión orientada a «abrir un corredor humanitario». El vicepresidente de la central, Javier Díaz, fue uno de los oradores que planteó el caso ante los asistentes a la concentración del Día de los Trabajadores.

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