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Diplomacia telefónica: la llamada de Yamandú Orsi a Keiko Fujimori que selló el primer gesto bilateral

La conversación entre Yamandú Orsi y Keiko Fujimori marca el primer contacto diplomático del nuevo gobierno peruano, en un contexto donde el voto exterior resultó determinante para la victoria de la lideresa de Fuerza Popular.

Foto: Oficina de prensa de Keiko Fujimori
Foto: Oficina de prensa de Keiko Fujimori

El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, y la presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori, mantuvieron el viernes una conversación telefónica que marcó el inicio de los contactos diplomáticos del nuevo gobierno peruano con la comunidad internacional. El mandatario uruguayo felicitó a Fujimori por su triunfo electoral y destacó su «perseverancia que es ejemplar«, en un diálogo que ambos líderes enmarcaron en la voluntad de profundizar los vínculos bilaterales.

La comunicación se produce en un momento clave de la transición peruana. Fujimori fue proclamada oficialmente presidenta electa el viernes 3 de julio por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), en una ceremonia encabezada por su titular, Roberto Burneo. La fórmula de Fuerza Popular obtuvo 9.223.396 votos válidos (50,13%), frente a los 9.173.755 (49,86%) de su rival Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú.

“Tu perseverancia es ejemplar”: el respaldo de Orsi a la trayectoria de Fujimori

«Felicitaciones por dos cosas: primero por el triunfo, por tu perseverancia que es ejemplar. Desde los lugares que nos toca estar, para apoyarte a ti, a tu equipo, para mantener esa fuerza que precisas», expresó Orsi durante la llamada, según la información difundida por la Oficina de la Presidenta Electa. El mandatario uruguayo, que asumió el cargo en marzo de 2025, subrayó además las oportunidades de cooperación entre ambos países y destacó el desarrollo del sector agropecuario peruano.

Fujimori agradeció el saludo y manifestó su intención de fortalecer las relaciones bilaterales. «Para mí será un gran gusto seguir fortaleciendo las relaciones de amistad e intercambio comercial entre Uruguay y el Perú«, señaló la presidenta electa. La conversación concluyó con una invitación de Fujimori a Orsi para asistir a la ceremonia de transmisión de mando del 28 de julio.

Un resultado definido por el voto exterior y la geografía electoral

El triunfo de Fujimori, que se presenta por cuarta vez a la presidencia, estuvo marcado por la extrema polarización del electorado peruano. La diferencia final fue de apenas 49.641 votos sobre más de 18 millones de sufragios válidos. El cierre de mesas fue el domingo 7 de junio, pero el resultado definitivo se conoció recién el 29 de junio, más de veinte días después.

La demora respondió al alto número de actas observadas que debieron pasar por audiencias de recuento en los Jurados Electorales Especiales (JEE) antes de llegar a un cómputo firme. La proclamación oficial por parte del JNE se dio el 3 de julio, y la entrega de credenciales a la fórmula ganadora está prevista para el 15 de julio.

El dato más revelador del resultado es que, si solo se hubieran contabilizado los votos emitidos dentro de Perú, Roberto Sánchez habría sido el ganador. Sánchez obtuvo el 50,08% de los sufragios en el interior del país, frente al 49,91% de Fujimori.

Sin embargo, el voto de los peruanos residentes en el exterior inclinó la balanza: Fujimori obtuvo un 63,20% de los votos en el extranjero, frente al 36,79% de Sánchez. La ventaja de Fujimori entre los electores residentes fuera de Perú fue de cerca de 79.000 sufragios, algo que terminó siendo decisivo en un resultado tan reñido.

«Es la primera vez que el voto en el exterior es decisivo«, señaló a BBC Mundo Alonso Cárdenas, politólogo de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, en Lima. El voto en consulados y centros de votación en el extranjero suele tardar más en ser contado por cuestiones logísticas, y estas elecciones no han sido una excepción.

Un Perú polarizado y una transición bajo tensión

La contienda electoral estuvo atravesada por acusaciones cruzadas. Sánchez sostuvo hasta último momento que no reconocería el resultado si no se atendían sus reclamos, al considerar que la justicia electoral podría estar beneficiando de forma fraudulenta a su rival. Su campaña sostuvo que una resolución de la ONPE posterior a la primera vuelta modificó el procedimiento del conteo del voto en el exterior, lo que —según afirmó— habría reducido los estándares de seguridad jurídica del proceso. Sin embargo, el partido no presentó pruebas que respalden esas afirmaciones.

Tras conocerse el cómputo final, el equipo de prensa de Sánchez señaló que, por el momento, no tenía un pronunciamiento sobre los resultados publicados por la ONPE y la victoria de Fujimori.

Fujimori, por su parte, recibió el resultado «con gran responsabilidad» y reconoció que el país «está prácticamente dividido». La líder conservadora afirmó que su equipo mantendrá abiertas las «puertas del diálogo» con Sánchez y con los demás líderes políticos. Fujimori centró su campaña en la seguridad y el orden, presentando su candidatura como la mejor opción para encauzar la recuperación del país en medio de una crisis política e institucional, escándalos de corrupción y aumento de la inseguridad.

La victoria de Fujimori marca el regreso del fujimorismo al poder, un cuarto de siglo después de la caída de su padre, el expresidente y genocida condenado Alberto Fujimori (1990-2000), cuyo legado divide profundamente a los peruanos. Fujimori es la primera mujer en ser electa presidenta de Perú. Sucederá al mandatario interino José María Balcázar para gobernar hasta 2031.

 

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