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Torre de caída libre de Parque Rodó falló el primer día: UTE dice que no estaba del todo lista

Con un comunicado formal, la empresa estatal presentó su descargo y explicó punto por punto su visión técnica y administrativa del suceso.

El nuevo juego torre de caída libre, instalado en el Parque Rodó de Montevideo, fue inaugurado oficialmente el pasado miércoles. Sin embargo, el evento se vio marcado por un incidente operativo que generó interrogantes. Un grupo de personas que se había subido a la atracción quedó suspendido en el aire durante varios minutos, lo que activó las alertas sobre la seguridad del equipo. Inmediatamente después del suceso, surgieron versiones contradictorias sobre las causas técnicas que originaron la detención no programada de la estructura.

La Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas (UTE) emitió un comunicado oficial para referirse a lo acontecido. En dicho documento, la empresa realizó una afirmación categórica respecto al estado del juego al momento de su puesta en marcha pública. La torre de caída libre “fue puesto en funcionamiento sin que estuvieran dadas las condiciones técnicas”, según el texto difundido por la entidad. Esta declaración constituye el eje central de la postura institucional frente al episodio.

Con esta información, UTE buscó deslindar responsabilidades directas por la falla ocurrida durante el día de la inauguración. La empresa estatal asegura no ser responsable de lo sucedido cuando el grupo de usuarios quedó suspendido. La posición de la utility se centra en argumentar que existió un proceso técnico-administrativo vinculado al suministro eléctrico que no había sido concluido satisfactoriamente por la contraparte, es decir, el titular del juego o del parque.

La falla técnica de la torre de caída libre según UTE

Inmediatamente después del incidente, fuentes operativas del Parque Rodó ofrecieron una versión preliminar de los hechos a los medios de comunicación. Dichas fuentes explicaron entonces que la pausa en el funcionamiento del juego no había sido producto de un desperfecto mecánico o eléctrico complejo. Según esta primera versión, el evento se trató simplemente de un breve corte de luz que interrumpió temporalmente la operación.

Los representantes del parque señalaron, en esa instancia, que la llave de alimentación específica que había sido colocada por UTE para la torre de caída libre había saltado. La razón esgrimida fue que dicho componente no contaba con la capacidad técnica suficiente como para soportar la demanda energética de una atracción de ese tipo. Este sobrepaso habría causado la activación de las protecciones, deteniendo el flujo de energía.

El resultado de esta interrupción fue que la atracción quedó frenada por un período aproximado de siete minutos. Este tiempo correspondió, según las mismas fuentes, al lapso necesario para que el personal técnico del lugar procediera a subir la llave general del sistema y restableciera el servicio. Finalizado este procedimiento, las personas que se encontraban en las cabinas del juego completaron su recorrido previsto y pudieron descender sin reportar problemas físicos o lesiones.

El suministro eléctrico y la potencia contratada

La respuesta formal de UTE entró en detalles técnicos y administrativos para sustentar su postura. Según explicó la empresa, el juego se alimenta de un suministro eléctrico preexistente dentro del predio del parque, el cual ya se encontraba activo con anterioridad. No obstante, ese suministro “contaba con una baja potencia contratada”, un factor crucial para el funcionamiento de equipos de alto consumo.

El comunicado oficial especificó que “en setiembre de 2024 el técnico instalador contratado por el titular del juego solicitó ante UTE un aumento de potencia superior al doble de la originalmente contratada”. Esta solicitud formal inició un trámite administrativo y técnico estándar dentro de los procedimientos de la empresa estatal para modificar las condiciones de un contrato de suministro de energía eléctrica.

UTE declaró haber realizado todas las tareas de infraestructura que le competían como parte de ese proceso de aumento de potencia solicitada. La empresa asegura que notificó al titular del juego que dichas tareas en la red estaban listas en el mes de mayo de 2025. Sin embargo, para que el aumento de potencia fuera efectivo y legalmente habilitado, era indispensable un paso posterior: la firma de un nuevo contrato entre las partes, documento que actualizaría los términos comerciales y técnicos del servicio.

“El titular del suministro estaba en conocimiento de que el aumento de potencia no se había concretado, ya que el contrato correspondiente no había sido firmado y la facturación continuaba realizándose por la potencia original”, señala el texto del comunicado de UTE. Este punto es fundamental para la argumentación de la empresa, ya que traslada la responsabilidad de operar con una potencia insuficiente al cliente, al sostener que este conocía el estado pendiente del trámite.

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