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Condenada a 8 años por narcotráfico “Loly”, hermana del narco “Betito” Suárez

La hermana del señalado líder criminal Luis Alberto Suárez recibió una condena de ocho años por su involucramiento en el narcotráfico.

Foto con fines meramente ilustrativos
Foto con fines meramente ilustrativos

La Justicia condictó a Sandra Lorena «Loly» Suárez a ocho años de prisión por delitos de narcotráfico. La jueza de Crimen Organizado Diovanet Olivera dio por válida la teoría del caso de la fiscal Stella Llorente, confirmando que Suárez comercializaba estupefacientes de diversas formas. En la sentencia, la magistrada aseveró que la mujer «llevaba adelante una empresa criminal». El fallo no está firme y puede ser apelado por la defensa.

La acusada es hermana de Luis Alberto “Betito” Suárez, identificado por la policía como líder de una de las bandas criminales más significativas de Uruguay. Suárez había sido condenado en 2021 y fue imputado nuevamente hace pocos días, tras su detención en un megaoperativo en el Cerro de Montevideo por tenencia de estupefacientes para no consumo.

La jueza Olivera indicó que Lorena Suárez y otro condenado «no solo fueron vistos en la inmediación del juicio realizando intercambio en cuestión de segundos o a lo sumo un minuto con diferentes personas que concurrían al domicilio de la acusada Suárez, sino que además, fueron escuchados comercializando las drogas y gerenciando los puntos de venta». En el caso de la mujer, fue «mencionada directamente en diferentes escuchas y audios o mensajes de whatsapp, como quien proporcionaba la sustancia y quien en definitiva se beneficiaba de su producto».

El desarrollo de la actividad criminal

El tribunal estableció que Suárez era «quien llevaba adelante la ’empresa criminal’, decidía donde instalar los «puntos» de venta, proporcionaba la sustancia, decidía cuándo se debía seguir adelante con la venta, reclutaba a los vendedores -personas todas que eran fácilmente reemplazables-, manejaba el precio, elegía las armas, el lugar de acopio, etc».

Con esa conducta delictiva, se determinó que se afectó a «jóvenes y familias». Para ejemplificar, se citó una conversación por WhatsApp entre un padre y su hija, en la que ella «en llanto le suplicaba que abandonara esa actividad por el daño que le estaba haciendo a ella y demás miembros de la familia». La sentencia también condenó «la violencia que rodeó el hecho donde existieron enfrentamientos armados y amedrentamiento a personas».

La investigación se desarrolló entre febrero y octubre de 2024, mes en que Suárez fue detenida. El juicio se llevó a cabo este mes y la sentencia fue emitida en noviembre. Según lo expuesto por la Fiscalía y verificado por la Justicia, entre febrero del año pasado y el 28 de abril, «Loly» vendió cocaína en su domicilio en la periferia de Montevideo.

La estructura delictiva desmantelada

De acuerdo a lo declarado por los responsables del operativo policial, la acusada contaba con varios colaboradores, al menos tres bocas de venta y un depósito para armas y drogas. Efectivos que realizaron vigilancias en el lugar observaron, en un lapso de media hora, a entre ocho y diez personas acercándose a la reja para solicitar cocaína y realizar el pago correspondiente.

El 28 de abril ocurrió un incidente que modificó el modus operandi de la acusada y, según el Ministerio Público, significó un acercamiento con su hermano. Ese día, otra banda disparó contra su vivienda, dejando impactos de bala en la fachada y vidrios rotos. Ese mismo día, «Loly» se mudó al Cerro, contratando una empresa de mudanzas de “urgencia”.

La policía avistó que durante la mudanza fue visitada por su hermano «Betito» mientras reunía sus pertenencias con la ayuda de uno de sus colaboradores. Fue en ese momento, de acuerdo a la teoría de la Fiscalía, que cambió su método de distribución. Las fiscales sostuvieron que, para reducir su exposición, comenzó a vender cocaína a través de WhatsApp.

Cambio de estrategia y planes de expansión

Los clientes realizaban sus pedidos, ella los seleccionaba y luego coordinaban la entrega. Según esta versión, la droga era transportada por uno de sus colaboradores más cercanos, quien también se encuentra enjuiciado. Finalmente, escuchas telefónicas realizadas en octubre demostraron, a juicio de la Fiscalía, que «Loly» tenía intenciones de expandir el negocio ilícito.

Se sostuvo que ofreció 50 gramos de cocaína a cambio de $ 23 mil para que se vendiera en un nuevo “punto”. Además, gestionó, en conversaciones con dos presos, la apertura de una boca de venta en Mercedes. En esas llamadas interceptadas, se acordaron los detalles de la logística necesaria para la operación.

 

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