Atentaron contra la vida de la fiscal Mónica Ferrero: investiga al narco Sebastián Marset
Un nuevo ataque a la Justicia: atentaron contra la vida de la fiscal Mónica Ferrero adentro de su propia vivienda. Ferrero investiga el caso del narco uruguayo Sebastián Marset.

En un hecho que estremece los cimientos del Estado de derecho, la fiscal de Corte Mónica Ferrero fue blanco de un atentado en la madrugada de este domingo, dentro de su propia vivienda. Dos sujetos irrumpieron en la propiedad cerca de las 5:00 horas, dispararon al menos dos tiros, destrozaron objetos y realizaron un misterioso pozo en el patio, en un operativo que las fuentes consultadas califican de alto grado de precisión y violencia.
Las autoridades investigan si en dicho pozo instalaron algún artefacto explosivo que pueda atentar contra la vida de Ferrero y su familia, posteriormente.
Según ha podido conocer este medio a través de informaciones confidenciales, Ferrero se encontraba en el interior de la casa durante el asalto. La naturaleza del ataque, con disparos realizados en el interior de la morada, lleva a la Policía a investigar el caso con una hipótesis principal: fue un intento de homicidio.
No fue un hecho fortuito, sino un claro mensaje dirigido directamente al corazón de la Justicia, con tintes mafiosos o narcos.
Tras consumar el hecho, los atacantes huyeron en una camioneta, permaneciendo prófugos. Milagrosamente, la fiscal no resultó herida.
Varios atentados contra la fiscal Ferrero
Este atentado no es un episodio aislado en la vida de Ferrero. Desde hace tiempo, y aun antes de asumir como fiscal de Corte subrogante, la magistrada mantenía un perfil bajo debido a las constantes amenazas provenientes de narcotraficantes.
Entre sus amenazadores figura el notorio prófugo internacional Sebastián Marset, lo que dibuja un claro trasfondo de retaliación del crimen organizado.
La valentía de Ferrero y su lucha contra estas presiones eran de conocimiento público. En una reveladora intervención ante la Comisión de Hacienda de la Cámara de Representantes a comienzos de este mes, la fiscal hizo un desgarrador relato de la presión que sufren los fiscales. “Tengo los narcos al lado haciéndome todo tipo de señas de muerte y sin embargo sigo adelante”, declaró entonces, recordando una falsa rapiña donde perdió un brazo y otras amenazas de muerte.
Sus palabras, que hoy resuenan con una fuerza trágica, fueron un llamado a “vencer el miedo” y a inculcar “dignidad y honor” en la labor fiscal. El ataque de esta madrugada es la respuesta siniestra a esa valentía. No es solo un ataque a una persona; es un desafío explícito a la Justicia, un intento de silenciar con balas la voz de quien se niega a ser amedrentada.
La investigación ahora no solo debe encontrar a los autores materiales, sino descifrar el mensaje de terror que el narcotráfico ha dejado clavado en el patio de su casa.
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