cuiden las carteras

Vecinos de Pocitos denuncian fuerte aumento en inseguridad, robos y arrebatos

En las manzanas que están entre Boulevard Artigas, Boulevard España y Avenida Brasil, varias veces al día se dan rapiñas en motocicletas, arrebatos de carteras y robos a casas. “Hace 15 años vivo acá todo empeoró en los últimos tres o cuatro años”, dijo uno de los vecinos.

Residentes de la zona de Pocitos alertan de un aumento significativo de robos y rapiñas en los últimos años
Residentes de la zona de Pocitos alertan de un aumento significativo de robos y rapiñas en los últimos años

Según testimonios de vecinos, los robos en motocicleta, arrebatos de carteras y “entraderas” a viviendas se han vuelto frecuentes, marcando un deterioro en la seguridad de la zona. “Hace 15 años vivo aquí, pero en los últimos tres o cuatro años todo ha empeorado drásticamente”, señaló un habitante de una de las manzanas más afectadas, que tiene un costado que da a Boulevard España.

La situación refleja una tendencia al alza de la inseguridad en diversos barrios de la capital, donde los delitos se han intensificado tanto en frecuencia como en violencia. Autoridades policiales reconocen el problema, aunque los vecinos exigen mayor presencia y medidas efectivas para contener el avance de la delincuencia. Estos son varios de esos casos, y hemos optado por cambiar sus nombres y las zonas aproximadas en que residen, por su propia seguridad.

“Acaban de robar a una chica que trabaja conmigo”, escribió en un grupo de WhatsApp de vecinos el dueño de un restaurante en esta zona. La empleada del local gastronómico no pudo siquiera defenderse. Pasada la medianoche, amaneciendo el 7 de mayo, la joven salió de trabajar y se dirigió hacia la parada del ómnibus, en Boulevard España. 

Al menos un individuo identificado en una cámara de seguridad de la zona se ve acechándola para luego abordarla y quitarle todas sus pertenencias violentamente.

Un par de días antes, otro vecino que habló con LARED21 y se identificó como Manuel encontró una billetera con todos los documentos pero sin tarjetas ni dinero. “Estaba cerca de casa, la levanté y publiqué en el grupo de vecinos. Apareció un joven que vive y trabaja cerca y contó que había sido asaltado por dos motochorros”, narró Manuel.

El dueño de la billetera, quien prefirió permanecer en anonimato, contó que fue abordado por dos sujetos en motocicleta cerca de la esquina de Avenida Brasil y Obligado: “Yo ya, acostumbrado a este tipo de hechos, que me han pasado antes, preferí entregar todo y no exponerme”, dijo con resignación.

Los ladrones se llevaron sus tarjetas de débito y crédito y las usaron en un supermercado de La Unión para comprar cosas de bajo costo (para no despertar sospechas, porque montos altos exigen el PIN o la cédula).

«La impunidad es un dato importante (…) Quizá sea uno de los mayores estímulos para la criminalidad» – Carlos Negro, ministro del Interior

“Motochorros”, el modus operandi más común en la zona

Aunque se han dado varios casos de “entraderas”, o sea, el ingreso forzoso violando la seguridad de las viviendas, también parece que el modus operandi más usual es el del robo desde motocicletas.

Hay motos que suben a la vereda y roban celulares y cadenitas de oro. Es de todos los días y a cualquier hora, 11 de la mañana, a las 15 o a las 20 horas. A eso se le suman los rastrillos permanentes. No importa cuando vayas a la volqueta a tirar basura, siempre hay uno, incluso lo usan de baño”, dijo a LARED21 Patricia, que vive cerca de Boulevard España y Obligado.

Me rompieron dos veces el auto, una vez me destrozaron la puerta y la segunda vez, me agujerearon el tanque de nafta. Lo más preocupante es que la inoperancia de las autoridades, va a terminar en justicia por mano propia”, alertó, claramente preocupada.

Pero el problema va más allá de delincuentes que llegan en moto: también ha habido desafortunados encuentros entre vecinos de la zona y personas en situación de calle. Flor, una vecina más que se animó a hablar, trajo una historia de terror que vivió con varias de estas personas.

“Hace 22 años que vivo en el barrio, cerca de Boulevard España. Cada día está peor, se han metido con mi hijo que es un adolescente… por ejemplo, sin ir más lejos el día 1° de mayo, hasta me amenazaron las 3 personas que están en Prudencio Vázquez y Vega y Boulevard España. Llamé al 911, vinieron, se los llevaron, pero el día 2 de mayo ya estaban allí nuevamente. Uno de ellos muy ofendido me gritó que no se piensa ir, me gritaba desde la esquina, hasta que lo confronté”, dijo con un tono de preocupación en su voz.

Es lamentable tener que vivir así, el otro que es muy delgado salió hace poco de prisión, y el tercero comercia drogas, lo hemos visto y denunciado”, aseguró ella sobre estos individuos.

Ventanazos y robos en moto: otro problema creciente

Si bien no era un tipo de delito inexistente, después de la pandemia del coronavirus, el famoso “ventanazo”, que es la rotura del vidrio de un auto para robar algo que está en su interior, se ha incrementado en decenas de casos por semana en la zona.

Ya son siete veces las que me han quebrado los vidrios. El problema no es que se lleven el estéreo o algo que tengo adentro, sino que me han destrozado el tablero y me sale más caro reparar eso que comprar un estéreo nuevo”, dijo un local al que llamaremos Fernando, cuyo auto queda en la calle por no tener garaje.

Ya la última vez, agregó, se vio obligado a hacer una fuerte inversión en cámaras de seguridad con luces que se encienden con movimiento, además de los varios miles de pesos que le costó reparar su auto.

Otro testimonio parecido tiene María Isabel, una vecina de la calle Prudencio Vázquez y Vega. A inicios de mayo, nos contó, frustró un robo de dos personas en moto. “Me di cuenta de que me iban a robar a mí, se dieron cuenta ellos, luego venía otra señora a la que le avisé, y el delito se frustró. Pasaron por la puerta de casa y me amenazaron diciéndome que sabían donde vivía”, narró esta montevideana que reside en el barrio Pocitos hace muchos años.

“Luego, al día siguiente, vi a los mismos por arriba de la vereda en Araúcho y Baldomir. Venían de hacer una rapiña en Canelones y Araucho, otro vecino me lo confirmó. Llamamos al 911 en las dos ocasiones”, prosiguió.

“Cuando llegamos, el ladrón estaba dentro de casa”

Cuando empezamos a recopilar los testimonios, no sabíamos que iban a llegar tantos casos de la zona. Otra residente, que llamaremos Luciana, vive en la zona de la calle Obligado y Avenida Brasil.

El domingo 4 de mayo se llevaron la sorpresa más desagradable de sus vidas cuando, al ingresar a su casa, se dieron cuenta de que adentro había un ladrón: hacía solo mes y medio que se había mudado a vivir a esa casa con toda la ilusión que eso trae.

“Cuando estábamos llegando, creemos que el individuo estaba adentro de casa y suponemos que se fue corriendo por los techos. Somos cuatro apartamentos, y parece que entró por el techo porque estaba arrancada la reja del patio. Tenía en el patio todo preparado para llevarse: estaba la casa toda revuelta y destrozada”, contó esta residente de Pocitos.

Se llevó alhajas que, si bien no tenían un gran valor monetario, sí tenía un valor emocional porque eran de mi hija, pero no llegó a llevarse nada. Hace mes y medio nos mudamos acá, y la verdad no puedo creer que sea tan insegura esta parte de la ciudad. Me mudé confiada de que era un lugar tranquilo, para mejorar, pero no lo fue”, añadió.

La estrategia que plantea el ministro del Interior para abordar la situación

El ministro del Interior, Carlos Negro, tiene una visión crítica de las formas en que se han abordado las distintas oleadas de inseguridad de los últimos años. En su diagnóstico, Negro sostuvo que “todas las recetas” aplicadas desde el retorno a la democracia han fracasado. Recordó la propuesta de Cabildo Abierto en el gobierno anterior sobre declarar una emergencia en seguridad, a lo que el entonces presidente Luis Lacalle Pou respondió que ya existía una “emergencia de hecho”.

 

Negro calificó la actual situación de seguridad como “crítica”. “Si somos francos, todos debemos decir que hemos fracasado con rotundo éxito”, declaró. “Por algo estamos en la situación en que estamos y tenemos las cifras que tenemos”, añadió.

Mencionó un sistema penitenciario colapsado, con altas tasas de impunidad y reincidencia. Actualmente, hay 16 mil presos, con un costo mensual de US$ 1.000 por persona. Advirtió sobre el riesgo de que las bandas criminales se “sindicalicen” en las cárceles, como ocurre en otros países de la región. “Milagrosamente eso aún no ha ocurrido”, dijo.

También se refirió a las personas en situación de calle, muchas de ellas exreclusos, producto de “políticas de ingreso indiscriminado” a prisión. “Tres o cuatro meses, para volver a la calle con todos los vínculos destrozados”, señaló. “Las cárceles no están sirviendo para disuadir ni para reinsertar”, agregó.

Epidemia de homicidios y debate público “poco calificado”

El ministro incluyó en su análisis la “epidemia” de homicidios, con una tasa de 11 por cada cien mil habitantes, y cifras de violencia doméstica en “ascenso permanente”.

Criticó el debate público sobre seguridad, al que calificó de “bastante poco calificado”. Mencionó discursos simplistas, desde el pensamiento “Cenicienta” hasta el de “mano dura”. Entre esos extremos, dijo, la discusión no ha generado resultados positivos.

Negro descartó seguir el modelo de Nayib Bukele en El Salvador, al que consideró “profundamente antidemocrático”. Uruguay, afirmó, “no puede, no se debe ni plantear recorrer” ese camino. Subrayó la necesidad de un estudio más profundo sobre la eficacia del Estado en la intervención de conflictos criminales.

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