Vuelve Lacalle Pou al ruedo: recordando los peores casos de corrupción de su gobierno
Entre 2020 y 2025, la administración de Luis Lacalle Pou enfrentó una seguidilla de casos que involucraron a su custodio personal, a varios ministros y hasta a un narcotraficante con pasaporte uruguayo.

El expresidente Luis Lacalle Pou volvió a hablar en público este domingo 9 de agosto de 2026, en el acto central por los 190 años del Partido Nacional realizado en la Plaza Matriz de Montevideo, frente a la Casa del Partido. Se trató de su reaparición más relevante desde que dejó la Presidencia en marzo de 2025, luego de varios meses de bajísimo perfil público.
La actividad comenzó pasadas las 12 horas con la palabra del presidente del Directorio nacionalista, Álvaro Delgado, quien aseguró que el partido se encuentra “firme y más nacional que nunca” y llamó a construir una opción frente a “logros que el gobierno actual intenta destruir”. Delgado había anticipado días antes que este sería “posiblemente, el único evento en el que hable públicamente durante el año” Lacalle Pou.
Qué dijo Lacalle Pou en su reaparición
El expresidente fue recibido en la plaza con cantos de “presidente” y “vamos a volver”, ante lo cual respondió emocionado: “No está fácil así”. Agregó que no existe otro lugar que lo haga sentir “tan oriental y tan uruguayo” como un acto partidario.
En el inicio de su discurso, que se extendió por media hora, Lacalle Pou definió su estado de ánimo a más de un año de dejar el cargo: “Estoy tranquilo, estoy satisfecho, no estoy conforme. Que tuvimos aciertos y como toda obra humana tuve errores, pero siempre el fin último fue el bienestar de todos y cada uno de nuestros compatriotas”.
El expresidente aclaró el lugar desde el que hablaba: “Hoy llego como militante del Partido Nacional, en el llano, entre ustedes, donde me gusta estar”. Precisó además el enfoque de su mensaje: “Les voy a hablar del día de hoy, no les voy a hablar para atrás y quizás algo para mañana”.
Uno de los ejes centrales de su discurso fue el tono del debate político actual. Cuestionó que ciertas discusiones terminen reducidas a enfrentamientos personales: “Flaco favor le hacemos a la política si termina siendo un concurso de egos con insultos y agravios”. Sobre quienes recurren a la descalificación, sostuvo: “Siempre que alguien no puede sostener sus ideas o que no las quiere o que no las sabe expresar, recurre al agravio”.
Lacalle Pou retomó también una de las frases que utilizó durante su gobierno para definir su estilo de conducción: “Firme con las ideas y suave con las personas”. Vinculó ese concepto con la necesidad de construir unidad interna: “Cuando nos tocó gobernar el país […] se gobierna desde la unión, pero para poder gobernar desde la unión hay que elegir un camino […] no hay que curar heridas, hay que no lastimar”.
Sobre el rol actual de su partido, remarcó que los nacionalistas continúan teniendo responsabilidades de gestión pese a no estar en el gobierno nacional: “Hoy estamos gobernando”, dijo en referencia a los intendentes, alcaldes y legisladores blancos en funciones.
Recordando los escándalos de corrupción de su gobierno
El regreso de Lacalle Pou a la escena pública reabre el interés por el balance de su gestión, atravesada por una serie de casos de corrupción y crisis institucionales documentados en expedientes judiciales, pedidos de informes parlamentarios y coberturas periodísticas verificables. El más resonante de todos comenzó con la detención de su propio custodio personal.
En septiembre de 2022 cayó preso Alejandro Astesiano, quien se desempeñaba como jefe de seguridad presidencial y era, además, amigo personal de la familia Lacalle. Astesiano fue acusado de liderar una red que vendía pasaportes uruguayos falsos a ciudadanos extranjeros, principalmente rusos, a cambio de comisiones que llegaron a los 120.000 dólares por documento, según informó en su momento el diario argentino El Cronista.
Lo que convirtió al caso en una crisis de gobierno fue lo que vino después. Los chats incautados en el teléfono de Astesiano revelaron contactos con funcionarios de gobiernos extranjeros y terminaron implicando a integrantes del gabinete presidencial, algo que Lacalle Pou negó conocer en su momento. “Estamos tranquilos por lo actuado hasta ahora”, declaró el presidente cuando se conoció la detención.
El pasaporte a Sebastián Marset
Meses antes, en diciembre de 2021, ya había estallado otro caso con derivaciones similares. El narcotraficante uruguayo Sebastián Marset consiguió un pasaporte uruguayo que le permitió salir de una prisión en Dubái, un episodio que expuso fallas administrativas graves en el otorgamiento de documentación oficial.
El caso costó el cargo a cuatro funcionarios de primera línea: el entonces ministro del Interior, Luis Alberto Heber; el canciller Francisco Bustillo; la subsecretaria de Cancillería, Carolina Ache; y el subsecretario de Interior, Guillermo Maciel. El expediente fue investigado por la Fiscalía, pero terminó archivado luego de que el fiscal a cargo no encontrara elementos para acusar penalmente a los jerarcas involucrados.
La reacción de la oposición fue contundente. El entonces presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, señaló que “el presidente está convencido de que con esto dio vuelta la página, pero para nosotros la página recién comienza”, y agregó que “el 60 por ciento de los cargos de ministros y subsecretarios ha cesado por distintos escándalos” durante ese período de gobierno.
El pescado que llegó desde Emiratos Árabes
Un episodio menos grave, pero igualmente revelador de las conexiones personales que rodeaban al caso Astesiano, fue el del pescado enviado por el gobierno de Emiratos Árabes Unidos. El 20 de febrero de 2022, durante una reunión en su residencia, el entonces príncipe heredero de Abu Dabi y actual presidente de Emiratos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, le ofreció a Lacalle Pou un obsequio de pescado. Según reconstruyó el diario El Observador, el mandatario respondió inicialmente: “No, no, muchas gracias”.
El regalo se concretó de todas formas. La Dirección Nacional de Aduanas y la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos habilitaron el ingreso de 454 kilos de pescado, enviados a nombre de Alejandro Astesiano y con el distintivo de valija diplomática, según consta en la documentación de la embajada emiratí en Buenos Aires.
El entonces secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, le pidió como favor personal al dueño del Frigorífico Santa Clara, Jorge López, que almacenara el cargamento. Ahí permaneció durante meses, hasta que el tema se hizo público en noviembre de 2022, cuando trascendieron mensajes entre Astesiano y un funcionario emiratí preguntando si la carga había llegado a destino.
Consultado por la prensa, Lacalle Pou confirmó la cantidad recibida y explicó que el pescado era, simplemente, “para comerlo”. El diputado del Frente Amplio Gustavo Olmos presentó un pedido de informes al Ministerio de Relaciones Exteriores para determinar con qué normativa se había introducido el producto al país y si existieron las habilitaciones sanitarias correspondientes. Parte del cargamento, aseveró ese gobierno, terminó donado a la Coordinadora de Ollas y Merenderos Paso Carrasco, y los últimos 80 kilos fueron entregados a un comedor comunitario en Villa García.
El caso Penadés
Otro de los episodios de mayor impacto social involucró al entonces senador nacionalista Gustavo Penadés, denunciado por una militante de su propio partido, quien lo acusó de pagar por sexo a menores de edad, incluyéndose ella misma entre las presuntas víctimas cuando era adolescente. La situación se agravó por la defensa pública que recibió Penadés tanto de Lacalle Pou como del entonces ministro del Interior, Luis Alberto Heber, lo que generó cuestionamientos sobre la influencia que el oficialismo buscaba ejercer sobre el proceso judicial.
El manejo de la crisis hídrica de 2023
Con un impacto directo y medible sobre la población, Uruguay atravesó en 2023 una de las peores crisis hídricas de su historia. El gobierno declaró la emergencia hídrica en junio de ese año, después de que el embalse de Paso Severino, principal fuente de abastecimiento de agua potable para Montevideo y su área metropolitana, cayera a mínimos históricos por falta de lluvias.
Durante los meses más críticos, los niveles de sodio y cloruro en el agua corriente superaron los límites recomendados, al punto que el Ministerio de Salud Pública sugirió que grupos de riesgo, como embarazadas y personas con enfermedades renales, evitaran su consumo.
El organismo estatal OSE debió mezclar agua dulce con agua salobre del Río de la Plata para sostener el suministro, mientras el gobierno distribuía agua embotellada de forma gratuita entre los sectores más vulnerables.
El puerto de Montevideo y otras contrataciones cuestionadas
La gestión también enfrentó denuncias vinculadas a la concesión del puerto de Montevideo a una multinacional por un plazo superior a medio siglo, calificada por legisladores de la oposición como un escándalo de magnitud tanto social como económica.
En un episodio conexo, se conoció que el Ministerio de Turismo había contratado a la consultora Kirma por 240.000 dólares, pese a que la empresa no estaba registrada para venderle al Estado uruguayo ni contaba con domicilio en el país.
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