Pablo Mieres llama a frenar la represa Casupá: “Es muy grave lo que está haciendo este gobierno”
El político coalicionista pide frenar la obra que podría resolver el abastecimiento de agua por varias décadas por venir.

El líder del Partido Independiente (PI) y exministro de Trabajo del gobierno anterior, Pablo Mieres, se mostró una vez más en contra de la construcción de la represa Casupá, el proyecto de la administración de Yamandú Orsi que avanza a paso firme y que apunta a reducir el riesgo de estrés hídrico que enfrenta la zona metropolitana de Montevideo y Canelones hace años.
“Es muy grave lo que está haciendo este Gobierno empujando la construcción de la Represa de Casupá”, empezó diciendo Mieres en un corto tuit en que compartió un video de Telemundo en que muestran los avances de expropiaciones para la creación de la represa.
“Hay que frenar una obra de enorme impacto ambiental y social que, además, no va a resolver el abastecimiento de agua potable”, agregó.
El planteo de Mieres es que Casupá se construye sobre el arroyo homónimo, que es parte de la cuenca del gran río Santa Lucía, y asegura que esa cuenca esta “agotada” y que ya está “muy absorbida” ya que, según el político coalicionista, ya sostiene casi todo el abastecimiento metropolitano.
Por eso el PI insiste en que la solución de fondo pasa por una toma sobre el Río de la Plata (sea o no el proyecto Arazatí), a pesar de que se trata de un agua mucho más salada y que requeriría de proyectos de desalinización más costosos y con residuos salinos y barros más pesados.
Lo que dicen OSE y el gobierno
La posición oficial, sostenida por el presidente de OSE, Pablo Ferreri, se apoya en estudios que vienen desde los años 70 y se actualizaron en 2000, 2013 y 2017. Según Ferreri, ninguno de esos estudios ubicaba como solución óptima en costo-eficiencia tomar agua del Río de la Plata; todos indicaban que la mejor opción era una planta cercana a Aguas Corrientes, en la propia cuenca del Santa Lucía.
El dato numérico central que esgrimen es que Casupá tendría una capacidad de 118 millones de metros cúbicos, casi el doble que los 67 millones de Paso Severino, y los estudios indican que con las dos reservas operativas habría capacidad suficiente para superar un evento como el de la crisis de 2023.
También citan un trabajo específico encargado tras 2023: un estudio financiado por el BID que simuló cómo hubieran funcionado Arazatí o Casupá frente a una sequía similar a la de 2023, o un 10% peor.
El contexto que motiva la obra
El gobierno optó por desactivar el polémico proyecto Neptuno con base en dos episodios: la crisis de 2023, que expuso la vulnerabilidad del sistema dependiente de Paso Severino y las tomas del Santa Lucía, y el déficit hídrico de fines de 2025 a mayo de 2026, que llevó las reservas de Paso Severino a menos de la mitad de su capacidad habitual.
El proyecto es una obra de gran escala, que se sustenta con una licitación por US$ 130 millones, financiada con un préstamo de CAF. Tendrá una presa de 750 metros de longitud y 30 metros de altura máxima, sobre una cuenca de 685 km², con un embalse que ocupará 2.127 hectáreas. Ya hay cuatro consorcios precalificados, dos de ellos con participación de empresas chinas especializadas en obras hidráulicas.
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