apretado cierre

Keiko Fujimori será presidenta de Perú: la separó de la derrota un margen de apenas 0,269 puntos porcentuales

La ONPE cerró el escrutinio al 100% con Fujimori en 50,135% y Sánchez en 49,865%; la proclamación oficial quedó en manos del JNE, prevista para entre el 3 y el 7 de julio.

Foto: Instagram / Keiko Fujimori
Foto: Instagram / Keiko Fujimori

Perú tiene presidenta electa. Keiko Sofía Fujimori Higuchi, lideresa de Fuerza Popular, ganó el balotaje del 7 de junio con el 50,135% de los votos válidos frente al 49,865% del candidato de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez Palomino.

La diferencia definitiva, tras el procesamiento de la totalidad de las 92.766 actas de la segunda vuelta, quedó fijada en 49.641 sufragios sobre un universo de más de 18,3 millones de votos válidos.

En términos porcentuales, la brecha entre ambos candidatos es de 0,27 puntos. Una distancia que no llega ni a la mitad de un punto, en una elección que el propio Jurado Nacional de Elecciones (JNE) calificó como una de las más ajustadas de la historia electoral reciente del país.

La proclamación oficial del resultado corresponde al JNE, cuyo presidente, Roberto Burneo, confirmó que el acto se realizará entre el 3 y el 7 de julio. La entrega de credenciales fue fijada para el 15 de julio, y la asunción del mando presidencial está agendada para el 28 de julio, cuando Fujimori sucederá al presidente interino José María Balcázar para gobernar el período 2026-2031.

22 días de conteo, candidatos que se alternaron el liderazgo

El resultado no llegó en pocas horas. Desde la noche del 7 de junio hasta el 23 de junio, ambos candidatos se alternaron la delantera en el escrutinio. Fue recién en esa fecha cuando los votos a favor de Fujimori superaron de manera matemáticamente irreversible los sufragios todavía por contabilizar, certificando su victoria ante las propias autoridades electorales.

El procesamiento de actas observadas, las apelaciones presentadas por los equipos legales de ambas fuerzas y las audiencias públicas de recuento llevadas adelante por los Jurados Electorales Especiales (JEE) extendieron el proceso durante más de tres semanas. El JNE resolvió más de 200 apelaciones en el tramo final del escrutinio.

El voto emigrante fue la llave

La geografía del sufragio explica en buena medida por qué ganó Fujimori. Sánchez se impuso en las zonas rurales del interior del país, especialmente en el sur peruano, región con una tradición de voto contestatario al establishment limeño.

Fujimori, en cambio, dominó en el exterior con una ventaja de aproximadamente 79.000 sufragios entre los peruanos residentes fuera del país, particularmente en Estados Unidos y Japón, donde la candidata ultraderechista superó el 63% de los votos. Esa diferencia en el voto emigrante terminó siendo determinante para el resultado final.

Sánchez denunció irregularidades en esa porción del escrutinio y solicitó la nulidad de los votos emitidos en 119 oficinas consulares. El JNE rechazó esa solicitud y todas las impugnaciones asociadas. «Descartamos cualquier narrativa de fraude», declaró Burneo ante los medios. Sin pruebas que respaldaran las denuncias, el JNE siguió adelante con el proceso.

Cuatro intentos en 15 años

La trayectoria de Fujimori hacia la presidencia comenzó en 2011, cuando se presentó por primera vez y perdió el balotaje ante Ollanta Humala. En 2016, cayó frente a Pedro Pablo Kuczynski por un margen reducido similar al de esta elección. En 2021, fue derrotada por el maestro rural Pedro Castillo por apenas 44.000 votos, en la disputa más polarizada de las últimas décadas.

La propia Fujimori señaló que entiende la posición de Sánchez porque ella estuvo tres veces en el mismo lugar. En 2021, además, fue ella quien denunció fraude sin conseguir revertir el resultado. Esta vez la situación se invirtió y los números favorecieron a Fuerza Popular.

Con este triunfo, Fujimori se convierte en la primera mujer elegida presidenta de Perú por voto popular directo. Dina Boluarte, la única otra mujer que ejerció el cargo, llegó al poder en 2022 como consecuencia de la destitución del entonces presidente Pedro Castillo, sin haber competido en una segunda vuelta.

Un Congreso sin mayorías

El escenario legislativo que hereda Fujimori es complejo. Ninguna fuerza política obtuvo mayoría absoluta en el nuevo Congreso bicameral, integrado por 130 diputados y 60 senadores. Fuerza Popular consiguió 22 escaños en el Senado y 45 en la Cámara de Diputados.

Sumando fuerzas de derecha afines, el bloque potencialmente oficialista proyecta reunir 30 senadores y 63 diputados, sin llegar a la mayoría necesaria de 96 votos en el total de 190 escaños. Las fuerzas de izquierda y centroizquierda contarán con 30 senadores y 67 diputados.

La gobernabilidad deberá construirse voto a voto en el Congreso, del mismo modo en que la presidencia se ganó voto a voto en las urnas.

Un país dividido en dos mitades

El resultado de 50,135% contra 49,865% no solo describe una elección reñida. Es un retrato estadístico de un país fragmentado. La propia Fujimori lo reconoció en sus declaraciones públicas: «Perú está dividido en dos mitades, y entendemos estas votaciones

El desafío de su gobierno comenzará el 28 de julio, cuando asuma ante un país donde la mitad de los votantes respaldó a su oponente y donde el contexto de los últimos diez años dejó una herencia de ocho presidentes, tres Congresos disueltos o renovados anticipadamente, y una desconfianza institucional profunda.

La distancia de 49.641 votos que la separa de la derrota es, al mismo tiempo, la medida exacta de lo que deberá recorrer para demostrar que puede gobernar para todos.

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