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Así son los SPZ Cóndor acondicionados por el ejército para apoyar a patrullajes policiales

El Ejército Nacional trasladó este lunes cuatro vehículos blindados RPZ Cóndor al Ministerio del Interior tras cuatro décadas de servicio en misiones de paz internacionales.

TBP UR-425 RPZ 4×4 "Cóndor". Foto: Ejército Uruguayo
TBP UR-425 RPZ 4×4 «Cóndor». Foto: Ejército Uruguayo

El Batallón de Infantería Mecanizado N°15, con sede en Florida, acondicionó el domingo 28 de junio cuatro unidades del blindado RPZ Cóndor para su traslado a Montevideo. El lunes 29, los vehículos ingresaron al Servicio de Material y Armamento del Ministerio del Interior, en lo que representa la primera vez en la historia reciente del país que la Policía Nacional opera este tipo de plataforma militar.

El préstamo forma parte de un convenio firmado entre el Ministerio del Interior y el Ministerio de Defensa Nacional, que habilita el uso de hasta 12 vehículos blindados de cinco modelos distintos para operaciones policiales en zonas de alta conflictividad. El acuerdo estipula que serán conducidos exclusivamente por personal policial debidamente capacitado.

Qué es el RPZ Cóndor y de dónde viene

El TBP UR-425 RPZ 4×4 «Cóndor» es un transporte blindado de personal diseñado por la firma alemana Thyssen-Henschel y fabricado por Henschel Wehrtechnik GmbH. Su arquitectura parte del camión Unimog, del que hereda motor, caja de cambios y ejes, lo que explica en gran medida por qué el Ejército uruguayo lo ha mantenido operativo durante más de cuatro décadas: los repuestos son de origen comercial, ampliamente disponibles, y el costo logístico es comparativamente bajo.

Uruguay fue el primer cliente mundial del Cóndor. En 1981, en plena vigencia de embargos de equipamiento militar, el país adquirió 55 unidades distribuidas en tres configuraciones: 48 para transporte de tropas, dos talleres móviles y cinco puestos de comando. Desde entonces, el vehículo integró cada contingente uruguayo desplegado bajo bandera de la ONU: Mozambique, Angola y la República Democrática del Congo, donde en 2007 participó en el rescate del embajador español Miguel Fernández Palacios durante un enfrentamiento en Kinshasa.

Las especificaciones técnicas del vehículo

El Cóndor pesa 12,4 toneladas y mide 6,1 metros de largo, 2,5 de ancho y 2,1 de alto. Transporta hasta 12 efectivos además del conductor y el jefe del vehículo.

Su motor es un Mercedes Benz OM906LA de seis cilindros diésel que desarrolla 228 hp (170 kW) en las unidades modernizadas, aunque las primeras versiones adquiridas por Uruguay montaban el OM352A de 168 hp. La velocidad máxima en carretera es de 100 km/h, con una autonomía de 900 kilómetros. El vehículo es totalmente anfibio: una hélice orientable bajo el casco le permite desplazarse en agua a 10 km/h.

El blindaje es de acero soldado. Resiste impactos de 7,62 mm en los costados y de calibre .50 (12,7 mm) en el frente, lo que lo protege contra fuego de fusil y ametralladora liviana, pero no está concebido para enfrentar munición de mayor calibre ni explosivos de alta potencia. Para escenarios de alta violencia urbana, esto lo convierte en una plataforma de protección y movilidad, no de combate.

El armamento estándar incluye una ametralladora .50 montada en torreta Oto Melara TPT, aunque la configuración efectiva para uso policial no ha sido confirmada públicamente. La movilidad fuera de ruta es notable: supera gradientes del 60%, tolera pendientes laterales del 30% y franquea obstáculos verticales de hasta 55 centímetros.

Por qué sigue siendo relevante después de 44 años

El proceso de reconstrucción que el Ejército viene ejecutando en el Batallón N°15 apunta precisamente a eso: revitalizar los motores y revisar las células de los vehículos disponibles, recuperando unidades que habían servido como fuente de repuestos. La decisión de no desmovilizarlos se tomó cuando se evaluó su costo operativo frente al de plataformas más modernas.

El Ejército uruguayo invirtió más de 600.000 dólares en repuestos para los Cóndor en 2013, una señal de que su retiro no era inminente. La facilidad de mantenimiento, la alta disponibilidad de piezas en el mercado civil y el bajo costo por kilómetro han pesado cada vez que se evaluó sustituirlos.

El marco legal y político del despliegue

El convenio entre Interior y Defensa fue anunciado por el ministro del Interior, Gustavo Negro, quien precisó que los vehículos «serán conducidos por personal policial debidamente capacitado en la conducción». La ministra de Defensa, Elisa Lazo, aclaró que los cinco tipos de blindados disponibles «serán definidos a través de lo que la operación requiera».

Ante las críticas sobre una posible militarización de la seguridad pública, Negro fue directo: «Hablar de militarización es algo que no corresponde, no está contemplada en el Plan Nacional de Seguridad ni es menester del Ministerio de Defensa». En línea con esa posición, el Ejército emitió una orden interna precisando que «no está previsto la participación de efectivos del Ejército en ninguna tarea a partir de la entrega de los vehículos».

El PIT-CNT rechazó públicamente el acuerdo y exigió que los blindados pasen directamente al patrimonio del Ministerio del Interior, en lugar de operar bajo la figura del préstamo.

Cuatro décadas de servicio que llegan a las calles de Montevideo

El despliegue urbano de los Cóndor no es una improvisación logística. Es el resultado de un convenio interministerial, de un proceso de acondicionamiento en Florida y de décadas de inversión en mantenimiento. La Policía Nacional los recibirá como herramienta de protección para sus operaciones en zonas de alta violencia, no como señal de una nueva doctrina de seguridad.

Lo que sí es nuevo es la imagen: un blindado de 12 toneladas, con más de cuatro décadas de historia en Congo, Angola y Mozambique, patrullando barrios de Montevideo.

Redacción LARED21
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