27 pabellones cierran en la Bienal de Venecia 2026 en protesta por la presencia de Israel
La mayor huelga en 131 años de historia del evento de arte contemporáneo más importante del mundo dejó cerrados el 8 de mayo los pabellones de Francia, Bélgica, Austria, Países Bajos, España e Irlanda, entre otros. Protestan por la presencia del Israel.
Escándalo en la Bienal de Venecia. Un total de 27 pabellones cerraron por huelga en rechazo a la presencia del régimen israelí en uno de los eventos de arte contemporáneo más importantes del mundo.
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— Desinformémonos (@Desinformemonos) May 11, 2026
La 61.ª edición de la Bienal de Arte de Venecia —que abrió al público general el sábado 9 de mayo— registró el viernes 8 un paro sin antecedentes desde la fundación del evento en 1895.
Veintisiete pabellones nacionales cerraron temporalmente sus puertas en el marco de una huelga convocada por trabajadores culturales italianos y el colectivo Art Not Genocide Alliance (ANGA). La demanda central: la exclusión del pabellón de Israel, al que acusan de funcionar como art washing mientras continúa la guerra en Gaza.
Los Giardini y el Arsenale —los dos recintos históricos de la Bienal— amanecieron con carteles de cierre en las entradas, octavillas y colas más lentas. La librería oficial, uno de los puntos neurálgicos del evento, también bajó sus persianas. Algunos pabellones que habían adherido a la huelga reabrieron durante la tarde luego de que sus gobiernos enviaron personal de reemplazo, como ocurrió con Japón y el Reino Unido.
Por qué ocurrió esto ahora
El conflicto venía escalando desde semanas antes de la inauguración. En marzo, ANGA entregó a la dirección de la Bienal una carta con 236 firmantes —entre ellos 18 delegaciones nacionales completas, 113 artistas, 38 comisarios y 85 trabajadores del sector— exigiendo la exclusión inmediata del pabellón israelí. La organización no respondió.
El detonante institucional llegó el 30 de abril: el jurado internacional en pleno renunció a sus funciones. Los cinco miembros —entre ellos Zoe Butt, Elvira Dyangani Ose y Marta Kuzma— anunciaron que no entregarían premios a países cuyos líderes enfrentaran investigaciones de la Corte Penal Internacional, en una referencia directa a Benjamin Netanyahu y Vladimir Putin.
La Bienal respondió modificando por completo el sistema de galardones: los históricos Leones de Oro quedaron suspendidos y serán reemplazados por un voto del público asistente. Los ganadores se anunciarán el 22 de noviembre, en la jornada de clausura.

La obra en el centro de la controversia
El pabellón de Israel presenta Rose of Nothingness, una instalación del escultor rumano-israelí Belu-Simion Fainaru. En la obra, el agua cae desde tubos suspendidos hacia una pileta y se detiene en ciclos de 42 segundos, un intervalo vinculado al poder creativo divino en el misticismo judío.
Fainaru, premio Israel de Diseño y Arte Interdisciplinario, calificó las presiones como «un precedente censurador incompatible con los valores históricos del evento» y rechazó públicamente el boicot: «Soy artista y tengo los mismos derechos. No se me puede juzgar por pertenecer a un país o a una raza. Debería ser juzgado únicamente por la calidad y el mensaje de mi arte».
El ministro de Cultura italiano Alessandro Giuli expresó su solidaridad con el artista, lo que intensificó las críticas de quienes consideran que el Estado italiano está tomando partido.
Rusia: el otro frente
El conflicto involucró también a Rusia, aunque con un desenlace diferente.
El 28 de abril, tras intensas presiones de la Unión Europea y la intervención del propio Giuli, el pabellón ruso quedó cerrado al público general. La UE retiró además un aporte de 2 millones de euros destinado a la próxima edición de 2028, como señal de rechazo a la presencia rusa.
La diferencia de trato entre ambos casos —Rusia clausurada, Israel habilitada— fue uno de los argumentos centrales de ANGA para sostener la huelga.
El presidente de la Bienal, Pietrangelo Buttafuoco, se negó a excluir a ninguno de los dos países y defendió la decisión con un argumento de neutralidad institucional: la Bienal debe ser «un espacio universal donde el mundo se reúne incluso cuando está desgarrado».
Para sus críticos, esa neutralidad es imposible de sostener cuando los países en cuestión son investigados por crímenes de guerra. Para Buttafuoco, excluir artistas por su pasaporte destruiría la esencia histórica del evento.
La discusión reabre un debate más profundo sobre el modelo de pabellones nacionales, heredado del siglo XIX, que convierte inevitablemente a la Bienal en un escenario de disputa geopolítica además de artística.

Qué sigue en la Bienal
La Bienal permanecerá abierta hasta el 22 de noviembre con 100 países participantes, entre ellos Argentina, Brasil, Chile, México, Uruguay, Ucrania, Gaza y el Vaticano. Los premios del público se entregarán en la ceremonia de clausura.
Las protestas, en tanto, no se detienen. ANGA ha anunciado que mantendrá acciones durante todo el período de exhibición.
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