Cinco países abandonan Eurovisión 2026 por la presencia de Israel: es el mayor boicot de su historia
España, Irlanda, Eslovenia, Países Bajos e Islandia abandonaron Eurovisión 2026 por la presencia de Israel en el festival de Viena.

La 70.ª edición del Festival de Eurovisión arrancó este martes en Viena con una marca histórica negativa: cinco naciones —España, Irlanda, Eslovenia, Países Bajos e Islandia— ausentes de la competencia en rechazo a la participación de Israel. Es la deserción colectiva más extensa desde que el certamen se celebra por primera vez en 1956, y se produce en un aniversario que la Unión Europea de Radiodifusión (UER) pretendía convertir en celebración.
La decisión más comentada es la de RTVE, la cadena pública española, que no solo declinó competir sino que además suprimió la transmisión del evento de su programación, medida que adoptaron también las emisoras de Irlanda y Eslovenia. Las cadenas de Países Bajos e Islandia, por su parte, optaron por una posición intermedia: retiraron a sus delegaciones pero mantuvieron la emisión para sus audiencias nacionales.
El argumento empleado por las emisoras tiene un denominador común: la situación en la Franja de Gaza y la presencia de la cadena pública israelí KAN en un evento que históricamente se presenta como un espacio cultural apartidista. RTVE sostuvo que «la situación humanitaria de Gaza y la utilización del certamen para objetivos políticos por parte de Israel hacen difícil mantener Eurovisión como un evento cultural neutral».
El peso simbólico de la retirada española
La ausencia de España tiene una dimensión que trasciende lo numérico. El país participaba de manera ininterrumpida en el festival desde 1961, con la única excepción del año 2020, cuando la pandemia canceló la edición completa. Además, España forma parte del llamado «Big Five», el grupo integrado por los cinco principales contribuyentes económicos del certamen —junto a Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido— cuyos representantes acceden directamente a la final sin pasar por semifinales. Es la primera vez que alguno de esos cinco países formaliza una retirada por razones políticas.
El Consejo de Administración de RTVE aprobó la medida en septiembre de 2025 por mayoría absoluta: diez votos a favor, cuatro en contra —correspondientes a consejeros propuestos por el Partido Popular— y una abstención. La votación tuvo lugar el mismo día en que un comité de investigación de Naciones Unidas publicó un informe en el que certificó que el Gobierno de Benjamín Netanyahu lleva más de 340 días perpetrando lo que ese organismo calificó como genocidio contra la población de Gaza.
El proceso no estuvo exento de tensiones internas. Fuentes del consejo indicaron que existía malestar entre algunos consejeros, en parte porque la posición del propio Gobierno español se había moderado para entonces, luego de que el presidente Pedro Sánchez participara en negociaciones que condujeron a un acuerdo de paz en la región.
La postura de la UER y el precedente ruso
La Unión Europea de Radiodifusión mantuvo su posición a lo largo de todo el proceso: Israel competirá en Viena. En la 95.ª Asamblea General de la UER, celebrada en Ginebra, los miembros votaron a favor de la permanencia israelí y aprobaron además un paquete de reformas orientadas a reforzar la neutralidad política del concurso. Las nuevas reglas trasladan a los artistas la responsabilidad de no politizar el evento, con posibles sanciones legales o económicas en caso de incumplimiento.
Quienes impulsan la retirada han recurrido con frecuencia al precedente de Rusia, expulsada del festival al día siguiente de la invasión de Ucrania en febrero de 2022. La comparación es uno de los argumentos más utilizados en el debate público. El propio Sánchez lo planteó en un acto cultural en mayo de 2025: «Si nadie se llevó las manos a la cabeza cuando se inició la invasión de Rusia y se le exigió la salida de competiciones internacionales y no participar en Eurovisión, tampoco, por tanto, debería hacerlo Israel. No podemos permitirnos dobles estándares en la cultura».
La UER, no obstante, ha señalado una distinción de procedimiento: en el caso ruso, la expulsión respondió a una decisión institucional de la propia organización ante una invasión militar reconocida internacionalmente; en el caso israelí, los países disidentes actúan de forma unilateral al no haber obtenido el respaldo organizativo.
¿Por qué Israel participa en Eurovisión?
Un aspecto que reaparece en el debate es la naturaleza geográfica del certamen y los criterios de membresía de la UER. El organismo no restringe su composición a países europeos en sentido estricto, sino que opera bajo el concepto de «Área Europea de Radiodifusión», una zona que incluye países del norte de África y del Próximo Oriente. Israel se incorporó a la UER en 1957, apenas nueve años después de la fundación del organismo en 1950, y debutó en el festival en 1973 —en plena semana de la Guerra de Yom Kippur—, convirtiéndose en el primer país no europeo en participar.
Esa condición de miembro con plenos derechos es la que la UER invoca para sostener su participación, del mismo modo que se aplica a otras naciones fuera del continente europeo como Armenia, Azerbaiyán y Georgia, que son miembros de pleno derecho pese a estar geográficamente en Asia. Australia, en cambio, participa en calidad de invitado especial desde 2015, sin membresía formal.
Con 35 países en competencia, la edición 2026 registra la participación más baja desde la ampliación del certamen en 2004. Tres naciones —Moldavia, Rumanía y Bulgaria— anunciaron su regreso tras años de ausencia, lo que compensó parcialmente las bajas. Más de mil artistas firmaron una petición pública pidiendo el boicot a la participación israelí, sin que ello modificara la posición de la organización. Las semifinales se disputarán el martes y el jueves; la gran final está programada para el sábado 16 de mayo.
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