Cuando María Corina Machado pidió a Israel y Argentina intervención en Venezuela
María Corina Machado fue galardonada con el Nobel de la paz, pero, en el pasado, ha articulado llamados a otros poderosos países a intervenir Venezuela. “Maduro saldrá con o sin negociación”, dice ella.
María Corina Machado fue galardonada con el Nobel de la Paz 2025. Foto: X / María Corina Machado
Por Carlos Loría – Redactor periodístico
Para algunos parece una ironía, y para otros, un merecido premio: el Comité Noruego del Nobel ha decidido coronar a María Corina Machado, la líder derechista venezolana, con el Premio Nobel de la Paz 2025. ¿La razón? Su supuesto “trabajo incansable” en pro de la democracia y la paz.
Pero detengámonos un segundo: ¿qué clase de democracia se promueve invocando bombas y tanques extranjeros? Esta líder derechista, que se esconde en las sombras mientras su país sangra, no es considerada una paloma de la paz por todo el mundo; tiene un pasado de instigación a la violencia que ha rogado por intervenciones militares en su propia patria.
Otorgarle este galardón no es un error, per se, pero se puede considerar como un un cheque en blanco para los halcones de Washington y Tel Aviv que sueñan con saquear el petróleo venezolano. ¿Cómo se le da un Nobel a alguien que pidió invasiones armadas?
Cuando María Corina Machado pidió atacar Venezuela para derrogar a Maduro
Recordemos los hechos, que parece que no llegaron a leer los miembros del Comité. En 2018, en pleno apogeo de su cruzada anti-Maduro, Machado no se conformó con discursos inflamados. Envió una carta abierta a Benjamin Netanyahu, el primer ministro israelí entonces, suplicando una “intervención militar” contra el régimen venezolano. Sí, leyó bien: enviar su ejército para una intervención militar en Venezuela, lo que algunos se atreverían a llamar golpe de Estado.
No un diálogo, no sanciones diplomáticas, sino botas en el suelo, misiles y caos. “Israel debe actuar con urgencia para apoyar la liberación de Venezuela”, escribió, como si el país fuera una colonia olvidada lista para ser “salvada” por el Mossad. Netanyahu, ese genocida, como lo tildó Gustavo Petro en su demoledora carta abierta a Machado ayer mismo, no respondió con palomas.
Pero el mero pedido ya revela el alma belicista de esta “pacifista”. Petro, presidente de Colombia y no precisamente un fan de Maduro, le exigió explicaciones: “¿no es mejor un Caribe en paz, sin asesinatos y una política antinarcotraficante fuerte sin abuso del poder?”
Machado también pidió a Argentina apoyar un golpe de Estado
Pero no paró ahí. En la misma carta de 2018, Machado extendió su petición a Mauricio Macri, el presidente neoliberal de Argentina en ese entonces. Le imploró que usara “influencia militar” para presionar a Venezuela, alineándose con un gobierno que ya coqueteaba con la OTAN y los intereses de Estados Unidos.
Macri, amigable con los fondos buitre y ahora con el ultraderechista, Javier Milei, recibió el ruego, según consta en una copia de la carta que se hizo viral, con un sello de acuse de recibo con fecha 5 de diciembre de 2018. ¿Intervención militar desde Buenos Aires? La imagen sería dantesca: aviones argentinos bombardeando Caracas, tanques cruzando el Orinoco, todo bendecido por una “líder democrática”.
Y ahora, en 2025, con Trump de vuelta en la Casa Blanca y sus promesas de “paz” a punta de pistola, Machado reaparece en entrevistas como la de la BBC, soltando perlas: “La invasión a Venezuela ya existe, nosotros lo que necesitamos es una liberación”. Machado, de hecho, agradeció a Trump por su “apoyo” para hacerse con este premio a su pacifismo.
¿La carta pide intervención? No explícitamente, pero hay entrelíneas
La carta escrita por Machado el 4 de diciembre de 2018 está dirigida al entonces presidente argentino Macri y al primer ministro israelí Netanyahu. En ella, Machado solicita apoyo internacional y diplomático para proteger a la población venezolana del “ataque generalizado y sistemático” que —según ella— ejerce el régimen de Nicolás Maduro.
Además, pide que Argentina e Israel impulsen en el Consejo de Seguridad de la ONU medidas concretas para promover un cambio de régimen en Venezuela, en el marco de la doctrina internacional conocida como la responsabilidad de proteger.
Machado también argumenta que el gobierno venezolano representa una amenaza regional e internacional, por sus presuntos vínculos con el narcotráfico, el terrorismo e Irán, y recuerda los atentados antisemitas en Argentina (como el de la AMIA) para subrayar el riesgo que, a su juicio, implica la alianza del chavismo con actores hostiles a Israel.
Finalmente, agradece a los países que ya denunciaron al régimen venezolano ante la Corte Penal Internacional y pide una acción urgente y coordinada para restaurar la seguridad y la democracia en Venezuela.
Aunque no incluye la palabra “militar” cuando habla de intervención, es inferible que cualquier intervención extrajera, especialmente de países como Israel o Estados Unidos, siempre tenga un componente bélico, como marca la historia en todos los casos.
Estados Unidos y su financiación a golpes de Estado
Y es que, a lo largo del siglo XX, Estados Unidos desempeñó un papel clave en numerosos golpes de Estado en América Latina, motivado por su interés en contener el avance del comunismo y proteger sus intereses económicos y estratégicos en la región. Desde el derrocamiento de Jacobo Árbenz en Guatemala en 1954, tras nacionalizar tierras de la United Fruit Company, hasta la intervención en Chile en 1973 que llevó al poder a Augusto Pinochet, y derivó en una cruel dictadura, Washington apoyó activamente movimientos militares o conspiraciones políticas para sustituir gobiernos considerados “hostiles” a sus políticas.
Otros casos emblemáticos incluyen el golpe contra João Goulart en Brasil en 1964, respaldado por la CIA; la intervención en República Dominicana en 1965; y el apoyo a regímenes militares en Argentina, Uruguay y Bolivia durante las décadas de 1970 y 1980 bajo la llamada “Operación Cóndor”, que recibió directamente fondos y apoyo militar desde Washington para mantener estos regímenes vivos.
Estas acciones, justificadas en su momento como defensa de la “libertad” y la “seguridad hemisférica”, dejaron un legado de represión, desapariciones y violaciones de derechos humanos que marcaron profundamente la historia política del continente. ¿Sería distinto si llegan a realizar una intervención militar en Venezuela? Es una pregunta con respuestas contrafácticas, al menos mientras no suceda, pero pocos escenarios amigables vienen a la imaginación.
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