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Irán analiza cerrar el Estrecho de Ormuz: El petróleo podría subir de precio estrepitosamente

El Parlamento iraní respalda bloqueo al estrecho, como respuesta al ataque de EE.UU. La medida afectaría 20% crudo mundial y los mercados ya se muestran nerviosos.

Irán está considerando cerrar el Estrecho de Ormuz, lo que impactaría negativamente en el comercio mundial
Irán está considerando cerrar el Estrecho de Ormuz, lo que impactaría negativamente en el comercio mundial

La Asamblea Consultiva Islámica de Irán respaldó el cierre del estrecho de Ormuz como represalia por el ataque estadounidense a instalaciones nucleares iraníes. Esta medida requeriría la aprobación final del líder supremo, ayatolá Alí Jamenei, y del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. El bloqueo afectaría un paso marítimo crítico para el comercio energético global.

El general Esmaeil Kousari, miembro de la Comisión de Seguridad Nacional, confirmó la postura parlamentaria mediante la radio televisión pública iraní: «ha alcanzado la conclusión de que hay que cerrar el estrecho, pero la decisión recae en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional». La iniciativa surge directamente del ataque reciente contra infraestructura nuclear iraní.

El Estrecho de Ormuz es de suma importancia al comercio mundial

El estrecho de Ormuz constituye una ruta vital para el transporte marítimo de hidrocarburos. Conecta los principales productores del Golfo Pérsico con mercados internacionales, moviendo aproximadamente 21 millones de barriles diarios en 2022. Este volumen representa el 21% del consumo global de petróleo, según datos de bancaynegocios.com y bbc.com. Su funcionamiento continuo es esencial para la estabilidad de suministros.

Geográficamente, el estrecho presenta desafíos logísticos significativos. En su punto más angosto, mide 33 km entre Irán y Omán/EAU, con canales navegables de solo 3 km de ancho por sentido. Su profundidad varía entre 80 metros en promedio y 200 metros máxima, condicionando el tránsito de buques de gran calado. Estas características físicas aumentan su vulnerabilidad estratégica.

El tráfico anual supera los 34.000 buques, incluyendo petroleros, gaseros y portacontenedores. Según porteconomicsmanagement.org, esta densidad operativa lo cataloga como el principal «cuello de botella» energético mundial. La concentración de cargas críticas intensifica su sensibilidad ante crisis geopolíticas regionales.

El impacto a la economía mundial sería devastador

De implementarse el bloqueo, se interrumpiría el flujo de 20.9 millones de barriles diarios registrados en 2023. Esta cifra equivale al 20% del consumo mundial de líquidos petrolíferos y más del 25% del petróleo transportado por mar. Expertos de xtb.com y 20minutos.es estiman que representa hasta el 30% del comercio marítimo global de crudo.

Además de hidrocarburos líquidos, el estrecho canaliza 20-21% del GNL comercializado globalmente. Bancaynegocios.com destaca su papel en el 31% del propano marítimo. Asia recibe el 82-85% de las exportaciones, principalmente China, India, Japón y Corea del Sur. Europa y Estados Unidos importan entre 0.7 y 0.9 millones diarios.

Irán, como productor clave, bombea 3.3 millones de barriles diarios y exporta 1.7 millones. Una escalada conflictiva podría interrumpir estos suministros directos, agravando la contracción de oferta global. La combinación de factores multiplicaría el riesgo de desabastecimiento.

Warren Patterson, estratega de materias primas en ING Research, advirtió sobre efectos en precios: «Una interrupción significativa de estos flujos sería suficiente para impulsar los precios a 120 dólares por barril». Según declaraciones recogidas por Europa Press, interrupciones prolongadas podrían llevar al Brent a superar 150 dólares, superando máximos históricos de 2008.

Tensiones previas en junio 2025 generaron alzas temporales en cotizaciones. Reuters documentó incrementos paralelos en primas de seguros y tarifas de fletamento para buques en rutas afectadas. La mera amenaza de bloqueo altera los mercados financieros vinculados a energéticos y logística.

El bloqueo efectivo detendría el 20% del petróleo comercializado mundialmente. Esta situación presionaría inventarios estratégicos y reactivaría operaciones de reservas. Economías importadoras netas enfrentarían presiones inflacionarias inmediatas, mientras que países exportadores evaluarían rutas alternativas complejas.

La viabilidad del cierre depende de capacidades navales iraníes y respuestas internacionales. Omán y Emiratos Árabes Unidos desarrollaron oleoductos alternativos, como el Habshan-Fujairah (capacidad 1.5 millones b/d) y el Abu Dhabi Crude Oil Pipeline. Arabia Saudita utiliza el Petroline hacia el Mar Rojo. Estas infraestructuras mitigarían parcialmente el impacto.

Sin embargo, la mayoría de exportadores del Golfo carecen de opciones equivalentes. Qatar, mayor exportador mundial de GNL, depende exclusivamente del estrecho. Cualquier interrupción prolongada obligaría a redistribuciones de flotas y reconfiguraciones de rutas, incrementando costos y tiempos de entrega. El equilibrio oferta-demanda se vería severamente afectado.

 

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