La directiva aurinegra prepara una despedida formal para el goleador Juan Carlos De Lima. El futbolista, que defendió a Peñarol en los últimos años, tomó hace un tiempo la decisión de abandonar la práctica activa del fútbol y en las últimas horas concurrió al Palacio contador Gastón Guelfi a comunicárselo oficialmente a la comisión directiva del club.
Cabe recordar que el contrato del floridense con los carboneros caducó el pasado 31 de diciembre, pero debido a que se encontraba lesionado, los presididos por el contador Damiani le continuaron pagando sus haberes, sin haber renovado el mismo, hasta el pasado mes de agosto, hecho que enaltece a la institución ferroviaria.
Luego de retirarse del palacio, el futbolista manifestó estar de cara a una “nueva vida”.
“Vine a charlar un poco con el contador (José Pedro Damiani), con el presidente y con los demás integrantes de la comisión directiva, para agradecerles por lo bien que se han portado conmigo y manifestarles el reconocimiento por todas las cosas buenas que pude vivir en Peñarol y a partir de ahora comenzar una nueva vida fuera del fútbol.”
Una decisión que al goleador lo deja, entre otras cosas, sin las interminables concentraciones y los partidos del fin de semana, pero sí le deja un sinfín de consagraciones y amistades dentro del último club que le tocó defender. “Uno, al tomar esa opción de dejar el fútbol, empieza una vida nueva, y más si se decide quedar fuera del fútbol cuando no se está dirigiendo, por ejemplo. Pero lo más importante que me queda de todo es el cariño de la gente de Peñarol, que siempre me agradecen lo que hice por el club y yo a ellos por lo que me dieron, ya que juntos logramos cosas buenas. En definitiva, soy un agradecido por haber tenido la oportunidad en un club tan prestigioso y tan grande.
La gente siempre me pregunta: ‘¿Cuándo volvés?’, pero seguramente no saben que ya dejé oficialmente la práctica del fútbol. Cuando les comento mi decisión, los hinchas aurinegros me agradecen y abrazan, en lo que para mí es un gesto muy importante y que nunca olvidaré.”
Sin dudas, se aleja del fútbol un hombre que en todos los clubes en los que jugó se transformó en goleador. En Peñarol incluso recibió el apodo de “Mucama” (porque entraba a hacer el cuarto), ya que en el Torneo Clausura del año 1997 le tocó entrar en partidos complicados para Peñarol y en dos oportunidades marcó el cuarto gol de los aurinegros, con el cual se consiguieron victorias importantísimas ante Cerro y Nacional que contribuyeron para lograr el segundo quinquenio del club.
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