
La pantalla es blanca. En el centro, un mensaje escueto: “The request could not be satisfied.”, error 403. Quienes intentan ingresar al sitio de Flybondi desde la noche del lunes 17 de agosto se encuentran con ese cartel, que según Cloudflare indica que el servidor de la propia aerolínea dejó de responder. No es un problema del usuario ni de la red de distribución de contenidos: el “host” cayó y, al cierre de esta publicación, ya acumulaba más de 24 horas fuera de servicio.
El error 504 es el síntoma visible de una crisis que viene gestándose desde mucho antes. Flybondi no realiza vuelos comerciales desde el jueves 6 de agosto——13 días consecutivos al momento de redactar esta nota. La paralización no fue anunciada. Simplemente, los aviones dejaron de despegar.
El colapso en números
Los datos del sitio independiente Failbondi.fail, que monitorea la operación de la aerolínea, son contundentes: en lo que va de 2026, Flybondi canceló unos 2.400 vuelos, afectando a aproximadamente 383.000 pasajeros. La cifra no es menor: representa más del 20% de sus servicios programados en el año. En julio, el porcentaje trepó al 75%, en plena temporada de vacaciones de invierno.
“Desde enero, la empresa no realiza reembolsos a pasajeros por vuelos cancelados, pese a que esa obligación está contemplada tanto en el Código Aeronáutico como en la Ley de Defensa del Consumidor”, señala un informe de La Nación. Con una recaudación promedio estimada de US$50 por tramo, la deuda acumulada por pasajes no devueltos supera los US$19 millones.
Una web que vendía lo que no podía ofrecer
Paradójicamente, hasta el lunes 17 de agosto——y pese a llevar 12 días sin volar——el sitio de Flybondi seguía ofreciendo pasajes. Una nota de La Política Online del 12 de agosto lo documentó con claridad: “Flybondi no paga los sueldos ni las indemnizaciones desde hace dos meses y desde enero tampoco reembolsa los pasajes por vuelos cancelados. No vuela desde el jueves 6 de agosto, pero sigue vendiendo tickets”.
En Corrientes, por caso, la empresa lleva más de un mes sin operar desde el aeropuerto Piragine Niveyro. Sin embargo, la web seguía ofreciendo vuelos para octubre con tarifas desde $130.951. “Todas sus cosas y equipos continúan en la terminal, aunque de Flybondi nadie”, indicaron fuentes del aeropuerto a Perfil Nea.
Las agencias de viajes ya habían tomado distancia. Despegar, Almundo y Turismocity dejaron de comercializar pasajes de Flybondi mucho antes de que el regulador argentino ratificara——el mismo 6 de agosto——que la aerolínea mantenía su habilitación para operar. Despegar explicó que ajustó su inventario “para evitar cualquier contratiempo en caso de un potencial cese de operaciones”.
El frente judicial y laboral
La Justicia ya intervino. ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero) dispuso embargos sobre las cuentas de Flybondi por una deuda que supera los $1.500 millones——en cinco expedientes, el capital reclamado ronda los $1.525 millones. A esto se suman múltiples pedidos de quiebra iniciados por proveedores y acreedores comerciales.
El drama tiene rostro humano. La empresa acumula salarios adeudados de junio y julio, además del medio aguinaldo. Más de 700 exempleados llevan más de tres meses sin cobrar las indemnizaciones por despidos sin causa y los acuerdos de retiro voluntario que la propia compañía firmó y homologó. El 6 de agosto, la falta de pago de aportes patronales dejó a empleados activos y exempleados sin cobertura de medicina prepaga ni obra social, interrumpiendo tratamientos y controles médicos.
Una historia que empezó con un sueño
La idea de una aerolínea de bajo costo en Argentina nació en 2008, cuando Gastón Parisier, entonces estudiante, elaboró una tesis sobre la viabilidad de una low cost local. Contactó a Julian Cook, ejecutivo suizo-británico que había fundado y dirigido la low cost suiza Flybaboo. El proyecto quedó en pausa por el contexto regulatorio restrictivo de aquellos años.
Con el cambio de gobierno en diciembre de 2015 y el anuncio de “cielos abiertos”, el proyecto se reactivó. En junio de 2016 se constituyó Flybondi S.A., con Parisier y Richard Guy Gluzman como socios fundadores. Cook se mudó a Argentina y asumió como CEO. La compañía contó con el respaldo de inversores de primer nivel: Michael Cawley (ex Ryanair), Montie Brewer (ex Air Canada), Robert Wright (vinculado a Wizz Air) y el fondo estadounidense Cartesian Capital Group, que se convirtió en el accionista principal. Reunieron unos 75 millones de dólares de capital inicial.
El 26 de enero de 2018 realizó su vuelo inaugural: Córdoba – Puerto Iguazú. Ese día, alrededor del 20% de los pasajeros volaban por primera vez. Flybondi se convirtió en un símbolo de la “revolución de los aviones” junto con JetSmart y Norwegian. Transportó millones de pasajeros y democratizó el acceso al avión en la Argentina.
El derrumbe bajo nueva gestión
En junio de 2025, el fondo estadounidense COC Global Enterprise, liderado por el empresario argentino Leonardo Scatturice——radicado en Miami y con vínculos reportados con el gobierno de Javier Milei——adquirió el control mayoritario de Flybondi. Cartesian quedó como accionista minoritario. Scatturice anunció planes de estabilización e inyección de capital. También adquirió OCA (el correo privado) en diciembre de 2025 y el grupo logístico Flecha en enero de 2026, con la idea de crear sinergias de transporte.
Sin embargo, los problemas se intensificaron. La flota se redujo de más de una decena de aviones a apenas 2 o 3. Brasil restringió y luego prohibió la venta de pasajes a destinos como Florianópolis, Maceió, Salvador y, finalmente, Río de Janeiro por la alta tasa de cancelaciones. En julio de 2026, la nueva administración acusó a la gestión anterior de irregularidades e informó una inyección de capital de 70 millones de dólares, pero la situación no mejoró. Renunciaron varios ejecutivos, incluida la CEO Paz Lovisolo.
Rumores de una nueva aerolínea
En el sector aeronáutico crece la expectativa de que la compañía se encamine hacia un concurso preventivo de acreedores para frenar embargos y renegociar obligaciones. “Esta conducta de default casi total es prácticamente una certeza de que la compañía tomaría la decisión de presentar un concurso preventivo en pocos días”, publicó La Nación.
Paralelamente, circulan versiones sobre un posible rebranding bajo el nombre “OCA Air”. El dominio web fue registrado el 17 de julio a nombre de OCP Tech, filial del grupo COC. Empleados de Flybondi que se trasladaron a las oficinas de OCP Tech en Puerto Madero “fueron testigos del rebranding de Flybondi y OCA, otra empresa que pertenece a Scatturice, que se llamará OCA Air”. “No sé quién lo pensó, pero si lo leés en castellano se pronuncia ‘Oh caer’”, se indignó un empleado.
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