El Estadio Charrúa
Ahora que se juntan los partidos y que faltan las fechas, todos se acuerdan del estadio de alternativa.
El Estadio Charrúa tenía esa misión, fue construido en plena época de la dictadura que soportó nuestra sociedad y seguramente alguien hizo su negocio y se construyó un estadio de cartón.
El lugar es ideal, pero el estadio es un desastre. No es culpa de las administraciones departamentales que arrancaron en democracia por lo que se hizo antes, nada tiene que ver la actual y futura intendencia de Montevideo con lo que allí se construyó.
En alguna oportunidad el presidente de la AUF se ha quejado por que no se le dejó hacer en el entorno del Charrúa el complejo deportivo, en cambio importantes voceros de la Intendencia de Montevideo a cargo del arquitecto Mariano Arana expresan que nunca recibieron formalmente una solicitud en ese sentido.
Entiendo que con tanto dinero que mueve el fútbol no es lógico que todo sean soluciones a partir de las intendencias departamentales del país y yo no estoy tan seguro que el parque que está alrededor del destruido Estadio Charrúa sea un lugar ideal para un complejo deportivo.
Soluciones
Montevideo necesita un estadio de alternativa, pues, señores, que lo construya el fútbol con quienes manejan los derechos de televisión por 10 años. Esto está en la tapa del libro.
Ellos, los dirigentes y los empresarios son los que deben buscar una salida a esta situación. No puede ser que todo quede librado al aporte de la Intendencia. Bastante beneficio ha realizado al fútbol con todos los terrenos otorgados en concepción libre por años. Salvo raras excepciones, al caso los grandes, Liverpool, Racing, Rentistas, Basáñez y alguno más, como Rampla, que tiene su estadio en un lugar que pertenece a privados. El resto son espacios municipales que disfrutan las instituciones futbolísticas de Montevideo. A todo esto deben sumarse los estadios municipales del Interior, que conforman un 90% del total en el país.
El Charrúa debe tirarse abajo, pues las cosas no pueden hacerse a medias. El porqué del desastre debería estudiarse, buscar las causas, los responsables y también, si el fútbol quiere un verdadero estadio de alternativa, construir su propio escenario.
Demasiados son los temas a enfrentar por parte de la futura administración como para pedirle que solucione el tema de la falta de un estadio de alternativa.
El Charrúa ya fue, me refiero por supuesto al estadio. Con la garra de nuestros queridos y exterminados indios debería buscarse una solución que también pasa por el ingenio y lo económico.
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