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EL TRADICIONAL BARRIO LA FIGURITA

Se cuenta que esa taberna tenía en su techo una figura de terracota que había realizado un parroquiano con talento artístico. De esa pequeña figura nació el nombre del barrio, La Figurita y todos empezaron a llamar así a esa pujante zona urbana. Desde la época de los carros llevando frutas y pasajeros hasta los principios de 1900, el barrio se llenó de los llamados «pasajes» donde en pequeñas casitas vivían los primeros vecinos. Inmigrantes y criollos laburantes que marcaron un perfil proletario. Por el año 1909 los inmigrantes españoles al igual que otras colectividades y en base a colectas inauguran con orgullo el Sanatorio Español. Por los principios del siglo XX es cuando la Figurita consolida su predio delimitado por las calles Gral. Flores, Bvar. Artigas, San Martín y la calle Garibaldi. En la misma esquina donde estuvo la emblemática taberna que dio nombre a la barriada, se inaugura un café de leyenda. Se llamó El Faro y al igual que la antigua taberna tenía un objeto haciendo referencia a su nombre. Se trataba de un pequeño faro de hojalata con una lucecita roja que estaba en la barra entre las botellas de ginebra y añeja. Fue un bastión de la bohemia y también de los taximetristas nocturnos, que junto a los infaltables parroquianos leían la «biblia burrera» de El Diario. Cuando terminaba su reparto de diarios, se arrimaba a charlar con su barra de amigos el popular Pepino, José Ministeri, que en Carnaval dirigía a Los Patos Cabreros. Una institución muy identificada con La Figurita es el Club Dryco muy visitado por los vecinos y en su cantina se organizaban grandes comidas de confraternidad. Entre los ravioles o las busecas los participantes comentaban la gran rivalidad existente con los clubes Brazo Oriental y El Victoria de Jacinto Vera en peliagudas competencias. Otro emblema de la barriada fue el Club de Bochas Universal donde los veteranos se reunían con personajes populares que nunca faltaron. Durante mucho tiempo fue habitué.

El Canario Luna en la lejana época que integraba Los Jardineros de Harlem y luego Los Negros Melódicos. El barrio La Figurita tuvo su perfil obrero por los años que funcionaron en su zona dos grandes fábricas. Fueron la Fábrica de Fósforos y la de chocolates conocida por los vecinos como «La Aguila Saint» que dieron trabajo también a gente de El Reducto, Goes y Jacinto Vera además de La Figurita. Aunque llamada como la Iglesia del Reducto, esa hermosa edificación se encuentra muy identificada con el barrio La Figurita. Lo mismo sucede con la Escuela y Liceo «El Sagrado Corazón» al costado de la tradicional iglesia. Por mediados de los años 50, en esa escuela y otras veces en el salón parroquial, los curas daban cine gratuito con un viejo y ruidoso proyector.

Al llegar los calores de diciembre todos los vecinos se encontraban en la clásica «kermese» que se armaba en el gran patio que tenía al fondo ese colegio Sagrado Corazón. El aroma del chocolate, las bochas del Club Universal, las busecas en El Dryco, una figurita en el techo de aquella antigua taberna, los emblemas de un barrio tradicional. Con más recuerdos y música los esperamos en CX 40 Radio Fénix, todos los domingos a las 18 horas

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