MAS DE 30 MIL MUJERES SE ENCONTRARON EN MENDOZA

Masivo reclamo en favor del aborto en Argentina

Esencialmente, el encuentro reivindicó el derecho de las mujeres a decidir legalmente sobre su propia persona, incluso si una de esas decisiones fuese la interrupción voluntaria del embarazo, una actitud que el Código Penal condena severamente e incluso mantiene a mujeres presas por haber dado ese paso.

Participaron de las discusiones y de la gran marcha callejera mujeres gordas, flacas, jóvenes, viejas, provincianas, obreras, empleadas, ejecutivas, aborígenes, desocupadas, feministas, «putas, travestis y lesbianas», como decía una de las consignas. Además, fueron rodeadas por todo el espectro de organizaciones defensoras de los derechos humanos.

La Iglesia, según las organizadoras del evento, impulsó numerosas agresiones y se generaron hechos de alguna violencia. Hubo católicas que fueron más osadas y directas, forzando participar de los debates. Pero fueron la excepción: casi todos los actos tuvieron como norma el sigilo y la agresión. Se movilizaron abogados y escribanos clericales para tomar notas de las ponencias y quienes las formulaban con la idea de entablar más adelante acciones judiciales.

Nora Cortiñas, histórica dirigente de las Madres de Plaza de Mayo (Línea Fundadora), señaló que la despenalización del aborto es un asunto concerniente a los derechos humanos y acusó a los obispos de enviar chicas para alterar las deliberaciones que «no saben el modo en que la jerarquía eclesiástica bendijo los campos de concentración de donde se robaban los bebés o provocaban abortos bajo tortura».

La masiva presencia de mujeres alteró el clima bucólico de Mendoza, donde así como hay tradición católica, también tiene raíces el progresismo. No extrañaron entonces esos choques.

Las manifestantes de ayer por la mañana en el parque Independencia reclamaron políticas activas de protección a la mujer y destacaron que la «violencia en el ámbito privado y laboral es una violación grosera de los derechos humanos fundamentales», afirmó Soledad García Muñoz, presidenta de Amnistía Internacional en Argentina.

Muñoz aseguró además que «la violencia contra la mujer es universal, traspasa las culturas, las razas, las costumbres y creencias religiosas», y recordó que tres de cada cinco mujeres son víctimas de maltrato.

Por su parte, Roxana Jofre, de la comisión organizadora, afirmó que el encuentro «salió excelente, a pesar de todas las piedras que nos pusieron en el camino. Y esto es la demostración más sólida de que las mujeres somos muy fuertes», interpretó.

Hubo delegadas agredidas y una bomba desarticuló el sistema de iluminación de un estadio donde iban a festejar la noche con cantos. *

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