¡basta ya!

Estudiantes de medicina marcharon al Palacio Legislativo para repudiar la violencia de género

La Asociación de Estudiantes de Medicina convocó una movilización desde la facultad hasta el Palacio Legislativo un día después de que una alumna de 19 años fuera atacada a puñaladas por un compañero de generación, y leyó una proclama en la que señaló fallas institucionales y reclamó protocolos reales contra la violencia de género.

Alumnas, alumnos y exalumnos de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Udelar) marcharon en la tarde de este miércoles desde el centro de estudios hasta el Palacio Legislativo, en reclamo de justicia y respuestas institucionales tras el intento de femicidio ocurrido un día antes en el edificio anexo de la facultad.

La movilización fue convocada por la Asociación de Estudiantes de Medicina (AEM), que al llegar al Palacio Legislativo dio a conocer una proclama. “Desde la Asociación de Estudiantes de Medicina queremos expresar nuestra profunda preocupación por el intento de femicidio ocurrido en el día de ayer en uno de los edificios pertenecientes a nuestra facultad.

Repudiamos profundamente este hecho que constituye una de las expresiones más extremas de violencia que atraviesa nuestra sociedad y también nuestras instituciones”, comienza el texto, que expresó además su solidaridad con la estudiante afectada, su familia y sus seres queridos.

La proclama planteó que lo sucedido no puede leerse como un hecho aislado. “Entendemos que este hecho no puede ser abordado como un episodio aislado y reducido exclusivamente a responsabilidades individuales. La violencia basada en género es una problemática estructural, sostenida por desigualdades y relaciones de poder que atraviesan nuestra sociedad y nuestras instituciones”, señalaron los estudiantes, que agregaron: “No queremos volver a nuestros espacios de estudio como si nada hubiera ocurrido. Este momento nos convoca a organizarnos, a reflexionar y a actuar colectivamente”.

El gremio estudiantil también cuestionó la respuesta institucional previa al ataque y se preguntó, con crudeza, por qué no se actuó a tiempo: “¿Dónde están las instituciones, dónde estaban cuando denunciaron, dónde estaban las personas cuando quisieron hablar y no los escucharon? Hoy en día somos nosotras las que estamos llorando una amiga, hoy el dolor es propio”.

La proclama de la AEM se organizó en tres ejes centrales

El primero fue el repudio absoluto al hecho y la condena enérgica al intento de femicidio, junto con la solidaridad con la estudiante agredida y su entorno. El segundo eje apuntó directamente a una falla institucional: el gremio sostuvo que la facultad no brindó un ambiente seguro y que los mecanismos de protección existentes fallaron a la hora de evitar la agresión.

El tercer eje llamó a una respuesta colectiva, remarcando que no se debe volver a los espacios de estudio como si no hubiera pasado nada, y llamando a no ser indiferentes frente a la violencia estructural.

Además de la proclama, la AEM reclamó que la Universidad de la República implemente y articule herramientas operativas reales para prevenir, acompañar y actuar de manera asertiva ante situaciones de violencia basada en género, en lugar de reaccionar recién después de ocurrido el daño.

Durante el recorrido hacia el Palacio Legislativo, los manifestantes llevaron pancartas con frases como “no fue un hecho aislado”, “no somos un número de matrícula, somos mujeres”, “cuántas más tienen que ser para que se haga justicia” y “quiero recibirme, no morirme”. A la vez, cantaron consignas como “tocan a una, tocan a todas”, una de las más repetidas durante toda la movilización.

El intento de femicidio en la Facultad de Medicina

La marcha fue la respuesta estudiantil al ataque ocurrido el martes 1° de setiembre, cuando una estudiante de 19 años fue atacada con un cuchillo por un compañero de generación dentro del anexo de la Facultad de Medicina, en el salón 306, apenas terminada una clase.

Según el relato reconstruido por distintos testigos y de fuentes policiales, el agresor —identificado como Federico Lamaita, de 19 años y también estudiante de la carrera— le pidió a la víctima hablar a solas después de la clase. Llevaba puestos guantes de látex negros y, según esa reconstrucción, sacó un cuchillo de cocina que ocultaba en su abrigo antes de comenzar el ataque.

De acuerdo con el parte médico, la joven sufrió dos cortes profundos en el pómulo izquierdo, una herida profunda en el brazo derecho con daño en tendones, músculos y hueso, y múltiples cortes en el cuello. Otros medios, como Telemundo, describieron además heridas cortantes en el abdomen. El decano de la Facultad de Medicina, Arturo Briva, confirmó que la estudiante está fuera de peligro y que fue trasladada a un centro de salud, donde la asiste un equipo médico.

El director de Violencia Doméstica y de Género de la Jefatura de Policía de Montevideo, Richard Gutiérrez, confirmó que el caso se investiga como una tentativa de femicidio, y que el fiscal a cargo de la causa es Luis Pacheco. El agresor fue reducido por docentes y compañeros presentes en el aula y quedó detenido en el propio lugar de los hechos, sin oponer resistencia.

Según los primeros testimonios recogidos por la Policía, el joven habría manifestado sentirse “obsesionado” con la víctima, que no respondía sus mensajes ni había aceptado salir con él. El padre del agresor, por su parte, declaró a los investigadores que su hijo padece esquizofrenia, una afirmación familiar que aún no fue confirmada por un peritaje psiquiátrico oficial.

Un agresor con antecedentes de violencia de género

Horas después del ataque, un grupo de exalumnos del Liceo N.º 1 de Salinas, donde el agresor cursó sus estudios secundarios, difundió un comunicado en el que le atribuyeron episodios previos vinculados a violencia, acoso y comportamientos hacia compañeras menores de edad, incluyendo denuncias de madres de alumnas por tocamientos sin consentimiento durante esa etapa liceal. Se trata de denuncias de exalumnos, formuladas de manera colectiva y por fuera de un proceso judicial, que la Fiscalía deberá evaluar.

El Consejo Directivo Central de la Udelar había expresado, ese mismo miércoles, su “conmoción y solidaridad” con la estudiante agredida y llamó a evitar la espectacularización del hecho y la revictimización, al tiempo que convocó con carácter urgente a la Comisión Abierta de Equidad y Género. Las clases, suspendidas el martes, se retomaron con normalidad el miércoles, con protocolos de apoyo psicológico activados para quienes presenciaron la agresión.

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