Conmoción en la Facultad de Medicina: un estudiante atacó a puñaladas a una compañera durante una clase

El ataque se produjo dentro del salón 306 del centro de estudios y dejó a la víctima con lesiones de gravedad.
La causa ya está en manos de la Justicia, que investiga lo ocurrido bajo la carátula de tentativa de femicidio.
Un ataque planificado a plena luz del día
Según la reconstrucción de los hechos, el presunto agresor —identificado como Federico Lamaita— ingresó al aula donde se encontraba la estudiante y, de manera premeditada, se colocó unos guantes de látex de color negro antes de acercarse a ella. Le pidió conversar durante unos minutos y, en ese instante, sacó un cuchillo que llevaba oculto entre sus prendas y comenzó a apuñalarla.
La joven cayó al piso mientras recibía las heridas. Fueron sus propios compañeros, testigos directos de la escena, quienes reaccionaron de inmediato: se abalanzaron sobre el atacante, lo golpearon y lograron reducirlo hasta que llegó la Policía y procedió a su detención, de acuerdo con lo informado por el medio TN.
El delicado cuadro de salud de la víctima
Las lesiones que sufrió la estudiante fueron severas. Recibió dos puñaladas en el rostro, presentó múltiples cortes en la zona del cuello y una herida profunda en el brazo derecho que le provocó daños en tendones, músculos y huesos.
La joven fue trasladada de urgencia a un centro asistencial, donde recibió atención médica. Las autoridades confirmaron que, si bien se encuentra fuera de peligro, permanece bajo observación de los equipos de salud debido a la magnitud de las heridas.
Por qué la Justicia habla de tentativa de femicidio
La principal línea de la investigación penal apunta a una tentativa de femicidio. Así lo precisó en rueda de prensa Richard Gutiérrez, director departamental de Violencia Doméstica y de Género de la Jefatura de Policía de Montevideo, quien explicó los alcances de la carátula que se le asignó al caso.
De acuerdo con el entorno cercano a la víctima, el agresor estaba obsesionado con la joven desde comienzos de año, pese a que entre ambos no existía ningún vínculo ni relación previa. El acusado ya quedó a disposición de la Justicia, mientras la Policía Científica avanza con las pericias correspondientes en la escena del ataque.
Conviene recordar que, en la legislación uruguaya, el femicidio está tipificado como una agravante especial del homicidio desde 2017, cuando se aprobó la Ley N°19.538. La normativa contempla penas más severas cuando el crimen se comete contra una mujer por motivos de odio, menosprecio o discriminación por su condición de género, o en un contexto de violencia doméstica o sexual.
Denuncias del pasado: excompañeros lo señalan por hechos previos
Una vez que el ataque tomó estado público, un grupo de excompañeros de la etapa secundaria del detenido decidió romper el silencio. Los exalumnos del Liceo Salinas N°1 difundieron un comunicado en el que denunciaron un historial de conductas violentas por parte de Lamaita.
En el texto, señalaron que durante los años de liceo varias estudiantes fueron víctimas de amenazas, manoseos y abusos atribuidos al ahora detenido. Los firmantes también recordaron que el joven solía repetir una frase de tono amenazante: «Hay que matarlas a todas».
Este antecedente cobra especial relevancia en un país donde la violencia de género continúa siendo una preocupación central. Según datos oficiales del Ministerio del Interior, Uruguay registra cada año decenas de femicidios y miles de denuncias vinculadas a la violencia basada en género, una problemática que organizaciones sociales reclaman abordar con políticas de prevención más firmes desde edades tempranas.
Qué sigue en la causa
El caso quedó a cargo de la Fiscalía de Violencia Doméstica de Segundo Turno, bajo la dirección del Dr. Pacheco.
La Justicia y la Fiscalía uruguaya continúan trabajando en la recolección de testimonios y pruebas dentro del establecimiento educativo, con el objetivo de reunir los elementos necesarios para avanzar hacia la imputación formal del detenido.
El caso reavivó el debate sobre la seguridad en los ámbitos educativos y sobre la necesidad de atender de manera temprana las señales de comportamiento violento, especialmente cuando existen denuncias previas que, según los excompañeros del acusado, no habrían tenido la respuesta esperada en su momento.
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