“Nos dejaron desamparados”: la denuncia de una familia de Paysandú tras un robo y la desidia policial
La casa de una familia sanducera fue vulnerada por un ladrón que, aunque es un viejo conocido de la policía con nombre y apellido, no fue aprehendido. “El ladrón sigue frente a nuestra casa como si nada”, afirman.

Carolina Cuesta, referente del movimiento Maternidad consciente con libros, vivió junto a su pareja y su hija una madrugada de terror en su vivienda de Nuevo Paysandú. Un delincuente permaneció más de cuatro horas dentro de su casa, drogó a su perro y se llevó electrodomésticos, pertenencias y hasta la botella de agua de la heladera.
Pero lo que más indigna a la familia no es solo el robo, sino la respuesta de la policía: sabían quién era el ladrón, dónde vivía, y aun así no actuaron. Mientras tomaban la denuncia, el mismo sujeto siguió cometiendo delitos a pocas cuadras.
El hecho ocurrió el martes 19 de agosto en la zona de Nuevo Paysandú. Según relató Cuesta, la pesadilla comenzó a las 2:07 de la madrugada, cuando una persona logró ingresar a la casa mientras todos dormían. “Estuvo adentro hasta las 6:30. Se llevó de todo: electrodomésticos, pertenencias y hasta la botella de agua de la heladera. Para entrar, además, drogó a nuestro perro”, denunció.
Apenas se dieron cuenta, a las 6:35, llamaron a la policía. Los efectivos llegaron rápido, revisaron las grabaciones de las cámaras de seguridad y reconocieron al delincuente al instante. Incluso les dijeron su nombre y su dirección: vivía a la vuelta de su casa. Sin embargo, no se movieron para detenerlo.
Mientras los policías estaban en el living de la familia tomando la declaración, el ladrón fue a la esquina a apedrear la casa del padre de alguien, pasó por un almacén usando la tarjeta de débito que acababa de robar, y también se supo que había entrado a robar a la casa de al lado.
Al mediodía, el mismo individuo robó y agredió a una almacenera. Todo ocurrió a plena luz del día y con total impunidad. La policía, una vez más, estaba ocupada en otros temas.
La inacción policial y la respuesta del Ministerio del Interior
Lo más grave, para la familia, fue la actitud de las autoridades. Según Cuesta, la policía nunca elevó el pedido de detención a Fiscalía, y les mintió sobre los supuestos tiempos de la fiscal. “Hoy nos enteramos de que la policía nunca elevó el pedido de detención a Fiscalía, mintiéndonos sobre los supuestos tiempos de la fiscal. El responsable sigue pasando frente a nuestra casa como si nada”, afirmó con bronca.
Desesperada, llamó al Ministerio del Interior para exigir respuestas ante la inacción policial. La respuesta fue demoledora: le dijeron que esta situación “es normal” y, además, le advirtieron que si ella tomaba medidas por su cuenta y algo le pasaba al delincuente, la que iría presa sería ella.
“Nos dejaron completamente desamparados. Dar nombres y direcciones sin actuar no es trabajar: es desidia, es incitar a la violencia y es abandonar a una familia con una menor –ni hablar de lo material perdido”, sentenció la mujer.
El miedo y la angustia de una familia
Cuesta, conocida por su trabajo ayudando a madres ocupadas a generar conexión con sus hijos a través de la lectura, confesó que el impacto emocional es tan grande como el robo. “Y la de ‘por suerte no les pasó nada’ no nos sirve, porque hace días estamos alerta, sin dormir casi, perseguidos y con una rabia tremenda”, expresó.
La familia asegura que no sabe bien qué hacer ni a dónde más acudir. “No sabemos muy bien qué se hace ya ni a dónde exactamente acudir”, dijo, en un reclamo que refleja el sentimiento de desamparo que atraviesan.
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