Por fin calor: se viene un “veranillo” que traerá sol y suba de temperaturas
Un invierno atípicamente nublado, una humedad que llenó muchas casas de hongos y una seguidilla de copiosas lluvias por fin quedarán en el pasado, al menos por unos días.

El frío empieza a dar tregua. Aunque el invierno mostró los dientes durante julio y gran parte de agosto, los modelos térmicos ya marcan un giro para la última semana del mes. Los meteorólogos José Serra y Mario Bidegain coinciden en un punto: las temperaturas subirán de manera sostenida a partir del martes 25, con un pico más notorio el miércoles 26.
Serra definió el fenómeno como “un moderado pulso de aire cálido y húmedo”. Lejos de ser un cambio brusco, lo que viene es una transición gradual que empujará los termómetros por encima de los valores medios que suele registrar el país para esta altura. El cielo, según detalló, estará entre soleado y nuboso durante el lapso que va de martes a sábado.
El norte del Uruguay será la punta de lanza de este ascenso. Serra anticipó a Montevideo Portal que allí las máximas superarán holgadamente los 21 °C, mientras que las mínimas se sostendrán en torno a los 10 °C. Ojo, eso sí: la nubosidad va a dominar las mañanas y las noches en esa zona, aunque sin lluvias asociadas en los primeros días.
En el sur, la historia es un poco más pausada. El experto explicó que el martes el aumento será apenas perceptible, con temperaturas que rondarán los 13 a 15 °C. Pero a partir del miércoles, el cambio se acelera: máximas de entre 16 y 18 °C, con mínimas de 9 a 10 °C y probables nieblas matutinas y nocturnas. Nada de vientos polares, al menos por unos días.
Lo que dicen los registros de Bidegain para Montevideo encaja a la perfección con esa tendencia. Según publicó en su cuenta de X, el lunes 24 todavía estará gris y fresco, con 12 °C de máxima y 7 °C de mínima. Pero el martes 25 cambia el panorama: algo nuboso y un salto a 16 °C, con una mínima que bajará a 5 °C. Para el miércoles 26, el salto es más evidente: cielo nuboso, máxima de 21 °C y mínima de 10 °C.
La inestabilidad asoma para el jueves. Bidegain anticipa lluvias en la capital, lo que recortará un poco el pico térmico, dejando la máxima en 19 °C. El viernes 28, en tanto, los valores se estabilizarán entre 17 °C y 12 °C.
Serra, por su parte, advirtió que esta mejoría durará hasta el sábado, cuando el sistema podría desordenarse nuevamente. El meteorólogo agregó que “se acerca” Santa Rosa, ese clásico temporal de finales de agosto que este año, por el fenómeno de El Niño, podría llegar potenciado y con más agua acumulada.
Un invierno de nubosidad y lluvias persistentes
Los partes oficiales de Inumet recopilados durante las últimas semanas muestran un invierno con un rasgo dominante: nubosidad persistente y lluvias recurrentes en todo el territorio. El 12 de agosto, por ejemplo, el organismo preveía una jornada con cielo nuboso y cubierto y precipitaciones en buena parte del país, con una mínima de 4 °C. Apenas dos días antes, el 10 de agosto, la jornada se distinguió por alta humedad, baja visibilidad y temperaturas de entre 10 °C y 24 °C, con lluvias previstas para varias regiones.
El 3 de agosto, el escenario fue aún más extremo: precipitaciones en gran parte del país, con rachas de viento de hasta 70 km/h y humedad del 90 %. Ese combo de nubosidad alta, humedad cercana a saturación y vientos fuertes es el que viene sosteniendo la narrativa de un invierno particularmente cargado de agua, no solo de frío.
Si se ordena cronológicamente lo que fue registrando Inumet, se nota una frecuencia llamativa de jornadas nubosas o lluviosas, casi sin semanas “limpias” de por medio. El 27 de julio, el pronóstico oficial ya anticipaba una jornada mayormente nubosa, con temperaturas de entre 7 °C y 20 °C.
Poco después, otro reporte describió un lunes muy húmedo, con precipitaciones en varias zonas, viento de hasta 50 km/h y temperaturas que oscilaban entre los 9 °C y los 21 °C. A eso se suman los eventos del 3, 10 y 12 de agosto, además de referencias a mediados de julio sobre obras para la zona de La Paz y Paraguay, donde suelen registrarse inundaciones durante tormentas.
Eso sugiere que el nivel de lluvia acumulada ya generaba preocupación por anegamientos antes de llegar a agosto. En términos periodísticos, eso da una seguidilla de al menos cinco o seis eventos de nubosidad y lluvia documentados por Inumet en un lapso de menos de tres semanas.
Contexto climatológico: ¿esto es realmente anormal?
Para dimensionar si esta persistencia de lluvias es realmente anómala, conviene compararla con la caracterización estándar del invierno uruguayo. Según el análisis de Infobae sobre el clima de Punta del Este, el invierno en Uruguay es descrito como fresco, con cielos nublados, humedad alta persistente y mucho viento, y con una particularidad: durante julio, el mes más frío, la temperatura mínima no desciende más allá de los 8 grados, mientras que las máximas suben a los 14 grados.
Pero los meteorólogos proyectaban un invierno áspero meses antes. En marzo de 2026, el meteorólogo Nubel Cisneros anticipó en Subrayado (Canal 10) que el invierno de 2026 sería intenso, algo más largo de lo habitual y con posibilidad de nieve en Uruguay, precisando que las masas de aire polar comenzarían a ingresar durante mayo. Sin embargo, sobre las precipitaciones, su pronóstico apuntaba en otra dirección: adelantó que continuarían siendo escasas durante los próximos meses.
Ese dato de “escasez” de lluvias no se condice con lo que terminaron mostrando los partes de Inumet en julio-agosto, con humedad al 90 % y precipitaciones reiteradas en gran parte del país.
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