En 1976 aparecieron cuerpos de desaparecidos argentinos en Uruguay: esta es la historia completa
Las mareas trajeron hasta las costas uruguayas los cuerpos de jóvenes que habían sido secuestrados y desaparecidos por la recién ascendida dictadura argentina. Algunos de ellos siguen sin identificar.

El 24 de marzo de 1976 comenzó en Argentina la dictadura cívico-militar que se extendió hasta 1983. A dos meses de aquella fecha, las costas de Uruguay fueron escenario de un fenómeno que quedaría registrado en documentos diplomáticos, pericias forenses y archivos desclasificados: la aparición de cuerpos con signos de violencia en el litoral del Río de la Plata. Para los uruguayos, esos hallazgos ocurrieron en territorio propio y marcaron el inicio de una serie de sucesos que, con el paso de las décadas, han sido objeto de identificaciones forenses y revelaciones a partir de inteligencia desclasificada.
En mayo de 1976, dos cuerpos fueron recuperados en puntos específicos del departamento de Colonia. El primero apareció el 17 de mayo en la escollera Sur del Puerto de Colonia. El segundo fue hallado el 19 de mayo en Playa La Arenisca, también en Colonia. Ambos fueron inhumados como N.N. (No Identificados) en cementerios uruguayos, una práctica que se repetiría con otros restos que continuaron aflorando en los años siguientes.
Registros diplomáticos y el conocimiento del gobierno uruguayo
Documentos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) desclasificados en años posteriores permitieron conocer el circuito de información que existió entre los gobiernos de Argentina y Uruguay. Un telegrama enviado por el embajador estadounidense en Uruguay, Ernest Siracusa, da cuenta de que las autoridades argentinas comunicaron “en forma privada” al gobierno uruguayo que al menos ocho de los diez cuerpos hallados en las costas provenían de “operaciones antiterroristas argentinas”.
El mismo informe consigna que los cuerpos fueron arrojados al Río de la Plata desde helicópteros argentinos luego de los interrogatorios. La existencia de este telegrama indica que el gobierno uruguayo tuvo información oficial sobre el origen de los restos que aparecían en sus playas, y que dicha información fue transmitida en el mismo año 1976.
Hallazgos en el litoral uruguayo entre 1975 y 1979
Los dos cuerpos de mayo de 1976 se inscriben en una secuencia más amplia. Entre 1975 y 1979, un total de 31 cuerpos fueron encontrados en las costas de los departamentos de Rocha, Maldonado, Colonia y Montevideo. Todos ellos fueron inhumados como N.N. en los cementerios de esas localidades.
La cifra de 31 restos recuperados en aguas jurisdiccionales uruguayas representa una parte de lo que investigaciones posteriores identificaron como una práctica sistemática: el arrojo de personas desde aeronaves militares argentinas al Río de la Plata. Este modus operandi, conocido como “vuelos de la muerte”, fue documentado en causas judiciales y en testimonios de sobrevivientes de centros clandestinos de detención.
Identificación forense décadas después
El trabajo de la Secretaría para el Pasado Reciente de Uruguay y del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) permitió, a partir de la década de 2000, exhumar los cuerpos inhumados como N.N. y someterlos a pruebas de ADN. El cotejo con bancos de datos genéticos de familiares de desaparecidos argentinos posibilitó la identificación de 10 personas entre los 31 casos registrados.
El primer caso de mayo de 1976 en ser identificado fue el de Roque Orlando Montenegro, un argentino de 27 años secuestrado el 13 de febrero de 1976. Su cuerpo, hallado el 17 de mayo en el Puerto de Colonia, fue identificado en 2012 mediante análisis de ADN realizado por el EAAF. En los archivos judiciales se asentó entonces la rectificación de su partida de defunción, que originalmente lo registraba como N.N.
Menciones en documentos de la época
La aparición de los cuerpos en las costas uruguayas fue referida en documentos públicos de la época. El periodista argentino Rodolfo Walsh, en su “Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar” fechada el 24 de marzo de 1977, escribió:
“Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, ‘con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles’ según su autopsia”.
El caso de Floreal Avellaneda, mencionado en esa carta, corresponde a uno de los cuerpos hallados en las costas uruguayas durante 1976. Su autopsia documentó las lesiones descritas, y su identidad fue establecida posteriormente mediante procedimientos forenses.
Situación actual de las investigaciones
Los cuerpos recuperados en mayo de 1976 en Colonia continúan bajo custodia de las autoridades uruguayas en los cementerios donde fueron inhumados. La Secretaría para el Pasado Reciente mantiene un registro de las inhumaciones como N.N. y coordina con el EAAF las exhumaciones que se realizan cuando existen hipótesis identificatorias respaldadas por información genética o documental.
Hasta el presente, el cuerpo hallado en Playa La Arenisca el 19 de mayo de 1976 figura en los registros como N.N. 4, a la espera de que futuras investigaciones permitan establecer su identidad. Cada identificación implica un procedimiento judicial que modifica el acta de defunción original y devuelve el nombre de la persona a los registros civiles uruguayos.
La información contenida en los telegramas desclasificados de la CIA, los informes del EAAF y los archivos de la Secretaría para el Pasado Reciente constituyen el corpus documental sobre el que se basa el conocimiento actual de estos hechos, ocurridos hace cinco décadas en el contexto del inicio de la dictadura argentina y con impacto directo en el territorio uruguayo.
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