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Habló Pablo Laurta y dijo que cometió el doble femicidio “por justicia”

El uruguayo, acusado de un doble femicidio en Córdoba y un asesinato más en Entre Ríos, dijo exactamente cuatro palabras frente a la prensa al ser trasladado por oficiales en medio del proceso que ahora enfrenta.

El uruguayo Pablo Laurta, acusado de haber asesinado a su expareja, a la madre de esta, de secuestrar a su hijo de 5 años (ahora de 6, porque cumplió años el martes), y de matar también al remisero que lo llevó a Gualeguaychú, dio sus primeras palabras a la prensa luego de ser arrestado mientras intentaba escapar a Uruguay.

Cuando era sacado de una dependencia policial para transportarlo en un vehículo de alta seguridad, con un casco de seguridad y chaleco antibalas, Laurta fue abordado por una periodista del medio local Canal 9, le preguntó: “¿Tenés algo para decir? ¿Qué hiciste con Palacio?”, en alusión al remisero Martín Sebastián Palacio, quien también apareció muerto y se sospecha que fue Laurta quien lo asesinó.

A esto, él respondió: “Todo fue por justicia”, pero su respuesta quedó enredada entre las palabras de los oficiales que lo empujaban para que ingresara al vehículo. Y la periodista le repreguntó: “¿Cómo, cómo? ¿Qué dijiste?”, a lo que él repitió: “todo fue por justicia”.

Estaba siendo trasladado a Concordia para declarar por el remisero, y deberá volver a Santa Fe para seguir con el proceso del doble femicidio.

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El caso del doble femicidio de Luna Giardina y Mariel Zamudio: Un crimen premeditado por Pablo Laurta

El 11 de octubre de 2025, la ciudad de Córdoba, Argentina, se vio conmocionada por un brutal doble femicidio que expuso la violencia machista y la impunidad judicial. De acuerdo a las pesquisas judiciales en curso, Pablo Rodríguez Laurta, un uruguayo de 39 años, irrumpió en la casa de su expareja, Luna Micaela Giardina (26 años), en el barrio Villa Serrana, y la asesinó de un disparo en la cabeza junto a su madre, Mariel Zamudio (54 años).

Acto seguido, secuestró a su hijo de 5 años —quien aparentemente padece una manifestación del espectro autista y acaba de cumplir 6—, huye con él en un remís (mataría al conductor posteriormente) y cruza la frontera hacia Uruguay, donde fue detenido dos días después.

Este crimen no fue impulsivo, sino el resultado de una planificación meticulosa que, según la investigación, incluyó un posible tercer homicidio, el del conductor.

Laurta y Giardina se conocieron a fines de 2018 en un contexto digital. Él, empresario de medios y fundador de «Varones Unidos«, un colectivo uruguayo que promovía los «derechos de los hombres», negaba la existencia de la violencia de género y promovía el machismo y la supremacía masculina en la manósfera digital, se presentó como un activista «contra el feminismo radical«.

El grupo organizaba marchas y campañas en redes sociales, alegando que las denuncias por violencia doméstica eran «falsas» y motivadas por venganza o ganancias económicas. Laurta, con un discurso negacionista, se posicionaba como “víctima del sistema judicial”, que supuestamente favorecía a las mujeres.

Sin embargo, su relación con Luna pronto derivó en abusos: ella sufrió violencia física y psicológica, lo que la llevó a denunciarlo múltiples veces por acoso y hostigamiento. En 2024, la Justicia le otorgó a Giardina un botón antipánico y la custodia exclusiva del niño, medida que Laurta ignoraba, merodeando la zona y reclamando la restitución del menor. Posteos escalofriantes de Luna en redes advertían sobre su temor: «Él me va a matar«, escribió meses antes, presagiando el horror.

El plan de Laurta se gestó semanas atrás

A fines de septiembre, alquiló una cabaña en Salto, Uruguay, para practicar con una piragua y cruzar clandestinamente el Río Uruguay el 7 de octubre hacia Entre Ríos, Argentina. Allí contactó a Martín Sebastián Palacio (49), un remisero conocido desde la pandemia, a quien contrató para un viaje falso a Santa Fe por 1.500.000 de pesos argentinos.

Usando el Toyota Corolla de Palacio, Laurta llegó a Córdoba, donde el 8 de octubre incendió el vehículo en la Ruta de las Altas Cumbres, causando un fuego forestal que afectó varios autos más. La investigación apunta a que asesinó a Palacio para eliminar testigos: su cuerpo, decapitado y sin brazos, fue hallado en una bolsa en una zona rural de Concordia, identificado por ADN en un 99%. En el allanamiento al hotel donde se detuvo a Laurta, se encontró la billetera de la víctima, un arma cargada, celulares y dólares.

Tras los femicidios, Laurta tomó un taxi en la Terminal de Ómnibus de Córdoba hacia Gualeguaychú, cambiando el destino original de Concordia. Durante el trayecto de ocho horas, exaltado, insultaba a Luna como «hija de puta» que le «arruinó la vida» y le decía al niño que no vería más a su madre.

Se presume que el taxista ya estaba enterado por noticias de la Alerta Sofía, y habría denunciado su paradero, llevando a la detención el 12 de octubre en el Hotel Berlín. El niño fue rescatado ileso y resguardado en Córdoba; su futuro cuidado recaerá en la Justicia, posiblemente con su tía en Chile.

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Un asesino premeditado y metódico

Laurta, descrito como una «mente criminal metódica» por el ministro de Seguridad de Entre Ríos, Néstor Roncaglia, será indagado por triple homicidio agravado y sustracción de menores. «Todo fue por justicia», sus palabras ante la prensa, lo ubica casi como un asesino confeso de los crímenes sin arrepentimiento.

Permanecerá dos o tres días allí antes de ir a la cárcel de Bouwer, Córdoba. Este caso reaviva el debate sobre la doctrina de «falsas denuncias», promovida por la extrema derecha antifeminista y por colectivos de hombres patriarcales. Es una ironía cruel dada la negación de Laurta a la violencia real que él mismo encarnaba. El menor, único testigo, representa la herencia de un horror que la sociedad debe erradicar.

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