Conmemoraciones ínfimas de los 187 años del inicio de la Cruzada Libertadora
Las plazas de las capitales del interior del país fue donde se protagonizaron distintos actos conmemorativos del Desembarco de los Treinta y Tres Orientales, en tanto a nivel oficial, el protocolo se limitó a la irradiación del Himno Nacional, en la cadena de radio y televisión en horas del mediodía.

El Presidente de la República se encuentra fuera del país, y –en tanto tampoco la fecha es feriado- la conmemoración desde la cúpula del gobierno fue ínfima, siendo en los distintos departamentos del interior donde se cumplieron algunos actos en recuerdo de la gesta patria.
La actualización de la historia
Desde 1824 los orientales conspiraban en Buenos Aires para devolver la Banda Oriental a las Provincias Unidas del Río de la Plata. Manuel Oribe e Ignacio Oribe, el saladerista oriental Pedro Trapani y Simón del Pino, Luis Ceferino de la Torre y Manuel Meléndez, con aceptación del gobierno bonaerense, comenzaron los planes con el apoyo de saladeristas bonaerenses (Pascual Costa, Juan José Tomas de Anchorena y Juan Manuel de Rosas), contactando a muchos orientales exiliados en Buenos Aires.
El apoyo del sector saladerista fue decisivo, pues permitió que el movimiento tuviera amplia financiación: 150.000 pesos, una fortuna, en tanto la pecuaria de la Banda Oriental era importante para los argentinos que veían a las vacas emigrar a Brasil.
La tradición dice que los conspiradores decidieron pasar a la acción a partir del 21 de enero de 1825, cuando el general Sucre derrotaba a las últimas fuerzas realistas en la Batalla de Ayacucho, culminó el proceso de la independencia anticolonial, y los orientales veían a su tierra como la única que permanecía bajo el yugo imperial brasileño.
Reunidos los conjurados, cruzaron el Río Uruguay en dos lanchas y desembarcaron en la Playa de la Agraciada, la madrugada del día 19 de abril: 33 hombres según el recuerdo de todos los sobrevivientes, aunque actualmente se afirma que eran más, incluyendo numerosos argentinos. En la playa los esperaban los baqueanos Basilio Araujo y Echevestre, y unas horas más tarde los hermanos Ruiz llegaron con la caballada.. Allí desplegaron la bandera de tres franjas horizontales azul, blanca y roja, colores tradicionalmente usados desde los tiempos de Artigas, en la que se leía en la franja blanca, la consigna de “Libertad o Muerte”.
Según Juan Spikerman, que participaba de la gesta, Lavalleja les dijo: “Amigos, estamos en nuestra Patria. Dios ayudará nuestros esfuerzos, y si hemos de morir, moriremos como buenos en nuestra propia tierra. ¡Libertad o Muerte!”
La campaña se volvió a alzar como en 1811, juntando adeptos en camino a Montevideo, pero los brasileños tenían esperanzas en la lealtad de su aliado Rivera.
Pero en Villa Soriano, se registra el episodio denominado Abrazo del Monzón, en el cual Rivera se pasó a la revolución, tras haber sido tomado prisionero por Lavalleja.“El 29 a las once de la mañana lo tomé con seis oficiales”, relatará Lavalleja en carta a su esposa. Caudillos menores, como Julián Laguna, se pasan a los revolucionarios y en pocas semanas más la campaña entera estaría en armas.
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