Coordinadora de asentamientos convoca a la movilización

Los pobres se unen

Se anuncia una inminente movilización de los ocupantes de tierras a nivel capitalino quienes, cansados de vivir en condiciones inhumanas, saldrían a la calle para hacer escuchar sus voces, con el propósito de recuperar niveles mínimos de dignidad.

Por tal motivo, la Coordinadora de Asentamientos del zonal Nº 9 formuló un llamamiento a unir fuerzas, tanto en Montevideo como en el Interior, a fin de unificar reclamos y demandas.

Los vecinos coincidieron con la propuesta formulada por la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam), de solicitar una cartera nacional de tierras y un programa más efectivo de regularización de asentamientos, que incluya la participación de los involucrados.

Los integrantes de la coordinadora, Elizabeth Facchin, Marta Olivera, Carlos Nogueira, Alicia Tarduña, Marta González, Néstor Aires y Manuel González manifestaron a LA REPUBLICA su necesidad de organizarse y aseguraron que «se agotaron todos los caminos de diálogo. Como no se nos abrió casi ninguna puerta, vamos a empezar con las movilizaciones. No nos queda otra».

Representantes de la coordinadora solicitaron públicamente una entrevista a la doctora Rey, directora del Programa de Integración de Asentamientos Irregulares, que funciona bajo la égida del Poder Ejecutivo, a los efectos de obtener soluciones tendientes a mejorar la calidad de vida de sus habitantes. «Si no nos conceden la entrevista, nos veremos obligados a tomar otras acciones», dijo uno de los integrantes.

Solicitaron, en forma urgente, la creación de una caminería de emergencia que permita a los pobladores poder salir y entrar al asentamiento para ir a trabajar, ya que, actualmente, en muchos de los asentamientos precarios ni siquieran ingresan ambulancias de la asistencia pública. En tal sentido, destacaron que hay que recorrer cuatro cuadras en medio de un barrial, lo que incluso impide a muchos niños desplazarse y concurrir a la escuela. Afirmaron que el centro de Montevideo se ha ido vaciando, no por una opción, sino porque muchos uruguayos han sido expulsados hacia las zonas periféricas, debido a la falta de políticas habitacionales adecuadas y la creciente desocupación.

«La periferia de la ciudad es todo un asentamiento», enfatizaron nuestros entrevistados. Señalaron que en Montevideo proliferan los carteles con la inscripción de «Se vende» o «Se alquila», porque sus moradores ya no pueden seguir viviendo en estos lugares. Asimismo, afirmaron que la mayoría de los desalojados –que cada vez son más– van a vivir a estos asentamientos.

Revelaron también que esta migración de los centros poblados hacia la periferia urbana le cuesta al país unos U$S 500 mil por cada manzana que es regularizada, lo que incluye la prestación de todos los servicios.

Según los integrantes de la coordinadora, «la política implantada por el gobierno actual obliga a vivir en forma miserable en asentamientos, ya que continuamente se cierran industrias y fábricas».

Los habitantes de estos barrios irregulares son mayormente desocupados o trabajadores informales. Los que tienen un empleo estable son apenas una minoría.

 

«El abajo que se mueve»

Esta coordinadora está formada por 74 asentamientos, que tienen una población estimada en 30.000 personas. Se ubica en la zona este de Montevideo, con límites comprendidos entre la avenida 8 de Octubre y Pan de Azúcar hasta el arroyo Toledo, en el límite con el departamento de Canelones. En esta región residen unas 128.000 personas, de las cuales, más del 23% vive precisamente en los cantegriles. «Mientras estamos hablando, en nuestro país se está formando uno o dos nuevos asentamientos», dijo la integrante de la coordinadora y señaló que la falta de trabajo es el principal generador de la residencia irregular. La jurisdicción del Centro Comunal Nº 9 se caracterizó –según acotaron los interlocutores– por ser una zona industrial donde funcionaban curtiembres y metalúrgicas, la mayoría de las cuales ya no existe. En Montevideo, uno de cada cuatro niños vive en contrucciones irregulares. Los pobladores de estos barrios pobres son unos 150.000, pudiendo colmar la capacidad de tres Estadios Centenario.

Se estima que a nivel nacional se forma un asentamiento irregular por día, denunció uno de los vecinos, quien afirmó que en estos núcleos poblacionales mucha gente «vive como bichos adentro del barro».

«Se están formando ciudades dentro de Montevideo», indicó uno de los integrantes de la coordinadora, quien dijo que la situación contrasta con otras zonas que también tienen su propia identidad ciudadana, como Carrasco, Pocitos y Malvín.

Según nuestros interlocutores, «se sigue expulsando a la gente. Lo que no sirve se desecha al fondo de la capital».

Consideró que como los habitantes de los asentamientos no molestan al poder ni salen a la calle a manifestarse, el gobierno se olvida de que existen.

Afirmaron que no existe para personas de muy bajos recursos ningún fondo solidario de materiales. No obstante, explicaron que la Intendencia capitalina aplica un sistema que prevé la subvención del 75% del costo. El resto lo paga el residente del asentamiento, en pequeñas cuotas.

No comparten las soluciones que brinda el Ministerio de Vivienda, que entrega los controvertidos núcleos básicos evolutivos. Al respecto, argumentan que estas construcciones «no mejoran para nada nuestra calidad de vida».

Cuestionaron a esta secretaría de Estado por no integrar a los vecinos en la participación de los proyectos, afirmando que se aplica una indiscriminada adjudicación de viviendas, que integra a personas con diferentes hábitos y costumbres.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje