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Prueas Pisa 2025: Uruguay, Costa Rica y El Salvador mejoraron mientras la región retrocedió

El informe de la OCDE ubicó a Uruguay entre los tres sistemas educativos latinoamericanos con mejoras significativas en ciencias, aunque el país retrocedió en lectura y matemática.

Foto de archivo
Foto de archivo

Esta semana, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó los resultados de la novena edición de las pruebas PISA, una medición internacional sobre calidad educativa,y Uruguay volvió a ubicarse entre los pocos sistemas educativos de la región que mostraron una mejora estadísticamente significativa.

En ciencias, el área central de la evaluación correspondiente a 2025, el país obtuvo 445 puntos: el puntaje más alto de América Latina y su mejor marca desde que participa del estudio.

La prueba evaluó a estudiantes de 15 años en 91 sistemas educativos de todo el mundo en tres competencias: ciencias, lectura y matemática. Uruguay, Chile y Costa Rica repitieron como los mejor posicionados de Latinoamérica, aunque los tres siguieron lejos del promedio de la OCDE, que en ciencias fue de 482 puntos.

Detrás de Uruguay se ubicaron Chile, con 442 puntos, y Costa Rica, con 424. Colombia y México empataron en 414, Brasil llegó a 409 y Perú cerró el séptimo lugar regional con 406. El promedio latinoamericano en ciencias fue de 399 puntos, una brecha de 83 puntos respecto del estándar de los países desarrollados.

Tres países con avances reales en una región en retroceso

Lo que distingue a Uruguay dentro del panorama regional es la evolución frente a 2022. Solo tres países latinoamericanos lograron avances estadísticamente significativos en ciencias: Costa Rica sumó 13 puntos, El Salvador 12 y Uruguay 9. En el extremo opuesto, Guatemala perdió 22, Paraguay 13 y Argentina 13, profundizando un deterioro que la región arrastra desde la pandemia.

La investigadora Volman, una de las autoras del informe regional, resumió el hallazgo central de esta edición: “El retroceso no es inevitable”. La frase alude a los países que, pese al contexto adverso, consiguieron revertir la tendencia negativa, y subraya que la mejora no depende solo de factores externos, sino también de políticas educativas sostenidas.

El desempeño uruguayo, sin embargo, no fue parejo. En lectura, el país retrocedió siete puntos y quedó en 423, aunque se mantuvo segundo en la región detrás de Chile (436). En matemática, cayó de 409 a 405 puntos, pero conservó el liderazgo latinoamericano. Este contraste —mejora puntual en ciencias y caídas en las otras dos áreas— refleja un patrón que los especialistas vienen observando desde ediciones anteriores: en América Latina, los avances suelen ser parciales y rara vez se sostienen de manera simultánea en las tres competencias.

El mapa regional

Según los datos difundidos por la OCDE, Ecuador y Argentina empataron en 393 puntos en ciencias; El Salvador alcanzó 385, República Dominicana 361, Paraguay 355 y Guatemala 351, el resultado más bajo de la región. En matemática, Uruguay encabezó con 405, Chile lo siguió con 403 y Costa Rica llegó a 387, mientras Guatemala y Paraguay compartieron el último lugar con 334 puntos.

Para poner los números en contexto, España registró en esta edición sus peores resultados históricos en las tres competencias desde que la OCDE comenzó a evaluar al país en 2000: 477 en ciencias, 451 en lectura y 457 en matemática. Argentina, por su parte, obtuvo su peor marca en matemática de toda la serie comparable (367) y los registros más bajos desde 2006 en ciencias y lectura.

Frente a esas caídas, Uruguay logró sostener su liderazgo regional en ciencias y matemática y mejoró justamente en el área que esta edición priorizó como foco de análisis.

PISA, que se aplica cada tres años desde 2000, mide competencias aplicadas más que conocimientos memorizados y funciona como referencia internacional para comparar sistemas educativos. En cada edición se selecciona un área principal de análisis profundo —en 2025 fue ciencias, junto con una disciplina innovadora centrada en el aprendizaje en entornos digitales—, mientras las otras dos operan como áreas secundarias.

Para Uruguay, el resultado en ciencias es relevante no solo por el valor comparativo regional, sino porque representa el punto más alto de la serie histórica del país en esa disciplina. Aun así, persisten limitaciones estructurales: el 64% de los estudiantes uruguayos alcanzó al menos el nivel básico de competencia, frente al 74% del promedio de la OCDE, una brecha que sigue marcando la distancia con los sistemas educativos más avanzados.

 

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