Aceites aromatizantes, inciensos y velas aromáticas más tóxicos que fumar tabaco
Los ambientadores de uso doméstico que necesitan calor para esparcir el aroma y sus supuestas virtudes pueden empeorar la calidad del aire, en tanto emiten excesivas sustancias tóxicas contaminantes, las que incluso pueden producir alergias de distinta gravedad entre los afectados.

Así lo afirma un estudio realizado por organizaciones de consumidores de España, Portugal, Bélgica e Italia que coinciden en la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), preocupados por las denuncias de afectaciones surgidas aparentemente en principio por algunos de los productos que se calientan o incineran para mejorar el aroma de los ambientes.
El calentamiento o la combustión de los ingredientes, algunos naturales pero otros sintéticos, producen emisiones peligrosas cuando superan determinados niveles de concentración. Las consecuencias pueden ser inclusive peores que la producidas por el humo del tabaco, según el estudio.
Experimentos prueban la toxicidad del producto
Muestras de unos 22 “ambientadores” de distinta índole, todos a la venta autorizada en Europa, fueron introducidos sucesivamente en una cámara de aire purificado, que se renovaba parcialmente, con las mismas condiciones que una habitación normal. Los compuestos orgánicos fueron dejados consumir cinco minutos: los aceites e inciensos emitieron altos niveles de benceno, un compuesto cancerígeno que alcanzó los 490 microgramos por metro cúbico.
Los cigarrillos emiten hasta 60 microgramos de benceno. También se superaron los niveles de formaldehído no riegosos, con hasta 5000 microgramos por metro cúbico, cuando el promedio en una habitación de fumadores no supera los 200.
Las organizaciones alertan sobre la urgente necesidad de regularizar las emisiones de los ambientadores, tanto los que necesitan calor como aquellos que se aplican con difusores eléctricos o pulverizadores.
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