Reapareció Lacalle Pou con un documento del PN plagado de crítica a Orsi
El Partido Nacional evalúa, con fuertes críticas, el primer año de Orsi: “Uruguay necesita dirección, no revisión”.

A un año del inicio del gobierno de Yamandú Orsi, el Partido Nacional difundió un extenso documento de evaluación política que cuestiona de raíz la orientación del Ejecutivo. El texto, titulado Construir sin Destruir, no escatima en dureza y articula una tesis central que recorre sus quince páginas: el actual gobierno ha hecho del revisionismo un método de gestión, priorizando desmontar el legado de Luis Lacalle Pou por sobre la construcción de una agenda propia.
“La revisión dejó de ser una herramienta puntual para transformarse en método; el desandar pasó a ser reflejo; y el retroceso adquirió valor identitario”, sostiene el documento, marcando el tono de lo que vendría. Este mismo documento fue difundido por el expresidente Luis Lacalle Pou, que sale con los tacos de punta a defender (por medio de este documento) su administración.
El PN habla de una “promesa rota”
Uno de los ejes más contundentes del texto apunta a la brecha entre el discurso electoral del Frente Amplio y su gestión efectiva. Durante la campaña, Orsi afirmó reiteradamente que no habría aumentos impositivos. Sin embargo, el gobierno incorporó incrementos en el IRPF, IRAE, IRNR, zonas francas, implementó el Impuesto Mínimo Global y creó el impuesto TEMU.
Para el Partido Nacional, esto no es un debate técnico sino institucional: “La palabra empeñada constituye un componente esencial del contrato político con la ciudadanía”. Y van más lejos al analizar el programa de gobierno en su conjunto: parte de los compromisos asumidos en campaña —en educación, seguridad, ciencia y tecnología— son hoy calificados como “impagables” por el propio gobierno. La conclusión del documento es lapidaria: “La ciudadanía fue convocada a decidir sobre bases que no podían cumplirse en los términos anunciados. En otras palabras, fueron engañados.”
El agua, los combustibles y los contratos: tres casos emblemáticos
El documento desmenuza una serie de decisiones concretas que, a su juicio, ilustran la lógica revisionista del gobierno. En materia hídrica, critica el abandono del Proyecto Neptuno —que tomaba agua del Río de la Plata, fuente prácticamente inagotable— para sustituirlo por el Proyecto Casupá, que depende de reservas ya demostradas como vulnerables ante sequías. “Volver a empezar no acerca esa meta: la aleja. Y en materia de agua potable, el tiempo no es un recurso infinito.”
En el tema combustibles, el documento afirma que con los gobiernos frenteamplistas, los uruguayos pagaron aproximadamente 957 millones de dólares por encima del precio de paridad de importación. En el período de Lacalle Pou, dice el PN, acumularon «un ahorro» de 470 millones de dólares. Hoy, con la nueva metodología del gobierno de Orsi, estiman que entre marzo y diciembre de 2025 los consumidores pagaron cerca de 90 millones de dólares por encima de ese precio de referencia. “El combustible vuelve a operar como variable de ajuste indirecto”, señala el texto.
Respecto al cuestionado contrato con el astillero Cardama, el documento advierte que su rescisión no solo tiene un costo político, sino uno estratégico: posterga el fortalecimiento de las capacidades de vigilancia marítima en un contexto de creciente narcotráfico en el Atlántico Sur. “Para una economía pequeña e integrada, la credibilidad contractual no es un detalle administrativo, sino una condición estratégica.”
El PN cuestiona cambios en la educación
Otro capítulo de especial dureza refiere al sistema educativo. El texto cuestiona la incorporación al Codicen de figuras con trayectoria sindical, la revisión de la Transformación Curricular Integral que venía implementándose, y la derogación del marco regulatorio de la educación terciaria privada, dejando universidades consolidadas sujetas a disputas políticas.
“Ni siquiera la formación superior queda al margen de los ciclos políticos”, advierte el documento. Y sentencia: “Para estudiantes y docentes, esto implica menor certidumbre; para el país, la confirmación de que la estabilidad educativa continúa subordinada al ciclo político.”
Los blancos ven señales de «alarma» económicas
En materia laboral, el Partido Nacional defiende el balance del período 2020–2024 con datos que ellos alinean: se crearon cerca de 111.000 empleos y el salario real creció un 2,7%, todo en un contexto que incluyó pandemia, sequía y volatilidad internacional. Lo compara con el período 2015–2019.
Hoy, el panorama que describe el documento es, según su visión negativista, de desaceleración: menor creación de empleo en la segunda mitad de 2025, aumento del desempleo, leve retroceso en la informalidad y un clima de negocios deteriorado. “En materia laboral, las expectativas son determinantes: cuando comienzan a debilitarse, el impacto no suele ser inmediato, pero sí acumulativo.”
Política exterior: del pragmatismo a la ideología
El viraje en la política internacional también recibe atención. El texto reivindica la diplomacia del período Lacalle Pou —equilibrio con Estados Unidos y China, cierre del acuerdo MERCOSUR–Unión Europea tras más de veinte años de negociación (que fue aprobado durante la actual administración) — y cuestiona la nueva orientación, que considera más condicionada por afinidades ideológicas que por intereses nacionales.
Especialmente crítico es el pasaje sobre Venezuela: “La ausencia de condenas claras ante violaciones democráticas contrasta con la tradición histórica del país y debilita su credibilidad internacional en materia de defensa institucional.”
Transparencia selectiva
El capítulo sobre transparencia apunta a episodios concretos: la reserva sobre el operativo de seguridad del clásico Peñarol–Nacional, el manejo del caso Cardama y, especialmente, la decisión de mantener bajo reserva la agenda presidencial. “Conocer con quién se reúne el jefe de Estado no constituye curiosidad política; es parte del control ciudadano sobre la formación de decisiones públicas.”
La conclusión del apartado resume bien el espíritu del documento: “Invocar transparencia para revisar el pasado mientras se limita el acceso al presente debilita la credibilidad del discurso institucional. La apertura no puede ser selectiva.”
El cierre del documento no deja margen para la ambigüedad. El PN llama al gobierno a abandonar la lógica del reinicio permanente y asumir la responsabilidad de construir: “El desafío del actual gobierno no reside en demostrar que lo anterior estaba equivocado, sino en evidenciar que posee un proyecto superador, coherente y ejecutable.”
Y concluye con una frase que parece pensada tanto como balance como consigna política de cara al futuro: “Uruguay necesita dirección, no revisión; ejecución, no pausa; construcción, no demolición.”
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