lo que sí dice

Informe de Cardama por Bureau Veritas encontró reparos e hizo advertencias críticas

El informe, aunque usa la palabra “satisfactorio” en algunos párrafos, esa es solo una pequeña parte de la verdad. El organismo de verificación de calidad planteó gran cantidad de reparos a corregir en la construcción de los patrulleros OPV de Cardama.

Imagen con fines meramente ilustrativos (modificada con inteligencia artificial)
Imagen con fines meramente ilustrativos (modificada con inteligencia artificial)

Mientras el gobierno se apresta a rescindir el contrato por las patrulleras oceánicas, un dato se repite: una auditoría internacional dio un visto bueno a la calidad. Pero el documento, al que accedió este medio, contiene advertencias técnicas tan severas que terminan siendo el principal argumento para la ruptura.

La noticia corrió como un reguero de pólvora: Bureau Veritas, una de las certificadoras navales más prestigiosas del mundo, había calificado como «satisfactoria» la calidad de construcción de los buques del astillero Cardama. El dato, extraído de una auditoría encargada por el propio gobierno de Yamandú Orsi, parecía una isla de tranquilidad en el tormentoso conflicto por la construcción de dos patrulleras oceánicas para la Armada.

Sin embargo, esa lectura es una pequeña parte de la verdad de lo que el texto dice. Un análisis detallado del informe revela que, enterrados en los párrafos que siguen a ese elogio acotado, se encuentran reparos técnicos de una gravedad que explica por qué el presidente Orsi tiene hoy sobre su escritorio la rescisión del contrato.

Elogio con pies de plomo: lo «satisfactorio» del titular

Es cierto. Bureau Veritas verificó que los 16 bloques ya soldados y montados en la grada del astillero gallego cumplen con los estándares. «La calidad es satisfactoria«, escribieron los auditores. Pero esa conclusión no es un cheque en blanco. Se refiere exclusivamente a una porción del trabajo ya realizado, un punto fijo en un proceso dinámico y lleno de riesgos.

La advertencia clave llega en el párrafo siguiente, y es allí donde se desarma la versión de la simple conformidad. Los técnicos belgas señalan que el diseño de estos buques –ligero, con chapas de acero de alta resistencia pero de espesor reducido– es una espada de doble filo. Permite mayor velocidad y autonomía, pero conlleva un peligro inherente: «exige una mayor precisión» y «un control de calidad más riguroso».

¿La razón? El texto es claro y técnicamente alarmante: las chapas delgadas tienen «mayor susceptibilidad a sufrir deformaciones» y a presentar «desviaciones dimensionales que pueden exceder las tolerancias admitidas» por la normativa internacional. En criollo: un pequeño error en los próximos pasos de ensamblaje o soldadura podría torcer la estructura, un defecto que podría ser irreversible y comprometer la seguridad y vida útil del barco.

El informe sobre Cardama es más una alerta que un aval

Bureau Veritas no está diciendo «todo está bien». Está indicando que, de lo hecho, hay algunas partes que están bien, pero exige a la empresa que tengan mucho más cuidado porque lo que viene es extremadamente delicado y cualquier fallo será crítico.

El informe, por tanto, se convierte en un arma de doble filo para Cardama. Por un lado, defiende en parte la calidad del trabajo presente. Por el otro, provee al gobierno uruguayo el argumento técnico perfecto para cuestionar la capacidad del astillero para llevar el proyecto a buen puerto sin riesgos. Si el diseño es tan exigente, ¿se puede confiar en que los talleres subcontratados –el informe menciona que intervinieron cinco distintos– mantendrán esa rigurosidad extrema?

La auditoría completa el rompecabezas del incumplimiento

A estas advertencias técnicas se suman otros hallazgos reportados por la misma certificadora, según versiones de gobierno: retrasos en la construcción e incumplimientos en la obtención de los certificados de bandera uruguaya, un trámite contractual obligatorio.

Cuando se une este panorama –la garantía cuestionada al inicio, la falla en la entrega de los motores Caterpillar, los retrasos, y ahora una advertencia técnica de alto riesgo– la decisión del gobierno cobra lógica. No se basa en que «todo está mal», sino en una evaluación de riesgo integral.

La frase «calidad satisfactoria» sobre un conjunto de bloques de acero no opaca el resto del informe, que funciona como una hoja de ruta de todo lo que podría salir mal en el futuro.

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