La odisea del "Maya V"
Robin Vasconcellos y Bernardo Alvarez son marineros. Vasconcellos, con 45 años, casado y una hija de 15, había trabajado en barcos extranjeros donde realizó tareas en factoría o en cubierta.
Alvarez, 37 años, casado, tenía tiempo sirviendo como camarero a bordo en distintas naves nacionales.
Ambos buscaban embarcar, cuando por informaciones «de muelle» supieron que en una empresa estaban reclutando gente para barcos pesqueros en el Atlántico Sur. En la oficina 108 de la calle Paraguay 1674 debían conectarse con un tal José Marcicano Yannaco.
En los primeros días de noviembre de 2003, ambos dejaron sus datos en el lugar donde se les presentaron como la empresa Nobleplan SA. Ninguno de los dos había embarcado en un pesquero con la especialidad de la merluza negra, sólo sabían que se trataba de una pesca «de gancho».
Solo un mes antes, naves de Australia, Sudáfrica y Gran Bretaña habían coordinado una histórica persecución de 21 días antes de capturar al barco de bandera uruguaya «Viarsa I», acusado de pesca ilegal de merluza negra. Ellos no asociaron el caso, sólo procuraban un trabajo.
Vasconcellos firmó un contrato por dos mareas en el pesquero de bandera nacional «Maya V». Debía partir el 10 de noviembre desde el Aeropuerto de Carrasco hacia Namibia, vía Buenos Aires, Madrid y Amsterdam, para embarcar en el puerto de Walvis Bay.
Alvarez había firmado un contrato similar, pero para el buque uruguayo «Carrán» también representado por Marcicano y a último momento le dijeron que embarcaría en el «Maya V». No sospechó, entonces, que ese cambio le haría protagonista de una verdadera odisea…
Dos barcos «piratas» en Walvis Bay
¿Qué encontraron en el puerto de Namibia?
RV – Luego de todo el viaje aéreo y recorrer 400 kilómetros por tierra, llegamos a Walvis Way. Allí estaban atracados el «Maya V» y a su costado el «Carrán». Los dos barcos de bandera uruguaya.
BA – En el «Maya V» ya estaban otros dos uruguayos. Nosotros fuimos a relevar a unos chilenos que habían terminado una marea. Cuando llegamos todavía estaban descargando pescado.
¿El «Maya V» ya había realizado una pesca cuando llegaron?
RV – Sí, según el comentario de la tripulación acababan de bajar 348 toneladas de merluza negra…
¿Y sólo había dos uruguayos en esa tripulación?
RV – Por lo que sabemos sí. Había otro capitán uruguayo que fue relevado por Charles Thomas…
Entonces, el «Maya V», en esa marea anterior, ya había inclumplido la ley que lo obligaba a tener un 50 por ciento de tripulación uruguaya…
RV – Eso no se lo sabría decir… no había otros uruguayos a bordo.
¿Llegaron y se pusieron a las órdenes de sus autoridades?
BA – Yo quedé a cargo del jefe de cocina, un chileno que venía de la primera marea.
RV – Nosotros nos presentamos ante los contramaestres. Yo quedé a cargo de un chileno que comandaba la factoría, el otro era un portugués que dirigía en cubierta.
¿Cuándo zarparon?
BA – De Namibia salimos el 27 de noviembre.
¿Rumbo…?
BA – Dijeron que a zona de pesca…
Al zarpar, incumplían la Ley 18.833
En el «Maya V», figuraba como capitán el uruguayo Charles Thomas, sólo por la formalidad del pabellón nacional. El verdadero comandante era el patrón de pesca, un español llamado Manuel Torres, secundado por los chilenos Francisco Sánchez y Fernando Oyarzc y el portugués Luis Fangueiro.
El resto de la tripulación la componían un mecánico español, 22 marineros chilenos, uno peruano y doce uruguayos, incluyendo entre ellos al observador técnico de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), Mario Andrés Morales.
Al zarpar, el pesquero no cumplía con el artículo 27º de la Ley Nº 13.833, que exige que la mitad de la tripulación fuera uruguaya: eran apenas 12 orientales en 41 tripulantes.
Sin embargo, un «rol de pesca» enviado el 25 de noviembre a la Prefectura Nacional Naval (PNN) de la Armada uruguaya decía que sólo había 27 tripulantes y de ellos, 13 eran uruguayos.
La falsa «crew list» fechada en Walvis Bay el 24 de noviembre fue enviada un día después al capitán de navío Jorge Raggio, de la Dirección Registral y de Marina Mercante, desde la dirección de correo «[email protected]» del empresario Luis Pazos, representante en Uruguay de la firma Navalmar SA, la propietaria del pesquero «Viarsa I», que días antes había capturado Australia.
Estos antecedentes serían remitidos por el capitán de navío Raggio, el 17 de febrero de 2004, al ministro de Trabajo y Seguridad Social, Santiago Pérez del Castillo, cuando el pesquero llegó al puerto de Perth, y se confirmó su verdadera tripulación.
Raggio identificaría a Luis Pazos como «presuntamente funcionario de Alcimar SA», la firma propietaria del «Maya V»
Whisky, brandy y vino en el puente…
¿Cuándo comenzaron la pesca?
RV – Calamos por primera vez en la madrugada del 25 de diciembre.
¿Trabajaron en Navidad? ¿No festejaron Nochebuena?
RV – Es algo normal, aunque no es un festejo común y corriente. Uno está ahí y va a trabajar.
BA – Hubo una copa de compartimiento, para los marineros nada más…
¿Y los oficiales?
BA – Todos mamados…
Usted, como camarero, debe saberlo mejor que nadie…
BA – Habían subido tres botellas de whisky, dos botellas de brandy, una caja de vino de 12 botellas y tres espumantes… No quedó nada. Se lo tomaron entre seis, desde la noche a la mañana.
¿Y quién controló el calado?
RV – El portugués. Estuvimos unas ocho horas y después comenzamos a recoger líneas y apareció un poco de pescado… merluza negra.
¿El barco tiene algún tipo de sonar que le permita detectar el cardumen?
RV – Eso no lo sé porque compete al puente de mando, donde nosotros no teníamos acceso.
Allí es donde sólo va la oficialidad… ¿sólo bebieron aquella noche o…?
BA – Varias veces. No estaban borrachos todos los días, pero varios días sí. Cada dos o tres días subían botellas, tenían una bodega aparte para ellos.
¿Estaban en contacto con el observador Mario Andrés Morales?
BA – Yo sí. Mario Andrés lo único que hacía era estar permanentemente detrás del patrón de pesca Manuel Torres, era lo único que hacía.
Usted, Vasconcellos, trabajó en la factoría cuando comenzó la pesca, ¿el observador de Dinara cumplió con su trabajo de control y medición de especímenes?
RV – Lo vi solamente dos veces en factoría. El día 26, cuando fue a buscar un par de botas y al día siguiente, que midió y pesó durante un par de horas, después no lo vi más…
¿El barco es muy grande?
RV – No. Mide unos 57 metros. Uno se anda tropezando con todo el mundo…
Mario Andrés, carabina y… ¡dinamita!
¿Vieron al observador Mario Andrés y a los oficiales disparar con una carabina a aves, lobos y ballenas?
RV – Cuando estás trabajando abajo no tenés visión de la cubierta. Nosotros calábamos en la popa del buque, donde hay una especie de ventana por la que se larga todo el arte de pesca. Desde allí sentíamos clarito los disparos… También cuando se larga, se tira una línea con banderines que se llama pajarera, que es para espantar las aves que vienen a comer las carnadas. Ahí veÃ
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