naturaleza y divulgación

David Attenborough festeja un siglo: la historia detrás del encuentro con los gorilas que conmovió al mundo

Los secretos de "La vida en la Tierra", la obra que reinventó el documental de naturaleza.

David Attenborough.
El reconocido presentador documental de ciencia y naturaleza, David Attenborough, cumplió 100 años el 8 de mayo de este año.

El naturalista británico David Attenborough celebra un siglo de vida. Al mirar atrás, hay un hito que brilla con luz propia: aquel encuentro de 1978 en los bosques de Ruanda con un grupo de gorilas que buscaban jugar. «Fue uno de los momentos más extraordinarios de mi vida… Aún sueño con ello.

Fue una experiencia sobrecogedora, todo lo que cualquiera apasionado por el mundo natural podría desear», evoca hoy el divulgador sobre esa escena que es, probablemente, uno de los fragmentos más icónicos de la historia de la televisión mundial.

David Frederick Attenborough (nacido en Londres el 8 de mayo de 1926) es un científico británico y uno de los divulgadores naturalistas más reconocidos de la televisión. Pionero en los documentales sobre la naturaleza, ha escrito y presentado ocho series (llegando a producir una novena) y posibilitó que se conozcan prácticamente todos los aspectos de la vida en la Tierra. Además, desempeñó cargos directivos en la BBC, entre ellos gerente de distribución de recursos humanos para BBC2 y director de programación de la cadena durante las décadas de 1960 y 1970. Es hermano menor del fallecido actor y director Richard Attenborough.

Aquella producción no fue una serie más; fue una revolución estética y científica. Con una mezcla de rigor académico y una capacidad de asombro envidiable, Attenborough logró que 500 millones de personas se sentaran frente al televisor, una cifra que hoy parece de ciencia ficción para un documental.

El propio naturalista lo tiene claro: «He tenido la suerte de tener una carrera larga haciendo programas de historia natural. Pero hubo una serie que lo cambió todo: ‘La vida en la Tierra'».

El hombre que renunció al poder por su pasión

Lo que pocos recuerdan es que, antes de ser la voz de la naturaleza, Attenborough estaba destinado a los despachos más altos de la comunicación británica. Había entrado a la BBC en 1952 y, aunque al principio dudaron de su potencial frente a cámara por el tamaño de sus dientes, el destino lo puso al frente de un programa de animales por la baja de un presentador.

«Me formé como biólogo en la universidad. Lo que quería hacer era historia natural», reconoce.

A pesar de su éxito como ejecutivo, donde impulsó proyectos de gran calibre, sentía que la gestión «no era ni de lejos tan divertido». Estaba a un paso de convertirse en el Director General de la BBC, el puesto más influyente de la televisión de la época, pero prefirió dar un paso al costado.

Su motivación era clara: «Anhelaba hacer una serie que contara el desarrollo de la historia de la vida, de la evolución, empezando por los animales más simples y recorriendo el camino hasta llegar a monos, simios y humanidad». Una semana después de dejar su cargo, puso manos a la obra. Según sus palabras: «y así fue como me puse a trabajar en ‘La vida en la Tierra’. ‘Fue el punto de inflexión en mi vida'».

Mirá el homenaje que le hicieron a David Attenborough por su cumpleaños numero 100, con un mensaje oficial de la corona inglesa:

Una logística de locos: 60 vueltas al mundo en tres años

En 1976 arrancó una filmación sin precedentes. El equipo viajó a 40 países para registrar más de 600 especies, recorriendo unos 2,4 millones de kilómetros. El desafío logístico era total.

Richard Brook, uno de los productores, recuerda que el trabajo consistía en dar vida a los libretos de Attenborough: «pero, por supuesto, luego tuvimos que buscar los ejemplos de lo que él estaba hablando». La pregunta recurrente era: «¿Dónde podemos filmar esta serpiente que menciona, en Australia o en Nicaragua?».

En un mundo sin internet ni celulares, todo se resolvía por correo o llamadas de dudosa calidad. Sin embargo, la tecnología de imagen estaba en pleno auge.

«Queríamos mostrar el mundo natural como nunca antes se había visto. Pero, ¿cómo lo filmaríamos?», se preguntaba Attenborough. La respuesta llegó con nuevos lentes y cámaras de cámara lenta. «Cada pocos meses surgía una nueva mejora, un nuevo dispositivo que permitía obtener mejores imágenes», explica el naturalista sobre esos avances que permitieron ver detalles invisibles al ojo humano.

Paciencia extrema en el living de la abuela

No todas las proezas ocurrieron en selvas exóticas. Rodger Jackman, el camarógrafo más joven, terminó armando un estudio en la casa de su abuela para cumplir una misión casi imposible: filmar el nacimiento de las crías de una rana de Darwin, donde el macho incuba los huevos en su boca.

Fue una prueba de nervios. «Empecé a esperar… No tenía ni idea de cuánto iba a tardar», cuenta Jackman, quien necesitó ayuda de su familia para hacer guardias y poder dormir.

Tras quince días de vigilia, «de repente noté algo ligeramente diferente en la rana». El resultado fue una joya de la cinematografía: «un segundo o dos de película… ¡guau!».

Alergias, tortugas ruidosas y un pez «imposible»

El rodaje estuvo lleno de imprevistos desopilantes. En el Gran Cañón, Attenborough planeaba un cierre épico bajando en burro hacia las rocas más antiguas, pero descubrió una alergia severa al pelo del animal: «Iba a ser el gran momento culminante en el que yo aparecería en primer plano hablando», explica, pero al final «descubrí que era alérgico al pelo de los burros; cuando llegamos al fondo, tenía los ojos tan hinchados que estaban casi cerrados».

Mirá un resumen de la trayectoria del referente de documentales de naturaleza de los últimos años (en inglés):

En Galápagos, lugar que define como «muy emocionante pues, para cualquiera interesado en la historia natural, es un lugar casi sagrado: es donde Darwin vio por primera vez los elementos de la historia que queríamos relatar», el problema fue el ruido. La intensa actividad sexual de las tortugas gigantes, que «emiten fuertes bramidos cuando están copulando», no dejaba dormir a nadie.

Incluso persiguieron al celacanto, un pez clave para entender la evolución. Tras varios intentos fallidos en las Islas Comoras, cuando ya se daban por vencidos, un pescador local capturó uno vivo. Para Attenborough, «fue un hito en la historia evolutiva que esta importante criatura hubiera sido filmada viva».

Entre el éxtasis con los gorilas y el miedo en Ruanda

El momento más tenso y, a la vez, más bello ocurrió en Ruanda. El equipo buscaba mostrar el pulgar oponible de los primates. «No teníamos ni idea de lo que íbamos a presenciar… o lo cerca que estaríamos de perderlo todo», confiesa David. Bajo la tutela de Dian Fossey, lograron una cercanía mística: «Hay más significado y comprensión mutua en intercambiar una mirada con un gorila que con cualquier otro animal que conozca».

Mientras David intentaba hablar a cámara, los gorilas jóvenes empezaron a sacarle los zapatos y a subirse encima suyo. «¡Hubo un momento en el que sólo se veía la parte superior de la cabeza de David!», recuerda el director John Sparks. La tensión subió cuando una hembra le tocó la cara y le metió un dedo en la boca.

Escena del documental donde Attenborough interactuó directamente con los gorilas.
Escena del documental La vida en la Tierra donde Attenborough interactuó directamente con los gorilas.

«Pensé: ‘Dios mío, le va a arrancar la cabeza y aún no hemos terminado la serie’. ¡No fue un pensamiento muy caritativo!», admite Sparks. Pero Attenborough estaba en otro plano: «Fue uno de los momentos más privilegiados de mi vida…».

La aventura terminó casi en tragedia cuando soldados ruandeses los detuvieron y confiscaron el material. Solo la astucia del camarógrafo Martin Saunders, que cambió las etiquetas de los rollos por película virgen, salvó las grabaciones. Tras pasar una noche arrestados, fueron liberados.

Al final del camino, «La vida en la Tierra» no solo fue un éxito de audiencia en 1979, sino que impulsó la protección de especies en peligro. Para el hombre que hoy cumple un siglo, el objetivo siempre fue el mismo: «nos propusimos contar la mejor historia del mundo».

Al igual que Attenborough, existieron otras personalidades a lo largo de los años que dedicaron su vida a la divulgación de la información científica, de manera que la sociedad pueda acceder a una comprensión del mundo más amplio.

Carl Sagan, por ejemplo, revolucionó la divulgación de estas temáticas con su serie «Cosmos» (1980) y su enfoque humanista y poético de la astrofísica, convirtiendo el conocimiento científico en parte de la cultura popular.

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Figuras destacadas por su compromiso con la divulgación de información científica sobre la naturaleza y cómo funciona la vida en el planeta tierra: Una lista con tan solo algunos.

1. Televisión y Documentales (Naturaleza y Ciencia)

David Attenborough: Considerado el divulgador naturalista más influyente de la historia, este biólogo británico ha transformado la forma en que el mundo observa la biodiversidad a través de sus siete décadas de trayectoria con la BBC, produciendo series icónicas como La Vida en la Tierra o Planet Earth.

Félix Rodríguez de la Fuente: En España, fue el gran divulgador de la naturaleza en TVE, famoso por su serie «El Hombre y la Tierra» y su férrea defensa del lobo ibérico, logrando una conexión emocional con la audiencia similar a la de Sagan con el cosmos.

Neil deGrasse Tyson: Astrofísico y sucesor espiritual de Sagan, conocido por presentar la nueva versión de «Cosmos: A Spacetime Odyssey» (2014) y por acercar la ciencia a audiencias masivas a través de la televisión y sus podcasts.

Bill Nye («The Science Guy»): Revolucionó la divulgación científica infantil en televisión en los años 90 con su programa rápido y energético, enfocado en despertar la curiosidad científica en niños.

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2. Radio, Libros y Televisión (Ciencia General)

Isaac Asimov: Aunque conocido principalmente como escritor de ciencia ficción, fue un prolífico divulgador científico que acercó la física, la astronomía y la química al público general a través de cientos de libros, siendo considerado uno de los mejores comunicadores de la historia.

Michio Kaku: Físico teórico que utiliza la radio y la televisión para popularizar la física cuántica, el futuro de la tecnología y el universo, conocido por hacer la ciencia compleja muy emocionante.

3. Cine, Radio y Producciones Educativas

Jacques Cousteau: Oceanógrafo y cineasta francés que marcó un hito con sus documentales submarinos y la película «El mundo del silencio» (1956), llevando a las familias la belleza y misterio de los océanos.

James Burke: Famoso por sus series de televisión de la BBC, particularmente «Connections» (1978), donde exploraba la historia de la ciencia y la tecnología, demostrando cómo los descubrimientos están interconectados.

Figuras clave que definieron la divulgación:

Alexander von Humboldt (Siglo XIX): El precursor, cuyos viajes y libros cambiaron la percepción de la naturaleza como un todo interconectado.

Rachel Carson: Científica cuyo libro Primavera Silenciosa revolucionó la conciencia ecológica mundial.

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