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Nigel Farage renuncia a su banca en pleno escándalo por una dádiva de £5 millones vinculada al Brexit

El líder de Reform UK y principal impulsor del Brexit dejó su banca en Clacton-on-Sea para forzar una elección parcial, mientras el comisionado parlamentario de estándares investiga una donación de 5 millones de libras esterlinas que no habría declarado a tiempo.

Nigel Farage junto al vicepresidente estadounidense, JD Vance, durante una visita oficial al Reino Unido
Nigel Farage junto al vicepresidente estadounidense, JD Vance, durante una visita oficial al Reino Unido

Nigel Farage, el político que hace una década lideró la campaña por la salida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit), renunció este martes a su banca en el Parlamento británico. La decisión, anunciada a través de un video en su canal de YouTube, busca forzar una elección parcial en su circunscripción de Clacton-on-Sea, en el condado de Essex, donde competirá para recuperar el mismo escaño que acaba de abandonar.

El movimiento llega en medio de una creciente polémica sobre el origen de parte de su patrimonio personal. El comisionado parlamentario de estándares, Daniel Greenberg, investiga una donación de 5 millones de libras esterlinas, equivalentes a unos 6,7 millones de dólares, que el líder de Reform UK recibió del empresario Christopher Harborne, vinculado al negocio de las criptomonedas y radicado en Tailandia. El pago llegó justo antes de que Farage confirmara su candidatura para las elecciones generales de 2024.

Una dádiva no declarada por Farage

Según las normas parlamentarias británicas, cualquier obsequio superior a 300 libras recibido en los doce meses previos a una elección debe ser declarado, salvo que no pueda vincularse razonablemente con la actividad política del legislador. Farage sostiene que la donación de Harborne fue un regalo personal, destinado a financiar su seguridad, y que la recibió antes de asumir formalmente su cargo. La descripción que él mismo hizo del dinero fue elocuente: dijo que equivalía a «ganar la lotería«.

El escándalo tomó fuerza el fin de semana previo a su renuncia, cuando el periódico The Sunday Times publicó que Farage tampoco había declarado regalos y pagos recibidos del empresario británico George Cottrell. Cottrell fue acusado formalmente por la justicia estadounidense en 2016 por conspiración de lavado de dinero, fraude electrónico, chantaje y extorsión, antecedentes que aumentaron la presión sobre el líder de Reform UK.

En su comparecencia, Farage no aceptó preguntas de la prensa. «No hice nada malo. No violé la ley de ninguna manera«, afirmó, y agregó una frase que resume su estrategia discursiva: «Enriquecerse no es un delito». Planteó además la elección parcial como una disputa entre «el pueblo de Clacton» y «el establishment» político tradicional.

La investigación parlamentaria quedará suspendida mientras dure el proceso electoral. Si Farage resulta derrotado, el comisionado de estándares decidirá si retoma o no el expediente, de acuerdo con el protocolo habitual del organismo.

La reacción de los principales partidos británicos fue de rechazo, aunque con una particularidad que llamó la atención de los analistas: ninguno competirá contra él. El Partido Laborista, los Conservadores y los Liberal Demócratas confirmaron que no presentarán candidatos en la elección especial.

Acusaciones de corrupción contra Farage

Un vocero laborista fue directo en su crítica: acusó a Farage de estar «envuelto en un escándalo de corrupción» y de intentar «desesperadamente cambiar de tema», calificando la jugada de «patética». Los liberaldemócratas, por su parte, pidieron a otras fuerzas abstenerse para no amplificar lo que definieron como un «proyecto de vanidad«.

Keir Starmer, quien dejó el cargo de primer ministro el mes pasado, también cuestionó la maniobra y la calificó de «desesperada», al señalar en redes sociales que la política debería centrarse en mejorar la vida de las personas y no en el beneficio personal.

El trasfondo político agrega tensión al episodio. El Partido Laborista se encuentra en pleno proceso de renovación de liderazgo tras la salida de Starmer, y se espera que designe a un nuevo referente en menos de dos semanas, con el exalcalde de Manchester, Andy Burnham, como principal candidato.

A esto se suma el fuerte envión electoral de Reform UK: en las últimas elecciones municipales y regionales, el partido de Farage ganó 1.451 nuevos concejales, una cifra casi idéntica a los 1.496 que perdió el laborismo. Reform UK también le arrebató terreno al Labour en Gales y quedó empatado en número de escaños en Escocia.

Clacton-on-Sea, la circunscripción en disputa, es un bastión seguro para Farage: la ganó en 2024 con el 46,2% de los votos. Reform UK adelantó que costeará el proceso electoral de su bolsillo para evitar cuestionamientos sobre el uso de fondos públicos.

Pese al respaldo político y electoral con el que cuenta, los analistas advierten que la estrategia tiene un límite. Aun si Farage logra ser reelegido con comodidad, la investigación parlamentaria por la donación de Harborne probablemente se reactive una vez concluido el proceso electoral, dejando pendiente la pregunta de fondo que originó el escándalo: si el dirigente que impulsó la salida del Reino Unido de la Unión Europea ocultó o no información sobre el origen de su patrimonio.

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