Renunció Keir Starmer como primer ministro británico: seis han dejado el cargo desde el Brexit
El primer ministro británico reconoció que su partido ya no lo consideraba la mejor opción para las próximas elecciones generales y aceptó la decisión "con buena gracia". Andy Burnham, exalcalde de Manchester, confirmó que buscará reemplazarlo.

Keir Starmer anunció este lunes su renuncia como primer ministro del Reino Unido y líder del Partido Laborista desde las puertas del número 10 de Downing Street, cerrando uno de los mandatos más breves y convulsos en la historia política reciente de Gran Bretaña.
«Cada decisión que he tomado ha sido orientada a poner al país que amo primero. Por eso renunciaré como líder del Partido Laborista. Esta mañana hablé con Su Majestad el rey para informarle de mi decisión», dijo Starmer frente a los micrófonos, con visible emoción contenida.
Permaneció en Downing Street apenas 717 días desde que su partido ganó las elecciones generales de 2024 con una mayoría histórica en la Cámara de los Comunes. Esa victoria aplastante quedó reducida, en dos años, a una crisis de legitimidad sin salida.
La acumulación que lo hizo insostenible
La renuncia no fue producto de un solo error, sino de una cadena de fracturas que se retroalimentaron. En las elecciones locales de mayo de 2026, el Partido Laborista perdió más de 1.100 concejales en toda Inglaterra, mientras que Reform UK, el partido antiinmigración de Nigel Farage, ganó más de 1.450. Los resultados fueron leídos como un veredicto directo sobre su liderazgo.
Más de 80 diputados laboristas le exigieron por escrito que se marchara tras ese golpe electoral. La presión parlamentaria se convirtió en institucional cuando los dos máximos responsables de Defensa renunciaron el 11 de junio, acusando a Starmer de no invertir suficiente en el Plan de Inversión en Defensa.
A ese deterioro se sumó el caso Mandelson. Starmer fue criticado por nombrar a Peter Mandelson, estrecho colaborador del fallecido y condenado agresor sexual Jeffrey Epstein, como embajador del Reino Unido en Washington. Documentos gubernamentales divulgados posteriormente revelaron que había sido advertido de los «riesgos reputacionales» que implicaba esa designación. Starmer terminó despidiéndolo en septiembre.
A nivel internacional, su decisión de mantenerse al margen de la guerra contra Irán —una postura que incluso sus detractores han reconocido como valiente y de principios— tensó su relación con Donald Trump, con quien había construido un vínculo inicialmente funcional.
El detonante inmediato: Burnham volvió al Parlamento
Andy Burnham, exalcalde de Greater Manchester y favorito para sucederlo, ganó la elección parcial en Makerfield el viernes pasado y regresó así al Parlamento. Su retorno formalizó lo que todos sabían: había un sucesor creíble esperando, y eso aceleró el desenlace.
Horas antes de anunciar su renuncia, Starmer había declarado que no pensaba «alejarse de esto«. Pero la especulación intensa del fin de semana y las consultas privadas con ministros cambiaron el panorama. Burnham confirmó su candidatura pocas horas después del anuncio y es ya el favorito abrumador.
En su discurso, Starmer reconoció la señal que recibía de su partido: «La pregunta que me hace mi partido ahora es si soy la mejor persona para liderarlos en las próximas elecciones generales. He escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario. Y acepto esa respuesta con buena gracia.»
El séptimo primer ministro en una década
Con la salida de Starmer, el Reino Unido se prepara para tener su séptimo primer ministro en apenas una década, una secuencia sin precedentes en la historia moderna del país.
El ciclo comenzó cuando David Cameron convocó el referéndum del Brexit en 2016 y renunció tras perderlo. Le siguió Theresa May, que no logró que el Parlamento ratificara su acuerdo de salida de la Unión Europea.
Boris Johnson concretó el Brexit pero cayó por escándalos internos. Liz Truss gobernó 44 días antes de que su presupuesto desatara el caos en los mercados financieros. Rishi Sunak intentó estabilizar la economía y perdió las elecciones de 2024. Starmer llegó con una mayoría histórica y se va dos años después.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, valoró la gestión de Starmer al conocer su renuncia: «A muchos líderes les lleva años convertirse en el estadista que tú te convertiste en solo dos años. La seguridad europea y ucraniana es más sólida gracias a ti.»
Lo que sigue para Reino Unido
Para participar en la contienda por el liderazgo laborista, los candidatos necesitan el respaldo del 20% de los diputados del partido. Si más de uno supera ese umbral, la decisión final recae en los militantes y simpatizantes. Burnham parte con una ventaja tan amplia que algunos en el partido han expresado la esperanza de que la transición sea ordenada y sin una disputa prolongada.
Starmer seguirá en el cargo como primer ministro en funciones hasta que el proceso concluya, con el objetivo declarado de garantizar una transferencia de poder estable. Fue en esa misma acera, frente al número 10, donde llegó hace menos de dos años con una promesa de cambio. La misma acera donde la dejó ir.
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