La ONU declaró la esclavitud como delito de lesa humanidad: EE.UU., Israel y Argentina votaron en contra
Argentina, Estados Unidos e Israel fueron los únicos tres países que votaron en contra del texto que califica la esclavitud como un delito de lesa humanidad, impulsado por Ghana en nombre del Grupo Africano.
🔴 La Asamblea General de la ONU aprueba una resolución que califica la trata de esclavos y la esclavitud como «el crimen de lesa humanidad más grave» de la historia.
A favor: 123
En contra: 3 (Argentina, Estados Unidos, Israel)
Abstenciones: 52 pic.twitter.com/KSGJpROvlg— Noticias ONU (@NoticiasONU) March 25, 2026
Naciones Unidas adoptó este miércoles un texto en el que califica la trata transatlántica de esclavos y el sistema de esclavitud como “el crimen de lesa humanidad más grave” de la historia. La resolución, impulsada por el grupo de Estados africanos y presentada por Ghana, recibió 123 votos a favor, tres en contra y 52 abstenciones durante la sesión plenaria del organismo.
Los países que votaron en contra fueron Argentina, Estados Unidos e Israel. Entre las naciones que se abstuvieron se encuentran varias de la Unión Europea, así como el Reino Unido, Canadá, Australia y Japón, entre otras. El resultado refleja una división marcada en torno al modo en que la comunidad internacional aborda los legados históricos de la esclavitud y las demandas de reparaciones vinculadas a ese pasado.
El texto aprobado reconoce formalmente que la esclavitud racializada y la trata de personas que la acompañaron constituyeron un fenómeno de magnitud y duración excepcionales. La resolución no se limita a una declaración simbólica, sino que incluye un llamado a los Estados miembros para que consideren mecanismos de reparación, restitución y reconciliación como parte de una respuesta estructural a los efectos persistentes de ese sistema.
Una resolución contra la esclavitud de amplísimo consenso
La iniciativa fue presentada por Ghana en nombre del Grupo Africano, que desde hace años promueve en distintos foros de Naciones Unidas un reconocimiento más explícito de la esclavitud como crimen contra la humanidad con implicaciones jurídicas y políticas actuales. El debate previo a la votación se extendió por varias horas, con intervenciones de representantes de más de 70 países.
Durante la sesión, los delegados que respaldaron el texto subrayaron que el sistema esclavista no solo constituyó una violación masiva de derechos humanos en su momento, sino que sus consecuencias económicas, sociales y raciales persisten en la actualidad. Quienes se opusieron o se abstuvieron argumentaron, en términos generales, objeciones de tipo jurídico, histórico o relacionadas con el enfoque de reparaciones que subyace en el texto.
La resolución no es vinculante en términos de derecho internacional, pero tiene un peso político significativo al tratarse de una declaración adoptada por mayoría calificada en el principal órgano deliberativo de Naciones Unidas. La votación se produce en el marco del Día Internacional en Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos, que se conmemora cada 25 de marzo.
Argentina, Estados Unidos e Israel: los únicos tres países que votaron en contra
Argentina, Estados Unidos e Israel fueron los únicos Estados que registraron su voto negativo. En declaraciones realizadas ante la Asamblea, los representantes de estos países expusieron sus razones sin adherir al consenso general. La delegación argentina sostuvo que, si bien rechaza la esclavitud en todas sus formas, el texto presentaba deficiencias en su redacción y abría interrogantes sobre la aplicabilidad de ciertos conceptos jurídicos con efectos retroactivos.
Estados Unidos, por su parte, argumentó que el lenguaje de la resolución, en particular las referencias a reparaciones, no se ajustaba a su posición histórica en la materia. La delegación estadounidense señaló que el país ya ha implementado políticas internas para abordar las secuelas de la esclavitud y que no consideraba necesario respaldar un instrumento internacional con esas características.
Israel manifestó su desacuerdo con el énfasis puesto en la dimensión racial del sistema esclavista y alertó sobre lo que calificó como una selectividad en el tratamiento histórico de crímenes contra la humanidad. Los tres países coincidieron en votar en contra pese a que en sesiones anteriores habían apoyado textos relacionados con el reconocimiento de la esclavitud como crimen contra la humanidad.
El peso de las abstenciones
Las 52 abstenciones representan un dato clave para interpretar el alcance de la resolución. Países como Francia, Alemania, España, Italia, Países Bajos y Bélgica optaron por no respaldar el texto, a pesar de que en años anteriores habían apoyado iniciativas similares en comisiones de la ONU o en la propia Asamblea General.
Los representantes de estos Estados argumentaron que, si bien reconocen la gravedad histórica de la esclavitud, consideraban que la fórmula utilizada para calificarla como “el crimen de lesa humanidad más grave” carecía de precedentes en el derecho internacional y podría generar interpretaciones jurídicas contradictorias. Varios de ellos también expresaron reservas respecto a los párrafos que vinculan directamente el pasado esclavista con la exigencia de reparaciones estatales en el presente.
El grupo de abstenciones incluyó además a naciones de América Latina, Asia y Europa del Este. En varios casos, los gobiernos señalaron que la resolución no distinguía con claridad entre responsabilidades históricas y obligaciones contemporáneas, lo que dificultaba su respaldo sin matices.

Alcances del texto aprobado
El documento aprobado consta de 14 párrafos operativos en los que se insta a los Estados miembros a intensificar la educación sobre la trata transatlántica de esclavos, a preservar la memoria de las víctimas y a considerar medidas para reparar los daños materiales y morales derivados de ese sistema. La resolución también encomienda al secretario general de la ONU que presente un informe sobre la implementación de estos llamados en la próxima sesión de la Asamblea.
Uno de los puntos que generó mayor controversia durante las negociaciones fue la referencia explícita a la reparación como componente de la justicia restaurativa. El texto original presentado por el Grupo Africano incluía un lenguaje más amplio sobre la posibilidad de establecer mecanismos de compensación; la versión final incorporó ajustes que moderaron algunas de esas formulaciones, pero mantuvo el principio de que los Estados deben abordar el tema en el marco de sus políticas nacionales e internacionales.
La votación de este miércoles se inscribe en un ciclo de creciente atención en Naciones Unidas hacia los reclamos de reparaciones por parte de países del Caribe, África y organizaciones de la sociedad civil. En 2024, la Asamblea General ya había aprobado una resolución similar, aunque con un lenguaje menos categórico y con un número menor de votos en contra. La nueva resolución eleva el tono al calificar la esclavitud como el crimen de lesa humanidad más grave, una fórmula que no aparece en instrumentos anteriores del sistema de Naciones Unidas.
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