Estados Unidos pierde su estatus de democracia liberal por primera vez en 50 años
Trump regresó para arrasar con todo lo que se le ponga en frente a sus ambiciones, incluso con la misma democracia que lo llevó al poder.

El país que se autoproclamó durante décadas el faro de la democracia global acaba de perder ese título según los estándares académicos internacionales. No es una declaración política ni un slogan opositor: es la conclusión de uno de los institutos de investigación más rigurosos del planeta, publicada el 17 de marzo de 2026 en Gotemburgo, Suecia.
El Instituto V-Dem, que desde hace años evalúa el estado de la democracia en 202 países y territorios usando más de 600 indicadores, degradó a Estados Unidos de «democracia liberal» a «democracia electoral». Es la primera vez en más de 50 años que el país cae a esa categoría. El documento se titula Unraveling the Democratic Era? y su portada habla sola: una bandera estadounidense deteriorada con las letras «S.O.S.» pintadas en aerosol sobre las franjas.
El índice cayó 24% en un solo año
La diferencia entre ambas categorías no es menor. Una democracia liberal garantiza elecciones libres pero también algo más profundo: frenos al poder ejecutivo, protección de los derechos individuales frente a la mayoría, independencia judicial real y libertades civiles consolidadas. Una democracia electoral, en cambio, mantiene los comicios pero carece de esos contrapesos. En esa franja habitan hoy países como Gambia, Brasil, Canadá o el Reino Unido.
El puntaje de Estados Unidos en el Índice de Democracia Liberal de V-Dem cayó 24% en apenas un año. En el ranking global, el país pasó del puesto 20 al 51 entre 179 naciones evaluadas. El autor principal del informe, el profesor Staffan Lindberg, fue directo: «La velocidad a la que se está desmantelando la democracia estadounidense no tiene precedentes en la historia moderna».
Lo que Trump hizo en su primer año de regreso
El informe dedica una sección especial al caso estadounidense y no deja ambigüedad sobre las causas. Desde que Trump retomó el poder en enero de 2025, el gobierno avanzó sobre los pilares institucionales que distinguen a una democracia liberal de un régimen que solo organiza elecciones.
El primer eje documentado es la concentración del poder ejecutivo. El Congreso, controlado por republicanos, cedió atribuciones legislativas, fiscales y de supervisión en favor de la Casa Blanca, debilitando el sistema de controles que la Constitución diseñó para evitar abusos. Según V-Dem, este proceso fue más rápido que el que vivieron India, Hungría o Turquía en sus respectivos procesos de erosión democrática.
El segundo frente fue la libertad de expresión. El informe sostiene que se encuentra en su nivel más bajo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Las presiones sobre medios de comunicación, el hostigamiento a voces disidentes y la autocensura creciente en redacciones y universidades configuran un panorama que los investigadores califican de alarmante.
El tercero involucra la politización del aparato estatal. Departamentos clave como Defensa, Justicia y Seguridad Nacional sufrieron purgas de funcionarios de carrera, reemplazados por perfiles seleccionados por lealtad personal al presidente antes que por competencia técnica o institucional.
A eso se suma el uso de retórica de nacionalismo cristiano que erosiona la separación entre Iglesia y Estado, las detenciones masivas en el marco de las campañas de deportación y lo que el informe describe como amenazas al uso de la fuerza contra manifestantes.
Un caso único en el mundo
V-Dem identifica a Estados Unidos como el único país donde un movimiento de ultraderecha, nacionalista y antipluralista logró tomar el control de uno de los dos partidos dentro de un sistema bipartidista consolidado. Esa particularidad hace que la comparación con Hungría o Turquía, aunque válida en términos de deterioro institucional, no capture del todo la singularidad del proceso americano.
El contexto global tampoco es menor. Por segundo año consecutivo, hay más autocracias que democracias en el mundo. De los 44 países identificados como en proceso de autocratización —que concentran el 41% de la población mundial—, 6 de los 10 nuevos casos corresponden a Europa y América del Norte. Italia, el Reino Unido, Croacia, Eslovenia y Eslovaquia acompañan a Estados Unidos en esa lista.
El panorama general retrocedió al nivel de 1978. Los avances de la llamada «tercera ola» de democratización, iniciada a mediados de los 70, están prácticamente borrados.
Lo que viene: las elecciones de medio término como prueba decisiva
El informe señala que el sistema judicial, y en última instancia la Corte Suprema, será probablemente el último dique institucional frente al avance del ejecutivo. Pero advierte que hay señales de que la administración Trump busca influir también sobre el proceso electoral de las elecciones de medio término de noviembre de 2026, cuando se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.
«Las elecciones de medio término de 2026 serán una prueba crítica para la calidad de los comicios y la democracia en Estados Unidos. Si los indicadores electorales también bajan, el país caerá aún más», señaló Lindberg.
La historia registra casos de países que revirtieron procesos de autocratización. V-Dem los estudió. La conclusión es que el primer ciclo electoral suele ser el momento más determinante. Para Estados Unidos, ese momento es este año.
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