Nueva pirámide nutricional en Estados Unidos busca incentivar industria agrícola y ganadera
La nutrición en Estados Unidos acaba de dar vuelta toda la alimentación recomendada en los últimos años, literalmente.

La nueva pirámide alimentaria de EE. UU.: Un cambio radical en la nutrición
Los estadounidenses le dieron la bienvenida a una nueva pirámide alimentaria promovida por políticas del gobierno y diseñada para fomentar la industria agrícola y agropecuaria, nacida en un think tank del Departamento de Salud y Servicios Humanos bajo la dirección de Robert Kennedy Jr.
Este nuevo esquema nutricional se alinea con el movimiento MAHA (Make America Healthy Again), cuyo objetivo es rescatar a la población estadounidense de patrones alimentarios perjudiciales, caracterizados por el consumo excesivo de hamburguesas, salchichas entre otros otros embutidos, lácteos, azúcar, y sal en exceso, y todo comidas ultraprocesadas que requieren poco o ningún esfuerzo culinario.
La última versión antes de los cambios recientes (2026) fue MiPlato de 2011, promovido por Michelle Obama), que reemplazó a MiPirámide de 2005, dónde se enfatizaba no solo en los alimentos como verduras y carnes sino en el ejercicio físico y cuidar de la salud de manera más holística general: no fumar, reducir el alcohol al mínimo, buena higiene del sueño, tiempo libre, etc.
Inversión de la pirámide alimentaria tradicional
La nueva pirámide alimentaria altera el orden convencional, otorgando mucha mayor prioridad a las proteínas y grasas de calidad, sobre todo la carne roja, al mismo tiempo que limita el consumo de cereales, que han sido considerados esenciales desde mediados del siglo XX. ¿Pero dónde conseguirán estos alimentos los estadounidenses cuando en todas las góndolas el 90% son procesados y no existe una cultura general de locales de verdulerías en los barrios?
La recepción de esta inversión por parte de la comunidad médica y de nutricionistas ha sido mayoritariamente positiva, aunque también cuestionada por otra gran parte. Mientras que muchos celebran esta hoja de ruta que favorece alimentos frescos y evita ultraprocesados, algo que se venía pidiendo en las discusiones propuestas por distintos políticos en el congreso del país, también se percibe como una adaptación a las preferencias y exigencias alimentarias que cada vez mas estadounidenses exigen.
Además y por sobre todas las cosas, este enfoque proporciona un apoyo significativo al sector agrícola y ganadero. Algunos médicos expertos en nutrición resaltaron el hecho de que esta nueva medida intenta cambiar el paradigma para dichas industrias y beneficia más un crecimiento económico en estos sectores, más que buscar una mejoría real en la salud de la población.
Cabe destacar que a nivel mundial, la industria ganadera y agrícola consume la mayor parte del trigo y maíz producido, aproximadamente entre el 60% y 80%, ya que es el ingrediente principal en piensos (alimento que se da al ganado) para la alimentación animal (aves, cerdos, bovinos, etc.), siendo esta tendencia aún más marcada en países desarrollados, transformando el cereal en proteína animal y valor agregado.
Además, a nivel mundial, aproximadamente un tercio o más del 30% del maíz cultivado es transgénico, con cifras recientes que sitúan este porcentaje alrededor del 33.7% en 2024, aunque en países como Estados Unidos, la adopción es mucho mayor, superando el 90% de la producción.
Este cultivo genéticamente modificado (OGM) ha crecido constantemente desde su introducción en los 90 y no ha dejado de ser tema de debate entre la comunidad científica, por su potencial amenaza para la salud pública, en especial por el uso constante de pesticidas ya probados ser nocivos y prohibidos en muchos países como el glisfosato. Es decir, quieren alejarlos del trigo y el maíz, y los animales que comen se alimentan de estos productos envenenados.
El país norteamericano enfrenta el desafío de mejorar la nutrición hace muchos años, combatiendo la alta obesidad con guías renovadas que promueven «comida real» (entera/mínimamente procesada) y más proteínas, mientras luchan contra la inseguridad alimentaria (SNAP, WIC) y el desperdicio de alimentos, aunque persisten debates sobre la entrega de subsidios, acceso a alimentos de calidad y la eficacia de políticas para garantizar estos alimentos sanos para todos.
Cultura yankee de la desnutrición
Existen los locales de frutas y verduras en ciudades grandes y pequeñas de EE. UU., pero son menos comunes que en Latinoamérica; Los supermercados normales o markets medianos con mayor acceso en su mayoría no tienen zona de verdulería o alimentos frescos.
Los locales que sí venden alimentos frescos se encuentran principalmente en mercados agrícolas centrales (Farmers Markets), mercados públicos como el Eastern Market en Detroit, tiendas especializadas para comunidades (como bodegas hispanas), y secciones dentro de grandes supermercados como Aldi, Trader Joe’s, y Whole Foods, aunque el modelo predominante es la compra en grandes cadenas de supermercados.
Además, en muchas ciudades caras como Nueva York, no solo es dificil conseguir alimentos frescos si no que es exponencialmente caro en comparación a comidas saciadoras y adicitivas por 1 dólar.
En EE.UU. No existe una cultura instaurada de verdulerías del barrio o en zonas transitadas. Los avances científicos y la información sobre salud disponible ha logrado con los años concientizar cada vez más a la población, resultando en una mayor propuesta de locales «green» y alimentos frescos o «real food» en contra de los ultraprocesados que contienen todo tipo de químicos, pero este surgimiento parece no haber sido suficiente para palear problemas generalizados de salud pública.
Promoviendo la salud a través de la alimentación
La alimentación puede desempeñar un papel crucial en nuestra salud, actuando como un seguro de vida o, por el contrario, como un peso que contribuye a diversas enfermedades.
La investigación científica ha demostrado que las dietas occidentales, cargadas de ultraprocesados y con escasa presencia de frutas y verduras, son un factor de riesgo para una serie de enfermedades cardiometabólicas. Para revertir esta tendencia, la nueva guía nutricional se presenta, según las palabras de Kennedy, como «unas directrices para devolvernos a lo básico».
Él destaca la importancia de priorizar en los hogares estadounidenses los alimentos frescos y nutritivos —como proteínas, lácteos, verduras, frutas, grasas saludables y cereales integrales— mientras se reduce radicalmente la ingesta de productos altamente procesados. «Así es como lograremos que Estados Unidos vuelva a ser saludable», afirma.
Come comida real: 9 puntos clave
Bajo el lema ‘come comida real’ (Eat Real Food), la nueva guía establece un enfoque práctico en 9 puntos clave:
- Priorizar las proteínas en cada comida (1,2–1,6 g/kg/día).
- Consumir productos lácteos enteros sin azúcares añadidos.
- Comer verduras y frutas a lo largo del día (3 raciones de vegetales y 2 de fruta).
- Incorporar grasas saludables de carnes, mariscos, huevos, nueces, semillas, aceitunas y palta.
- Sí a los cereales integrales, con una drástica reducción de los refinados.
- Consumo limitado de alimentos ultraprocesados, azúcares añadidos y aditivos artificiales.
- Elegir agua y bebidas sin azúcar para mantener la hidratación.
- Limitar el consumo de alcohol para mejorar la salud general.
- Adecuar las porciones según la edad, el sexo, el peso y el nivel de actividad.
Con estas directrices, se espera que los estadounidenses adopten una alimentación más saludable que no solo mejore su bienestar personal, sino que también empodere la producción local.
Te recomendamos
oro negro
Peter Thiel desembarca en Vaca Muerta con una participación récord en la mayor exportadora de petróleo
El fondo Thiel Macro LLC adquirió casi 1,2 millones de acciones de Vista, la única empresa no estadounidense en su cartera, mientras el magnate establece vínculos personales y políticos en el país.






Compartí tu opinión con toda la comunidad