Cómo hacer el risotto más saludable y delicioso con calabaza y zanahoria en pocos pasos
El risotto, uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía italiana,
Tiene raíces que se remontan a la región de Lombardía, en el norte de Italia. Su origen se atribuye a las tradiciones agrícolas y a la abundancia de arroz en esa zona, particularmente en los valles de las colinas y las llanuras cercanas a los lagos Como y Garda.
La palabra «risotto» deriva del italiano «riso», que significa arroz, y su preparación se popularizó en toda Italia y, posteriormente, en el mundo, gracias a su versatilidad y sabor cremoso y que caracteriza al plato.
El risotto se ha convertido en un símbolo de la cocina italiana moderna, adaptándose a distintas regiones y temporadas con ingredientes variados. Su fama global se consolidó en el siglo XX, cuando chefs italianos comenzaron a exportar la receta y a innovar con ingredientes de temporada y de diferentes países, haciendo del risotto un plato adaptable y siempre vigente.
A continuación, una receta casera de risotto de calabaza y zanahoria que combina tradición y sabor, perfecta para los días fríos o para disfrutar en cualquier momento del año.
Ingredientes para preparar risotto excepcional de calabaza y zanahoria:
½ calabaza chica
1 zanahoria grande
3 dientes de ajo
1 taza de arroz (preferentemente doble carolino o carnaroli)
1 cebolla
750 ml de caldo
1 cucharada de manteca
100 ml de crema
Queso mozzarella o fresco al gusto
½ cucharadita de cúrcuma
½ cucharadita de nuez moscada
Hierbas, pimienta y sal
Paso a paso, cómo preparar el risotto de calabaza y zanahoria:
Cortá la calabaza en cubitos, condimentá con ajo, aceite, hierbas, sal y pimienta, y llevá al horno para asar bien, aproximadamente 45 minutos a 180 grados.
Cuando le falte poco a las verduras del horno, en una olla, salteá la cebolla picada y agregá el arroz. Cociná por dos minutos, desglasá con vino (opcional) y comenzá a sumar el caldo caliente poco a poco, revolviendo continuamente.
Una vez asadas las verduras del horno, pisalas para obtener una textura variada con algunas partes más crujientes o mixeálas (para consistencia más cremosa) y agregálas al arroz cuando esté casi en su punto final.
Condimentá con cúrcuma, nuez moscada y más pimienta para potenciar los sabores.
Cuando el arroz esté en su textura cremosa y al dente, apagá el fuego y añadí la manteca, la crema y el queso, mezclando hasta integrar totalmente.
¡Y listo! Tendrás un risotto cremóso, lleno de sabor y perfecto para combatir el frío sin salir de casa.


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