Naciones Unidas en el Día Mundial del Síndrome de Down procura aumentar la conciencia pública sobre el tema
La Asamblea General de la ONU designó en 2011, el 21 de marzo de cada año como fecha del Día Mundial del Síndrome de Down, para aumentar la conciencia pública sobre la cuestión y “recordar la dignidad inherente, la valía y las valiosas contribuciones de las personas con discapacidad intelectual como promotores del bienestar y de la diversidad de sus comunidades”.

La ONU focaliza su intención además de “resaltar la importancia de su autonomía e independencia individual, en particular la libertad de tomar sus propias decisiones”, para lo que es imprescindible un “acceso adecuado a la atención de la salud, a los programas de intervención temprana y a la enseñanza inclusiva, así como la investigación adecuada”, todos elementos vitales para el crecimiento y el desarrollo.
La organización recuerda que el síndrome es “una combinación cromosómica natural que siempre ha formado parte de la condición humana, existe en todas las regiones del mundo y habitualmente tiene efectos variables en los estilos de aprendizaje, las características físicas o la salud”. (www.un.org/es/events/downsyndromeday/)
Lema del año 2016: “Mis amigos, mi comunidad”
Síndrome de Down Internacional, convoca este año bajo el lema “Mis amigos, mi comunidad”, a que a nivel de amistades se logre en todo el mundo desarrollar actividades y eventos que ayuden a crear conciencia de lo qué es el Síndrome de Down, así como el rol vital que tienen esas personas en nuestras vidas y comunidades.
La incidencia estimada del síndrome de Down a nivel mundial se sitúa entre 1 de cada 1.000 y 1 de cada 1.100 recién nacidos. A principios del siglo XX, se esperaba que los afectados por este síndrome vivieran menos de 10 años. Ahora, cerca del 80% de los adultos que lo padecen superan la edad de los 50 años.
ONU remarca para la jornada que se puede mejorar la calidad de vida y la salud de quienes sufren este trastorno genético al satisfacer sus necesidades sanitarias, entre las cuales se incluyen chequeos regulares por profesionales de la salud para vigilar su desarrollo físico y mental, además de una intervención oportuna, ya sea con fisioterapia, asesoramiento o educación especial. “De esta forma, pueden alcanzar un nivel de vida óptimo a través del cuidado y el apoyo paternal, del asesoramiento médico y de sistemas de apoyo basados en comunidades, como educación inclusiva en todos los niveles. Todo ello promueve su participación en la sociedad y el desarrollo de su potencial personal” añade.
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