Venus Hotentote: La trágica historia de Sara Baartman y porqué la lucha por los derechos humanos no se puede suavizar
Hay historias que hay que conocer para entender en profundidad, con la complejidad que se merece el tema, la herencia social y cultural de la esclavitud y el racismo y las consecuencias que se manifiestan por desconocimiento en las sociedades de hoy.

Esta es la trágica historia de sara baartman
Sara Baartman, también conocida como la «Venus Hotentote», fue una mujer del pueblo Khoikhoi nacida alrededor de 1789 en la región del Cabo Oriental, Sudáfrica.
Su historia es un claro ejemplo de la deshumanización y explotación a la que fueron sometidas las personas africanas durante la epóca en la que colonialismo y esclavitud con ideologías supremacistas y un racismo salvaje eran el «status quo» que no era cuestionado por nadie o muy pocos.
De sudáfrica a europa: el inicio de la explotación
Sara Baartman tenía características físicas que a los europeos de la época les resultaban inusuales, en particular su esteatopigia, la acumulación de grasa en las nalgas, común en las mujeres de su pueblo. En 1810, un cirujano militar británico llamado William Dunlop, junto a un colono llamado Hendrik Cesars, la convencieron de viajar a Londres con promesas de riqueza y fama.
Sin embargo, en lugar de ser una estrella, se convirtió en una exhibición.
Fue forzada a presentarse en espectáculos de «rarezas humanas» en Londres y, posteriormente, en París. Durante estas exhibiciones, la presentaban en una jaula, con poca ropa, y la obligaban a realizar bailes y poses para que el público, que pagaba por verla, pudiera examinar su cuerpo. La trataban más como un animal exótico que como a una persona.
La prensa y el público la ridiculizaban, y se usó su imagen para justificar las teorías pseudocientíficas de la superioridad racial de los blancos.
Los ultimos años y una muerte solitaria
En 1814, Sara Baartman se mudó a París, donde continuó su miserable existencia bajo la tutela de un empresario de espectáculos de animales salvajes.
Su salud física y mental se deterioró rápidamente. Se volvió alcohólica y murió en 1815, con tan solo 26 años.
La causa de su muerte no está clara, pero se especula que fue una combinación de enfermedades, alcoholismo y desnutrición.
La Post-muerte y la lucha por el retorno
La explotación de Sara no terminó con su muerte. El naturalista francés Georges Cuvier, en su afán por estudiar lo que él consideraba una «forma de transición» entre los simios y los humanos, solicitó y obtuvo su cuerpo.
Realizó una disección y exhibió su esqueleto, cerebro y órganos genitales, junto con un molde de su cuerpo, en el Museo del Hombre de París. Estas «piezas» se convirtieron en un símbolo de la objetivación de la mujer negra y de la arrogancia de la ciencia del siglo XIX.
Durante más de 150 años, sus restos permanecieron en exhibición. A finales del siglo XX, la presión de activistas sudafricanos y líderes mundiales, incluido Nelson Mandela, llevó a que el gobierno francés finalmente acordara devolver sus restos a Sudáfrica.
En 2002, casi 200 años después de su muerte, sus restos fueron repatriados y enterrados en el distrito de Hankey, cerca de su lugar de origen, marcando un acto simbólico de sanación y justicia.
La historia de Sara Baartman es un recordatorio de las atrocidades del colonialismo y el racismo científico. Su legado ha sido reclamado como un símbolo de la opresión y la resistencia para las mujeres y las personas negras en todo el mundo y una enseñanza de por vida de cómo la realidad es una construcción basada en las ideas predominantes de la época.
PD para reflexionar: ¿Cuál es la realidad que quieres que gobierne? todos los días construímos esas realidades con nuestra mente que luego se expresan en la cultura.



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